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Una de cada cuatro familias atendidas por Cáritas en Málaga vive realquilada

Una de cada cuatro familias atendidas por Cáritas en Málaga vive realquilada
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Cerca del 40% de las personas que acude a la organización en busca de ayuda realiza alguna actividad laboral: «Tener un empleo ha dejado de ser un factor de inclusión»
Una de cada cuatro familias atendidas por Cáritas en Málaga vive realquilada

Cerca del 40% de las personas que acude a la organización en busca de ayuda realiza alguna actividad laboral: «Tener un empleo ha dejado de ser un factor de inclusión»

Regala esta noticia Añádenos en Google De izquierda a derecha, Ernesto Juárez; José Miguel Santos; Antonio Collado; e Inmaculada Martos. (SUR)

Cristina Vallejo

02/06/2026 a las 17:19h.

«El acceso a la vivienda digna y asequible, así como su mantenimiento, se ha consolidado como una de las principales dificultades para las personas ... que acompañamos en Cáritas», afirmó este martes José Miguel Santos, director de Cáritas Diocesana de Málaga. «La vivienda se ha convertido en el principal factor de exclusión», abundó Santos, quien hizo referencia a datos que recoge el informe de la Fundación Foessa (organización de estudios sociales ligada a la Iglesia) que cifra en más de 200.000 las personas en la provincia que caen en situación de pobreza tras afrontar los gastos del hogar.

«El elevado precio de la vivienda provoca que muchas personas, incluso familias, sólo se puedan permitir el alquiler de habitaciones. También se da la situación de personas, generalmente solas, que comparten habitación»

Para los menores esto tiene otros efectos, como la dificultad para poder estudiar o la pérdida del sentimiento de seguridad. «La vivienda sigue siendo el gran pozo sin fondo al que las familias deben destinar una gran cantidad de recursos», sintetizó Santos, para llamar a los poderes públicos a que promuevan políticas que mejoren las condiciones de acceso a la vivienda. Aunque advirtió: «Vamos tarde».

A este respecto, Santos detalló los recursos que la organización dedica a ayudar a las personas a hacer frente a sus problemas de vivienda: cerca de 580.000 euros en ayudas directas, el 27% del total de ayudas económicas procedentes de fondos propios; cifra que asciende a los 712.845 euros si se incluyen los gastos de suministro y equipamiento, es decir, el 33% del total de ayudas. Esta respuesta se complementa con recursos habitacionales como Hogar Pozo Dulce, Calor y Café o la casa de acogida Nuestra Señora de la Merced, entre otras, que ofrecen alternativas en situaciones de especial gravedad y a los que se han destinado cerca de dos millones de euros. Y es que, como consecuencia de la crisis de acceso a la vivienda, Santos situó el aumento del sinhogarismo y alertó: «En Málaga hay necesidad de recursos habitacionales y de acompañamiento».

38%

de las personas atendidas por Cáritas

tienen alguna actividad laboral. El 53% se encuentran en situación de desempleo. Un 8% son pensionistas, sobre todo perceptores de prestaciones no contributivas.

Ernesto Juárez, secretario general de Cáritas en Málaga, se centró en el empleo: abundó en que si bien tener trabajo siempre es mejor que no tenerlo, ello «ha dejado de ser un factor de inclusión». De hecho, precisó que el 38% de las personas que acude a Cáritas realiza alguna actividad laboral, un 15%, en el mercado formal, y un 23%, en la economía sumergida. A ello se suma un 8% que son pensionistas, generalmente perceptores de pensiones no contributivas a quienes no les da para cubrir una vida digna. «Se consolida la figura de las personas trabajadoras pobres», sintetizó Juárez, que destacó que la carestía tiene mayor incidencia en los hogares unipersonales y en los monoparentales (especialmente los encabezados por una mujer): en ellos, incluso teniendo empleo e ingresos, no se alcanzan a cubrir necesidades como la vivienda; en una ciudad como Málaga, marcada por el elevado coste habitacional, resulta muy difícil acceder y mantener un hogar cuando sólo se dispone de una fuente de ingresos, sobre todo si es inestable o precaria. «Esta situación se agrava en el caso de las personas migrantes en situación administrativa irregular, que se ven abocadas al trabajo no regulado, especialmente en los cuidados, en la limpieza, en sectores agrícolas, trabajos que son necesarios y que se desarrollan en condiciones muchas veces bastante precarias», incidió Juárez. El 60% de las personas que acuden a Cáritas son migrantes y el 72%, mujeres. Respecto a estas últimas, Juárez apuntó que muchas de ellas asumen de forma mayoritaria las tareas de cuidados en los hogares, lo que condiciona sus oportunidades de acceso y permanencia en el empleo.

«Una de las conclusiones es que se consolida la figura de las personas trabajadoras pobres»

En total, el año pasado, Cáritas en la Diócesis de Málaga realizó una inversión social de 9,25 millones de euros, de los que 5,5 millones se aplicaron a centros, programas y proyectos; a los que hay que sumar otros 2,67 millones destinados a acogida y atención social. Las fuentes de financiación fueron, en un 70%, recursos propios, entre los que destacan los 4,83 millones procedentes de socios y donantes. Con esa inversión social, la organización prestó apoyo a 22.683 personas.

Regularización de migrantes y próximo Gobierno andaluz

Antonio Collado, delegado episcopal de Cáritas, enmarcó la presentación de la memoria dentro del día del Corpus, que se celebra el próximo domingo y que también es el Día Nacional de la Caridad, jornada para la que pidió colaboración en la colecta para que la organización pueda seguir desarrollando su labor. Advirtió de que, a la luz de los datos, los problemas sociales «no van mejorando, sino empeorando»: «La pobreza es resistente», afirmó. Collado también quiso enfatizar tres cuestiones. En primer lugar, el proceso de regularización de migrantes, en el que colabora la institución: «Recogimos firmas para configurar la iniciativa popular, que llegara al Parlamento y se aprobase. Ahora acompañamos a los migrantes, hemos podido expedir los certificados de vulnerabilidad y queremos ayudarles también porque pueden surgir dificultades burocráticas».

En segunda instancia, recordó la iniciativa que se ha presentado en Andalucía para defender el derecho a la alimentación: «Sigue habiendo bolsas de pobreza en las que la alimentación realmente es muy deficitaria, sobre todo en la población infantil. Queremos evitar las mal llamadas colas del hambre: la tecnología permite que ya no se le obligue a nadie a ponerse en una cola públicamente y que además se tenga que alimentar con lo que nosotros le damos sin tener derecho a elegir».

Collado también se refirió a las negociaciones para la conformación del próximo gobierno andaluz y fue contundente: «Los resultados parece que llevan ineludiblemente a un pacto de gobierno o de legislatura. Desde Cáritas vamos a estar muy vigilantes para que ese pacto no implique recortes en las partidas económicas para atender necesidades sociales». Y agregó: «No estamos de acuerdo con esos planteamientos políticos por los que, por cuestiones de raza, de color o de nacionalidad, se quiera discriminar a las personas». Y concluyó: «Nosotros no entramos en política. Estamos en una actitud de vigilancia. Vamos a esperar a ver qué es lo que pasa. La postura de la Iglesia y de Cáritas será siempre llamar la atención y denunciar cuando estos planteamientos vayan tomando cuerpo, no sean solo eslóganes para ganar votos, sino que se hagan realidad. Pero tenemos la sospecha de que se hacen realidad, porque en otras comunidades está ocurriendo».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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