A la sombra de la historia
Una breve historia del Coto de MartiricosLa tradición de que San Ciriaco y Santa Paula fueron martirizados en este lugar ha dado nombre a un sector de la ciudad que ha ido conformándose desde finales del XIX
Regala esta noticia Añádenos en Google Caballistas paseando por Martiricos en 1933. (Vida Gráfica)Víctor Heredia
23/08/2026 a las 00:06h.Patrocinado por:
Una antigua tradición malagueña afirma que los jóvenes Ciriaco y Paula, martirizados durante la persecución de cristianos del emperador Diocleciano a principios del siglo IV, ... fueron lapidados junto al río Guadalmedina y que sus cuerpos quedaron sepultados en sus inmediaciones, cerca del arroyo de los Ángeles. Esta tradición, establecida a partir del relato del Martirologio de Usuardo (escrito en el siglo IX), se asentó desde finales del siglo XV, después de que los Reyes Católicos reconocieran su culto con la dedicación de una de las primeras parroquias de la ciudad. Además, incluyeron sus imágenes en el escudo de la ciudad, cuyo cabildo los reconoció como patronos.
Muy cerca de la ermita se construyó a principios del siglo XVII una alcubilla perteneciente a la traída de aguas de la Trinidad, reconstruida en 1690. El objetivo de esta alcubilla era retener el agua para que cogiera presión antes de atravesar el cauce del Guadalmedina por un sifón subterráneo. Durante mucho tiempo se creyó que esta pequeña edificación, que se conserva en la avenida del Doctor Gálvez, era la torre de la desaparecida ermita. A mediados del siglo XIX, su entorno fue el escenario habitual de las ejecuciones por fusilamiento.
El cauce del Guadalmedina bajaba muy abierto y se estrechaba a la altura del arroyo de los Ángeles, por lo que este sitio se conoce como La Goleta (de gola, cuello). Después de la inundación de abril de 1881, el arquitecto Joaquín de Rucoba se quejaba en un informe de que «la formación del Coto municipal ha creado un obstáculo a la impetuosa corriente y desagüe de los diversos arroyos a él afluentes». Esa obra había consistido en el relleno de parte del cauce y la construcción de nuevos paredones que lo estrechaban. Sobre estos terrenos el Ayuntamiento había instalado el Coto, término que se aplica a un terreno acotado, «situado a la orilla del Guadalmedina, entre Martiricos y la Hacienda de la Virreina».
Aquel relleno permitió ganar una franja de terreno por encima del arroyo de los Ángeles. En aquella zona había varias fincas agrícolas, como el Haza de Martiricos, que fue vendida al obispado en 1886 para construir un asilo (origen del actual Colegio de San José de la Montaña, que integró lo que quedaba de la ermita); la Hacienda de Ortega, adquirida en 1857 por Martín Heredia Escolar (en cuyos terrenos se levantan el Hospital Materno Infantil, La Noria y el comandancia de la Guardia Civil); y la Huerta Perdida, donde el empresario Enrique Fazio edificó en 1874 varias casas alineadas con el arroyo de los Ángeles. Fazio y su socio Guerrero instalaron aquí también una fábrica de bebidas gaseosas y aguardiente llamada, precisamente, El Coto.
- Temas
- SUR Historia