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Una breve guía sobre el complejo régimen de Irán

Una breve guía sobre el complejo régimen de Irán
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La República Islámica ha sobrevivido a innumerables crisis e intervenciones extranjeras durante casi medio siglo. Leer
Financial TimesUna breve guía sobre el complejo régimen de Irán
  • RAYA JALABI
28 FEB. 2026 - 19:15Imagen de archivo del líder supremo iraní, ayatolá Alí Jamenei.EFEEXPANSION

La República Islámica ha sobrevivido a innumerables crisis e intervenciones extranjeras durante casi medio siglo.

Desde invasiones y revueltas internas hasta ataques contra sus líderes, el régimen teocrático de Irán ha sobrevivido durante casi medio siglo a través de innumerables crisis e intervenciones extranjeras.

En repetidas ocasiones, y a menudo contra todo pronóstico, la República Islámica demostró su capacidad de adaptarse bajo presión y utilizar tácticas despiadadas cuando era necesario, lo que subraya la durabilidad de una compleja estructura de poder.

El presidente, el clero y la Guardia Revolucionaria compiten por el poder bajo el mando del Líder Supremo del país, Alí Jamenei. El resultado es un sistema que fragmenta la toma de decisiones, pero que, en última instancia, refuerza la autoridad del Ayatolá.

¿Quién es el líder supremo y cuáles son sus poderes?

Jamenei, de 86 años, se encuentra en el ocaso de su gobierno de casi cuatro décadas. En 1989, sucedió al ayatolá Ruhollah Jomeini, padre de la Revolución Islámica, y desde entonces se ha convertido en una figura singular, con una autoridad religiosa extraordinaria que se extiende a todos los niveles del Estado.

Es el comandante en jefe de las fuerzas armadas, controla el poder judicial y nombra a los jefes de organismos estatales cruciales, como el Consejo de Guardianes, un organismo de control constitucional dominado por la línea dura que dse encarga de examinar a todos los candidatos a cargos públicos.

Su oficina personal ha sido acusada durante mucho tiempo de operar como el estado profundo de Irán, coordinando redes de clérigos, empresarios y funcionarios de seguridad que han crecido hasta convertirse en un gobierno paralelo, a menudo envuelto en acusaciones de corrupción patrocinada por el Estado.

Este año, Jamenei también se ha enfrentado a las protestas más violentas y mortíferas desde la revolución de 1979. Aunque el régimen logró contener los disturbios tras una brutal represión que causó miles de muertos, esta puso de relieve la profunda indignación pública hacia el sistema teocrático y sus líderes.

¿Qué ha impulsado la política exterior de Irán?

Durante sus décadas en el poder, Jamenei ha cultivado una doctrina de "paciencia estratégica". Esta combina la resistencia en el extranjero con la disidencia controlada en el país, todo para garantizar la supervivencia del régimen.

Pero gran parte de ese trabajo se ha visto diezmado en los últimos dos años, desde que Hamás lanzó los ataques del 7 de octubre contra Israel, lo que desencadenó una guerra regional. El líder de Irán se encontró con sus asesores militares y protegidos muertos y con su red regional de aliados gravemente debilitada.

Jamenei se ha resistido obstinadamente a las peticiones de cambio que provenían desde los círculos de liderazgo de la élite, según los analistas. En la práctica, esto ha significado ejercer una férrea supervisión durante años, con la ayuda de la guardia, con el objetivo consolidar el control de las instituciones estatales por parte de los partidarios de la línea dura.

Estos, arraigados en círculos clericales conservadores y estrechamente alineados con la Guardia Revolucionaria, abogan por un férreo control ideológico y la resistencia a la influencia occidental. Desde hace tiempo, han visto las ambiciones reformistas con recelo o abierta hostilidad.

¿Qué pasó con los reformistas?


Los reformistas han impulsado cambios graduales en Irán, pero con ciertos límites. Han buscado flexibilizar las restricciones culturales, abordar las frustraciones económicas y, en ocasiones, han expresado su disposición a dialogar diplomáticamente con Occidente.

Sin embargo, durante la última década, el impulso reformista ha disminuido drásticamente. Los reformistas pueden participar en la política, pero solo en la medida en que no amenacen los intereses fundamentales del clero ni cuestionen la primacía del líder supremo y sus partidarios conservadores.

El presidente Masoud Pezeshkian, quien se convirtió en el primero reformista del país en dos décadas, representa la cara moderada del establishment político iraní.

La sorpresiva elección de Pezeshkian, cirujano cardíaco y exministro de salud, fue recibida con un cauto optimismo, tanto entre los votantes iraníes, como entre los observadores extranjeros.

Pero, en definitiva, es un leal al régimen que ha dejado clara su obediencia a Jamenei. En efecto, su presidencia es una concesión gestionada, la apertura de una válvula de presión destinada a aplacar el malestar sin transformar el sistema.

¿Quiénes son los conservadores de línea dura?

Un arquetipo es Mohammad Bagher Ghalibaf, excomandante de la Guardia Revolucionaria y actual presidente del parlamento. Exalcalde de Teherán, Ghalibaf encarna la fusión de disciplina militar y ambición burocrática que define a la élite conservadora iraní.

Aunque a menudo se le considera rival de Pezeshkian, la verdadera lealtad de Ghalibaf se encuentra en la preservación de la estructura de poder de la República Islámica. Es pragmático, dispuesto a colaborar con los reformistas cuando sea necesario, pero siempre con el objetivo de mantener la coherencia del régimen.

Ninguna institución ilustra mejor la resistencia del régimen que la Guardia Revolucionaria.

Establecida tras la revolución de 1979 para proteger el país de enemigos internos y externos, la guardia se ha convertido en la institución más poderosa de Irán, controlando amplios sectores de la economía, desde la construcción hasta el presunto contrabando o las telecomunicaciones. Además de supervisar el programa nuclear iraní, la Guardia Revolucionaria ejerce una influencia decisiva en la política exterior a través de su Fuerza Quds, un grupo de élite, y la red de grupos armados aliados en Líbano, Siria, Irak y Yemen.

¿Podrían los ataques estadounidenses inclinar la balanza del poder en Irán?

El sistema iraní no fue diseñado para la eficiencia, sino para la supervivencia. El poder está deliberadamente fragmentado: el presidente gobierna bajo la sombra del líder supremo; el parlamento legisla bajo el veto del Consejo de Guardianes; y el ejército se somete a la Guardia Revolucionaria, que responde únicamente a Jamenei.

Esta red de instituciones superpuestas garantiza que ninguna figura, ni siquiera un presidente reformista, pueda desmantelar el sistema desde dentro.

Incluso si los ataques estadounidenses dañan la infraestructura militar, es poco probable que disminuyan la influencia de la Guardia. Históricamente, la institución ha utilizado las amenazas extranjeras para fortalecer su influencia, justificando la represión y fomentando el fervor nacionalista.

Algunos analistas sostienen que estos ataques podrían, en realidad, fortalecer el papel de la guardia, despejando potencialmente el camino para el surgimiento de un hombre fuerte pragmático dispuesto a descartar la ideología islamista en favor de un nuevo nacionalismo iraní.

No obstante, la Guardia Revolucionaria tiene un largo historial de rivalidades internas. Si bien estas se han contenido en gran medida durante el gobierno de Jamenei, cualquier inestabilidad en Irán podría sacar a la luz estas disputas

¿Qué pasa con la oposición?

La falta de una oposición unificada, creíble y estructurada, tras años de represión y exilio, ha dejado aislados a los manifestantes iraníes. El hijo exiliado del último sha, Reza Pahlavi, se posiciona una vez más como el posible líder de quienes impulsan un cambio de régimen.

A pesar de algunas señales que indican que su apoyo puede estar aumentando, esto se debe, en parte, a que los iraníes desesperados ven pocas opciones alternativas.

El régimen de Jamenei ha superado numerosas sanciones, asesinatos y levantamientos en el pasado. Los líderes iraníes, divididos en su visión pero unidos en su lucha por la supervivencia, se han adaptado repetidamente mediante la resistencia.

Esta vez, sin embargo, el ataque militar contra el régimen también podría obligar a tomar decisiones difíciles, empujando al sistema hacia un cambio de rumbo.

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Fuente original: Leer en Expansión
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