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Una investigadora ha creado una fórmula para saber si tienes demasiada ropa en el armario. Esto es lo que dice de la tuya

Una investigadora ha creado una fórmula para saber si tienes demasiada ropa en el armario. Esto es lo que dice de la tuya
Artículo Completo 842 palabras
¿Quién no ha mirado alguna vez su armario y ha pensado que quizás tenga demasiada ropa? Cuando estamos eligiendo outfit para un evento no lo pensamos, pero cuando toca hacer el cambio de armario al pasar de una temporada a otra posiblemente sí. Lo cierto es que es complicado cuantificar cuánto es demasiada ropa. No hay cifras absolutas al respecto, pero sí algunas aproximaciones. La propia Unión Europea ha hecho cálculos de la cantidad de veces que deberíamos usar cada tipo de prenda para compensar la huella de carbono que supone fabricarla.  Con ello, la diseñadora e investigadora de la Universidad Torrens de Australia Alicja Kuźmycz  ha ideado una simple fórmula matemática que nos ayuda a hacer los cálculos de una forma mucho más personalizada, teniendo en cuenta nuestro volumen real de prendas. Las matemáticas responden. Según la Unión Europea (UE), para compensar la huella de carbono deberíamos usar 40 veces cada una de nuestras camisas y blusas y 45 veces las camisetas. En cuanto a los pantalones, vestidos, faldas y monos, la cifra asciende a 70 usos. Los cárdigans, jerseys y sudaderas deben superar los 85 usos y con los abrigos y chaquetas habría que llegar a los 100. Es algo que parece abarcable, pero cuantas más prendas tenemos, más complicado es.  En Xataka La ropa del futuro la fabrican bacterias. Jeff Bezos acaba de invertir 34 millones para demostrarlo Para hacernos una idea del tiempo que requeriría cumplir los objetivos de la Unión Europea podemos hacer un cálculo sencillo: multiplicar el objetivo por el volumen de prendas y dividir el resultado entre la frecuencia. Por ejemplo, en un estudio realizado por Kuźmycz, los participantes tenían una media de 23 vestidos o prendas similares. El objetivo en este caso, si nos fijamos en las cifras de la UE es 70. Supongamos que usamos un vestido un día a la semana. Eso son 52 usos en el año, porque el año tiene 52 semanas. Ahora hacemos el cálculo. Multiplicamos 23, que es el volumen, por 70, que es el objetivo, y dividimos el resultado entre 52, que es la frecuencia. El resultado es 30,91 años. Se habla de años porque dividimos usos entre usos por año. Los usos se van y nos quedan años. Necesitaríamos 31 años para compensar el carbono de fabricar los 23 vestidos. La vida cambia. Hace 60 años, una persona solía tener de media 40 prendas. Hoy en día las encuestas apuntan a que solemos tener alrededor de 199, de las cuales entre el 25% y el 50% están abandonadas en el fondo del armario. Por eso, la huella de carbono no se compensa nunca.  El origen del carbono. Las máquinas que se usan para confeccionar una prenda, especialmente si es a nivel industrial, emiten mucho dióxido de carbono. A su vez, se gastan recursos y se usan materiales cuya obtención también ha requerido emitir estos gases. Esto va desde el petróleo empleado para obtener algunas fibras plásticas hasta las emisiones de criar ovejas para obtener la lana. Obviamente, las emisiones no son las mismas y la lana es una mejor opción, pero todo suma. Por otro lado, el transporte para que esas prendas lleguen a nuestros armarios también supone unas emisiones de carbono concretas. Todo eso es lo que tuvo en cuenta la Unión Europea para hacer sus cálculos. Donar no es suficiente. Según ha explicado Kuźmycz en un artículo para The Conversation, donar la ropa que ya no usamos a organizaciones benéficas no es siempre la mejor opción. Señala que muchas veces estas instituciones se ven desbordadas y acaban usando una fracción muy pequeña de la ropa que reciben. El resto acaba en vertederos o se traslada a otros países, por lo que el problema no desaparece. Solo se mueve.  Cada caso es distinto. Dado que no todas las prendas son iguales ni todo el mundo las obtiene igual o les da el mismo uso, Kuźmycz quiere desarrollar una calculadora interactiva que nos ayude a cada uno de nosotros a tener el armario ideal en términos medioambientales. Podríamos saber qué cantidad de prendas necesitamos de cada tipo para no excedernos y acumular. Con esto en mente, ya podríamos darnos los caprichos que veamos convenientes, pero al menos tendremos la información necesaria sobre las consecuencias que eso supone y, quizás, nos sirva para encontrar un equilibrio.  Imagen | Burgess Milner Xataka | Las zapatillas Converse fueron un día el símbolo de la generación millennial: ahora lleva años en caída libre - La noticia Una investigadora ha creado una fórmula para saber si tienes demasiada ropa en el armario. Esto es lo que dice de la tuya fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .
Una investigadora ha creado una fórmula para saber si tienes demasiada ropa en el armario. Esto es lo que dice de la tuya

¿Tienes demasiada ropa en el armario? Prueba a calcularlo

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Azucena Martín

Editora

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¿Quién no ha mirado alguna vez su armario y ha pensado que quizás tenga demasiada ropa? Cuando estamos eligiendo outfit para un evento no lo pensamos, pero cuando toca hacer el cambio de armario al pasar de una temporada a otra posiblemente sí. Lo cierto es que es complicado cuantificar cuánto es demasiada ropa. No hay cifras absolutas al respecto, pero sí algunas aproximaciones. La propia Unión Europea ha hecho cálculos de la cantidad de veces que deberíamos usar cada tipo de prenda para compensar la huella de carbono que supone fabricarla. 

Con ello, la diseñadora e investigadora de la Universidad Torrens de Australia Alicja Kuźmycz  ha ideado una simple fórmula matemática que nos ayuda a hacer los cálculos de una forma mucho más personalizada, teniendo en cuenta nuestro volumen real de prendas.

Las matemáticas responden.Según la Unión Europea (UE), para compensar la huella de carbono deberíamos usar 40 veces cada una de nuestras camisas y blusas y 45 veces las camisetas. En cuanto a los pantalones, vestidos, faldas y monos, la cifra asciende a 70 usos. Los cárdigans, jerseys y sudaderas deben superar los 85 usos y con los abrigos y chaquetas habría que llegar a los 100. Es algo que parece abarcable, pero cuantas más prendas tenemos, más complicado es. 

En XatakaLa ropa del futuro la fabrican bacterias. Jeff Bezos acaba de invertir 34 millones para demostrarlo

Para hacernos una idea del tiempo que requeriría cumplir los objetivos de la Unión Europea podemos hacer un cálculo sencillo: multiplicar el objetivo por el volumen de prendas y dividir el resultado entre la frecuencia. Por ejemplo, en un estudio realizado por Kuźmycz, los participantes tenían una media de 23 vestidos o prendas similares. El objetivo en este caso, si nos fijamos en las cifras de la UE es 70. Supongamos que usamos un vestido un día a la semana. Eso son 52 usos en el año, porque el año tiene 52 semanas. Ahora hacemos el cálculo. Multiplicamos 23, que es el volumen, por 70, que es el objetivo, y dividimos el resultado entre 52, que es la frecuencia. El resultado es 30,91 años. Se habla de años porque dividimos usos entre usos por año. Los usos se van y nos quedan años. Necesitaríamos 31 años para compensar el carbono de fabricar los 23 vestidos.

La vida cambia. Hace 60 años, una persona solía tener de media 40 prendas. Hoy en día las encuestas apuntan a que solemos tener alrededor de 199, de las cuales entre el 25% y el 50% están abandonadas en el fondo del armario. Por eso, la huella de carbono no se compensa nunca. 

El origen del carbono. Las máquinas que se usan para confeccionar una prenda, especialmente si es a nivel industrial, emiten mucho dióxido de carbono. A su vez, se gastan recursos y se usan materiales cuya obtención también ha requerido emitir estos gases. Esto va desde el petróleo empleado para obtener algunas fibras plásticas hasta las emisiones de criar ovejas para obtener la lana. Obviamente, las emisiones no son las mismas y la lana es una mejor opción, pero todo suma. Por otro lado, el transporte para que esas prendas lleguen a nuestros armarios también supone unas emisiones de carbono concretas. Todo eso es lo que tuvo en cuenta la Unión Europea para hacer sus cálculos.

Donar no es suficiente. Según ha explicado Kuźmycz en un artículo para The Conversation, donar la ropa que ya no usamos a organizaciones benéficas no es siempre la mejor opción. Señala que muchas veces estas instituciones se ven desbordadas y acaban usando una fracción muy pequeña de la ropa que reciben. El resto acaba en vertederos o se traslada a otros países, por lo que el problema no desaparece. Solo se mueve. 

Cada caso es distinto. Dado que no todas las prendas son iguales ni todo el mundo las obtiene igual o les da el mismo uso, Kuźmycz quiere desarrollar una calculadora interactiva que nos ayude a cada uno de nosotros a tener el armario ideal en términos medioambientales. Podríamos saber qué cantidad de prendas necesitamos de cada tipo para no excedernos y acumular. Con esto en mente, ya podríamos darnos los caprichos que veamos convenientes, pero al menos tendremos la información necesaria sobre las consecuencias que eso supone y, quizás, nos sirva para encontrar un equilibrio. 

Imagen | Burgess Milner

Xataka | Las zapatillas Converse fueron un día el símbolo de la generación millennial: ahora lleva años en caída libre

Fuente original: Leer en Xataka
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