Una gota de sangre ha acabado cinco años después con la huida del presunto autor del atropello mortal de Claudia, una joven estudiante de Medicina, de 20 años, que perdió la vida en noviembre de 2021 en Moncloa. El ADN encontrado en el vehículo implicado ha sido crucial ara identificar y detener en Illes (Francia) al sospechoso, que residía en el país vecino bajo una identidad falsa.
El arrestado es Abdelhak L., marroquí nacido en 1999, con antecedentes por robos con violencia e intimidación, atentado contra agente de la autoridad y hurtos. Sobre él pesaba una reclamación por homicidio imprudente, malos tratos, atentado y lesiones.
El atropello mortal ocurrió la madrugada del 20 de noviembre de 2021. Claudia regresaba a su domicilio después de haber estado con unos amigos. Minutos antes había enviado un mensaje a su hermana mayor, también estudiante de Medicina, para comunicarle que volvía a casa.
La joven tomó un vehículo VTC y se apeó frente a su portal. Cuando cruzaba la calle fue arrollada por un Citroën C2 negro que circulaba a gran velocidad. El conductor no se detuvo y abandonó a la víctima gravemente herida. Claudia falleció posteriormente como consecuencia de las lesiones.
Las cámaras de vigilancia recogieron el atropello y la investigación de la Policía Judicial de Tráfico de la Policía Municipal determinó que el turismo circulaba a más de 60 kilómetros por hora en una vía limitada a 30. Horas después apareció la primera gran pista gracias a la petición de colaboración ciudadana. Una vecina que paseaba a su perro localizó en Puente de Vallecas un Citroën C2 negro que respondía a las características. Estaba estacionado en las inmediaciones de la Ronda del Sur (Vallecas) y presentaba el parabrisas roto y daños compatibles con un fuerte impacto. Alguien había colocado cartones y toallas para ocultarlos.
Los agentes inspeccionaron minuciosamente el vehículo. Entre los restos hallaron en el cinturón del conductor una gota de sangre que acabaría siendo fundamental.
Tras localizar el coche fugado, la Policía Municipal arrestó a su propietario, un hombre que luego se comprobó que no era el que conducía. Aseguró que el coche se lo había prestado al que se fugó porque éste le tenía atemorizado.
Mientras, el sospechoso desapareció. Según fuentes del caso, cerró sus redes sociales y telefoneó a su novia antes de marcharse. «Quiero decirte algo. Te quiero mucho, pero tengo que irme», le dijo.
La búsqueda
La búsqueda se extendió fuera de Madrid. Los agentes comprobaron domicilios relacionados con el sospechoso e investigaron incluso una vivienda de Barcelona donde tenía familiares, pero no consiguieron localizarlo. Las pesquisas apuntaron finalmente a que huyó de España.
El caso se pasó a la Sección de Localización de Fugitivos de la Policía Nacional y se abrió una orden de busca nacional en itnernacional contra él.
Se sospecha que estuvo en varios sitios, entre ellos en Marruecos, su país natal. Era un hombre con numerosos antecedentes violentos, reclamado por otras causas y que además tenía medios para procurarse una documentación falsa.
El giro definitivo llegó gracias a aquella gota de sangre. Su análisis por la Comisaría General de Policía Científica permitió detectar en Francia una coincidencia genética justo el año pasado. Sin embargo, su autor tenía un nombre distinto al del fugitivo, aunque también era marroquí.
Las sospechas de que pudiera estar viviendo bajo una identidad falsa llevaron a cotejar sus huellas dactilares. El resultado fue positivo: se trataba del hombre buscado desde 2021.
A partir de ahí, las gestiones de la Sección de Localización de Fugitivos de la Policía Nacional, la Fiscalía y la Policía Municipal, además de una colaboración muy activa por parte de las autoridades francesas, permitieron judicializar las actuaciones en Francia y detenerlo este pasado lunes. Lo previsible es que ahora se resuelva el proceso de extradición y, si se autoriza por parte de Francia, el grupo de Fugitivos establecerá un plan de vuelo para repatriarlo.
Posteriormente se le pasaría a disposición del Juzgado de Instrucción número 18, que es el encargado de la investigación y sería ingresado en prisión.
La agilidad final para detener a este hombre ha sido posible en gran parte gracias a la colaboración de un agente francés con los policías españoles. Y aunque ya nada podrá devolver a Claudia a su familia, que estaba en la plenitud de su vida, al menos se le podrá hacer justicia.