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Una alianza público-privada sitúa a Bizkaia a la vanguardia de la gestión de biorresiduos

Una alianza público-privada sitúa a Bizkaia a la vanguardia de la gestión de biorresiduos
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Los residuos orgánicos domésticos se transformarán en biogás para calentar hogares: así será la nueva planta de biometanización de Artigas, Bilbao

¿Te imaginas poder calentar tu casa con los restos del contenedor marrón, como la piel del plátano o la cáscara del huevo? Aunque parezca algo casi utópico, es lo que va a conseguir la planta de biometanización de Metabarri, situada en el Ecoparque de Artigas, en Bilbao.

Metabarri generará energía equivalente al consumo anual de 12.700 hogares. En concreto, producirá biometano, un biogás refinado que tiene una composición semejante a la del gas natural, por lo que puede utilizarse en las mismas redes de distribución sin necesidad de cambiar ni las calderas ni las tuberías.

Y como diferencia, este biogás permite reducir hasta en un 95% las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los combustibles fósiles.

Borja Martín Zorita, director de Desarrollo de Negocio de PreZero

Este proyecto ha sido posible gracias a la sociedad económica mixta en la que participan Garbiker (Diputación Foral de Bizkaia), el Ente Vasco de la Energía (EVE) y la empresa PreZero.

Borja Martín Zorita, director de Desarrollo de Negocio de PreZero, subraya la importancia de esta alianza público-privada y lo explica de forma sencilla: Europa ha marcado unos objetivos medioambientales que establecen que para 2035 es necesario “reciclar más y enviar menos residuos al vertedero”.

Por ello, el representante de la empresa de gestión de residuos defiende la necesidad de “invertir mucho y rápido en nuevas infraestructuras medioambientales”. “Al no haber demasiado margen de tiempo, es necesario actuar cuanto antes”, añade.

En este contexto -según detalla Martín Zorita- la colaboración entre las administraciones públicas y las empresas privadas es fundamental. “Nos permite a las empresas privadas aportar todo nuestro conocimiento en la gestión de estos proyectos que son muy complejos, además de nuestra capacidad financiera para hacer frente a los altos costes para la administración pública”, añade.

El directivo de PreZero define las plantas de biometanización como “la solución perfecta para la gestión de residuos orgánicos”, puesto que contribuyen a cumplir los objetivos medioambientales y “reducen de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Metabarri situará a Bizkaia a la vanguardia europea en economía circular gracias a la producción de biometano a partir de residuos. Pero, ¿cómo se forma este gas? En realidad, es más sencillo de lo que nos puede parecer.

Todo comienza reciclando. En el momento en el que depositamos la materia orgánica (restos de comida, pieles, poso de café o cáscaras de huevo) en el contenedor marrón, se pone en marcha el proceso.

Después, estos residuos se trasladan a la planta donde se limpian, se les añade agua y se introducen en un recipiente cerrado, denominado digestor – que es similar a una gran olla– donde se calienta a unos 45 grados durante unos 40 días.

Durante este tiempo, los microorganismos descomponen la materia orgánica, un proceso conocido como digestión anaeróbica. Como resultado, se produce un biogás formado por aproximadamente un 60% de metano y un 30-35% de dióxido de carbono (CO₂).

A continuación, el biogás pasa por un sistema de purificación que elimina el CO₂ y lo que se obtiene es biometano, un gas renovable que se puede usar igual que el gas natural.

Como subproducto de todo este tratamiento se produce el digestato, que se utilizará para producir compost de alta calidad, en la nave de compostaje Bizkaiko Konpostegia, situada también en Artigas.

La producción estable de biometano aporta múltiples ventajas, tanto energéticas y climáticas como para el bolsillo de la ciudadanía.

Para empezar, se trata de un sistema muy eficiente, ya que permite aprovechar alrededor del 90% de la energía frente al 40% de otros sistemas eléctricos. Además, ayuda reducir las emisiones contaminantes en hogares, comercios, industria y transporte.

Asimismo, los usuarios no tienen que cambiar sus instalaciones ni hacer nuevas inversiones.

El proceso de biometanización puede resultar más económico, principalmente porque utiliza materias primas de desecho de bajo coste y favorece una producción local menos expuesta a la volatilidad de los precios del gas natural fósil, tal y como señala la European Biogas Association.

De este modo, el biometano no solo contribuye al cuidado del medio ambiente y al impulso de la economía circular, sino que también puede reducir costes y beneficiar al bolsillo de la ciudadanía, al ofrecer una fuente de energía local y más asequible.

La diputada Arantza Atutxa destaca que la Diputación Foral ha sido precursora del proyecto desde su inicio, en coherencia con el Plan Integral de Residuos Urbanos del territorio.

Explica que Bizkaia tiene un reto “importante con el residuo orgánico”, pero que lleva trabajando desde hace tiempo “en el ámbito de la sensibilización”. Asegura que la población cada vez está “más concienciada” con la importancia de reciclar –el 90% de los municipios vizcaínos tienen contenedor marrón–, pero que hay que continuar con la sensibilización para poder alcanzar los retos que marca Europa.

La planta de biometanización permite tratar los residuos orgánicos de una forma moderna y sostenible.

Desde el Gobierno Vasco, la viceconsejera de Transición Energética, Irantzu Allende, define Metabarri como “un proyecto transformador, alineado con el Plan de Industria 2030 y la Estrategia Energética de Euskadi”.

Pese a que reconoce que la comunidad autónoma todavía tiene “muchos deberes que hacer en materia de autoabastecimiento” –con una tasa del 8,8% mientras que la frente al 42% de la media europea–, asegura que proyectos como Metabarri ayudan a mejorar esas cifras.

Además, incide en que su papel es “indispensable” porque va a ayudar a “producir otras soluciones” para la descarbonización de la industria vasca.

Para PreZero, formar parte de Metabarri supone participar en un proyecto de referencia dentro del sector del biometano. Según Borja Martín Zorita, gracias a la colaboración público-privada, “los residuos orgánicos dejan de ser un problema para convertirse en un recurso capaz de generar energía renovable, reducir emisiones y cerrar el ciclo de la economía circular”. Un paso decisivo en la transformación del modelo de gestión de residuos y en el avance hacia un sistema energético más sostenible en Bizkaia.

Proyectos como este demuestran que la transición ecológica no es solo un objetivo a largo plazo, sino una realidad que ya empieza en los hogares, continúa en el contenedor marrón y termina impulsando un futuro energético más limpio y autosuficiente.

Coordinación y edición Julián Povedano

Fuente original: Leer en El Español
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