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Xi Jinping saluda a su llegada a la reunión de la Asamblea Popular Nacional. EFE Una China «preparada para lo peor» aspira a crecer entre un 4,5 y un 5% en 2026El régimen reafirma su oposición a Estados Unidos ante un panorama global incierto durante la sesión inaugural de la Asamblea Popular Nacional, la cita anual del aparato legislativo
Pekín
Jueves, 5 de marzo 2026, 12:02
... 2026 parece darle la razón. Las intervenciones militares de Estados Unidos en Venezuela e Irán refrendan un tiempo nuevo, caracterizado por la hostilidad geopolítica. Por eso, la Asamblea Popular Nacional ha iniciado este jueves su reunión anual con una perspectiva particularmente global, sí, pero cautelosa.Noticias relacionadas
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Con tal fin, y como es costumbre, el primer ministro, Li Qiang, ha inaugurado la cumbre con la lectura del informe de trabajo. «Pocas veces en los últimos años hemos encontrado un panorama tan grave y complejo, en el que los choques y los desafíos externos se entrelazan con dificultades internas y complicadas decisiones políticas», ha planteado bajo la atenta mirada de Xi. «En el frente internacional, salvaguardamos con firmeza los intereses de China. En el frente interno, nos centramos en gestionar bien nuestros asuntos. Nos preparamos para el peor de los escenarios, esforzándonos por lograr el mejor».
Li ha realizado varias menciones explícitas a la relación con Estados Unidos, práctica poco habitual en estos discursos. En primer lugar, para reconocer que los aranceles impuestos por Donald Trump complicaron la marcha de la economía en la segunda mitad del curso, lo que obligó a introducir medidas más robustas para fortalecer el empleo y la estabilidad.
En segundo lugar, para destacar el apaciguamiento del conflicto, consolidado con el encuentro entre Xi y Trump en Busan a finales de octubre que «coloca la relación comercial y económica en una posición más estable». El receso podría prolongarse con el intercambio de visitas programadas para este año, empezando por el aterrizaje del presidente estadounidense en Pekín a finales de este mismo mes, siempre que el curso de los acontecimientos no altere los planes.
Preparados para «cualquier obstáculo»
Nótese que Li se ha ceñido al ámbito pecuniario pues, en tercer lugar, ha reivindicado el posicionamiento de China como superpotencia alternativa ante «riesgos geopolíticos crecientes, con el multilateralismo y el libre comercio bajo una seria amenaza». «Nos mantenemos firmes en nuestra oposición al proteccionismo y los actos de intimidación unilateral, en nuestra defensa del multilateralismo, la apertura y la cooperación, y en nuestra salvaguarda de los resultados de la victoria en la Segunda Guerra Mundial».
El resultado de esta resistencia, a su entender, «ha demostrado que el pueblo chino posee la confianza, la sabiduría y la fuerza para superar cualquier obstáculo», declaraciones que han provocado el primero de los aplausos coreografiados, de acuerdo a las formas habituales de la cita.
La urgencia internacional ha desplazado a un segundo plano la cifra que acostumbraba a acaparar todo el protagonismo: el objetivo de PIB. Este ha quedado fijado «entre un 4,5 y un 5%», frente al «alrededor del 5%» de los tres últimos años. Por un lado, la meta desciende hasta su nivel más bajo en tres décadas, evidencia de la desaceleración estructural de la economía china. Por otro lado, la fórmula profundiza su flexibilidad convertido en un espectro.
5,5% es la tasa de paro
que pretende mantener China este año, cuando espera generar más de 12 millones de nuevos empelos urbanos así como incrementar el IPC en torno al 2%.
«Al proponer estos objetivos hemos considerado la necesidad de dejar algo de espacio para ajustes estructurales, prevención de riesgos y reformas», ha apuntado el primer ministro. Las autoridades chinas también pretenden mantener la tasa de desempleo alrededor del 5,5%, crear más de 12 millones de nuevos empleos urbanos y elevar el IPC alrededor del 2%.
Ahora bien: tampoco es que la credibilidad de las cifras oficiales importe demasiado, pues su disenso con la realidad aumenta con cada reporte. El PIB clavó el año pasado el objetivo gubernamental con un 5%, pese a que consultoras como Capital Economics lo estimen en un 3,5%. Entretanto, la economía china se sustenta gracias al comercio exterior. Las exportaciones contribuyeron en 2025 a un 32,7% del repunte, la mayor proporción desde 1997, lo que llevó a su superávit a rebasar por primera vez la frontera del billón de euros.
A partir de estos presupuestos, el gigante asiático fía su preeminencia futura a la innovación y la autosuficiencia tecnológica. «En el último año, hemos logrado un desarrollo dinámico y de alta calidad», ha enfatizado Li. «Las nuevas fuerzas productivas han crecido de forma sostenida y se han alcanzado numerosos avances. China ha liderado la investigación y la aplicación de la inteligencia artificial, la robótica y la tecnología cuántica, y se han registrado nuevos avances en chips».
Problemas militares
El segundo dato más trascendente, plasmación práctica de este entorno cambiante, es el presupuesto militar. El primer ministro ha anunciado un incremento del 7%, ligeramente inferior –solo en términos porcentuales– al 7,2% de 2025. Este ámbito se ha vuelto especialmente pujante dada la purga en el ejército, que a finales de enero acabó con el general Zhang Youxia, vicepresidente primero de la Comisión Militar Central (CMC) y, como tal, la mayor autoridad castrense del régimen. Su caída implica que, tres años después del XX Congreso que constituyó la actual CMC, cinco de sus seis cargos electos han desaparecido.
El presupuesto militar se incrementará un 7%, algo menos que el año pasado, en plena purga del ejército
Para encontrar sacudidas semejantes en la cúpula del ejército chino hay que remontarse a los tiempos de Mao Zedong y la Revolución Cultural, medio siglo atrás, evidencia también del pujante personalismo de Xi. Esta campaña, caracterizada por el primer ministro como «rectificación política», «seguirá profundizándose». China «mantendrá el liderazgo absoluto del Partido Comunista sobre las fuerzas armadas», las cuales «avanzarán de forma constante en el adiestramiento militar y la preparación para la guerra», con el propósito de «acelerar el desarrollo de capacidades de combate avanzadas» que «refuercen la capacidad estratégica para salvaguardar la soberanía nacional, la seguridad y los intereses», ha sentenciado.
Li ha proclamado asimismo la voluntad del régimen de «resolver la cuestión de Taiwán», «acabando resolutivamente con actividades separatistas», esto es, con la democracia de la isla, autónoma de facto, que China considera un territorio rebelde. Este mensaje manifiesta un recrudecimiento del mensaje, dado que la intervención del año pasado hablaba simplemente de «oponerse». Al fin y al cabo, en los «cambios nunca vistos en un siglo», China aspira a ser algo más que mero espectador.
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