Que no exista la posibilidad de una moción de censura exitosa no exime a Sánchez de hacerse cargo de que ha perdido la mayoría que lo invistió
Regala esta noticiaEl Congreso vuelve a convertirse esta semana, como viene ocurriendo periódicamente a lo largo de esta turbulenta legislatura, en el escenario más preciso de las ... tribulaciones de Pedro Sánchez para hacer transitable su tercer mandato, sustentado sobre una mayoría de aluvión con intereses dispares que se evidencian contrapuestos según se aproxima su final. El presidente del Gobierno siempre puede acogerse a que, pese a todos los vaticinios y a todos los escollos, ha logrado resistir porque el PP de Alberto Núñez Feijóo sigue careciendo de los votos suficientes para desalojarlo de La Moncloa con una moción de censura. Pero esta constatación actúa como una coartada para no admitir lo que a cada paso resulta más palmario: que la imposibilidad de construir una alternativa para hacer prosperar un mecanismo constitucional tan excepcional como el que desbanca a un presidente en ejercicio del poder -el que permitió al propio Sánchez relevar a Mariano Rajoy- no significa que el jefe del Ejecutivo no haya perdido los apoyos que lo cobijaban. Razón que ya es bastante para someterse, cuando menos, a una cuestión de confianza sobre la entereza de su liderazgo, máxime cuando ha sido incapaz de aprobar un Presupuesto -y nada apunta a que vaya a poder hacerlo- en lo que va de legislatura.
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