Tu Abandono Me Puede Matar denuncia que el interno regresó a un módulo ordinario apenas 24 horas después y considera insuficientes las medidas adoptadas para proteger a la trabajadora
Regala esta noticia Añádenos en Google Dos representantes del sindicato Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM), ante el centro penitenciario Málaga I, en Alhaurín de la Torre. (SUR) 30/09/2026 Actualizado a las 14:21h.El conflicto entre parte de la representación sindical y la dirección de la prisión de Alhaurín de la Torre ha dado un paso más. El ... sindicato Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM) asegura haber registrado ante la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias una petición formal de cese del responsable del centro Málaga I, después de denunciar la respuesta adoptada ante las amenazas de muerte e insultos homófobos que un interno habría dirigido a varios funcionarios, especialmente a una trabajadora. La organización considera que las medidas aplicadas resultaron insuficientes y asegura haber perdido la confianza en la dirección.
La principal discrepancia se encuentra en lo sucedido después. El sindicato denuncia que, apenas 24 horas más tarde, el recluso volvió a un módulo ordinario, una decisión que considera insuficiente para garantizar la protección de la trabajadora. «Lo que supone es que esa compañera se va a tener que seguir relacionando o cruzándose dentro de la prisión con ese interno, y eso en la plantilla no estamos dispuestos a aceptarlo», explican a SUR desde la organización.
La duración de las medidas de seguridadidad
El desacuerdo se centra especialmente en la aplicación del artículo 75.1 del Reglamento Penitenciario, relativo a las limitaciones regimentales exigidas por la seguridad y el buen orden de los establecimientos. TAMPM no cuestiona que la dirección haya actuado dentro de la legalidad, sino que considera que ha optado por la interpretación más laxa de las medidas que permite la normativa, una decisión que, a su juicio, deja desprotegidos a los trabajadores. Según sus representantes, el reglamento ofrece margen para prolongar determinadas restricciones cuando la gravedad de los hechos así lo aconseje, en lugar de devolver al interno al régimen ordinario apenas 24 horas después.
«La ley se está aplicando, pero se está minimizando la graduación», sostienen desde el sindicato
«La ley se está aplicando, pero se está minimizando la graduación», sostienen desde el sindicato, que recuerdan que anteriormente este tipo de situaciones podían conllevar periodos de varios días en aislamiento e incluso propuestas de traslado a otros centros penitenciarios. La organización considera especialmente preocupante que una trabajadora pueda volver a cruzarse con el interno que presuntamente la amenazó y reclama que las agresiones físicas o verbales contra el personal constituyan una «línea roja» en la respuesta de la Administración.
Por su parte, fuentes penitenciarias ya señalaron tras conocerse los hechos que la dirección había dado traslado de lo ocurrido al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria y al de guardia, ante la posibilidad de que existiera un delito de odio. Asimismo, indicaron que el interno fue destinado a otro módulo diferente una vez concluido el periodo de aislamiento establecido. Una actuación cuya adecuación al reglamento también había sido defendida desde la representación del Gobierno en Málaga.
La petición de cese, según TAMPM, no responde únicamente a este episodio, sino a una pérdida progresiva de confianza motivada por lo que considera una reducción de las medidas preventivas ante situaciones conflictivas. La organización sostiene que el mismo recluso había protagonizado otros altercados con internos durante el verano y reclama actuaciones más restrictivas para evitar que se repitan episodios similares.
«La plantilla tendría que sentir el respaldo de la dirección. Se tendrían que tomar medidas proporcionales y preventivas para que esto no vuelva a suceder», insiste el sindicato, que asegura haber trasladado ya sus argumentos por escrito a Instituciones Penitenciarias.
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