La procesada, que pretendía que sus hermanos no disfrutasen del patrimonio «enriquecido» por el Gordo, ha sido condenada a dos años de cárcel por la Audiencia de Granada
Regala esta noticia Añádenos en Google Uno de los dos bombos del tradicional sorteo de Navidad. (EP)Carlos Morán
Granada
06/07/2026 a las 08:14h.A la víctima, una vecina octogenaria de una localidad del cinturón metropolitano de Granada, le tocó el Gordo de Navidad en diciembre de 2020: más ... de 300.000 euros, una vez descontado el pellizco que se lleva Hacienda. Aquella feliz noticia acabó convertida en un drama familiar. Una de las hijas de la mujer limpió las cuentas bancarias de la afectada. También las del marido de su progenitora, con el que estaba casada en segundas nupcias. El móvil del delito: pretendía disfrutar en exclusiva del patrimonio de la pareja, que se había visto notablemente incrementado por el premio de lotería, en detrimento de sus dos hermanos.
Audiencia de Granada a dos años de prisión y a pagar una «multa de seis meses a razón de ocho euros la cuota diaria» por un delito de apropiación indebida. Además, el fallo obliga a la acusada a indemnizar a su madre con 300.000 euros. La inculpada reconoció los hechos y no fue necesario celebrar la vista oral, por lo que la sentencia, dictada de viva voz, es firme y no puede ser recurrida ante ninguna instancia superior.En este sentido, la justicia ha zanjado definitivamente un caso con un trasfondo marcado por «la relación irregular» entre los tres hijos del primer matrimonio de la perjudicada. La autora del desfalco era la que «mantenía más contacto» y «cuidaba» de su madre y el esposo de esta. De esa cercanía nació la tentación. «Dada la edad avanzada de los progenitores, y a la vista de que era la única hija que mantenía» el vínculo con la «madre, logró convencerlos para tener acceso a sus cuentas bancarias». La idea consistía en «apoderarse de la mayor cantidad posible de dinero para que sus hermanos no pudieran» recibirlo.
Así las cosas, la encartada consiguió que la víctima la incluyera «como cotitular» en las cartillas, lo que le permitió disponer de sus ahorros. A partir de ese momento, la procesada comenzó a maniobrar para enriquecerse.
El escándalo estalló en 2023, cuando la hija en cuestión se adueñó de 72.000 euros en metálico que la pareja guardaba en su vivienda. Alegó que era una medida de precaución para conjurar el peligro de un eventual robo, pero la madre, presa de la desconfianza, le exigió que le devolviera el dinero, pero no lo consiguió. Fue entonces cuando avisó a sus otros dos hijos de lo que estaba ocurriendo y el fraude salió a la luz. «Aparte del dinero ingresado en cuentas, los esposos mantenían un depósito metálico de 72.000 € en su domicilio, producto de los ahorros mensuales que realizaban, dado que solo extraían 1.000 euros para sus gastos domésticos. La acusada, única hija que tenia acceso a la vivienda hasta diciembre de 2023, conocedora de la existencia de dicha cantidad, la hizo suya so pretexto de que era un riesgo mantenerla en el domicilio con personas tan mayores. Este hecho dio lugar a que su madre le reclamara su devolución. Y a la vista de que no les hizo caso, se puso en contacto con sus otros dos hijos pidiéndoles ayuda», relata la sentencia.
La víctima cambió la cerradura de la casa
Los dos hermanos de la encausada solicitaron los movimientos «bancarios» y comprobaron «las extracciones realizadas por» la acusada, «a través de numerosos reintegros y transferencias a cuentas de su titularidad».
La madre se apresuró entonces a cambiar la cerradura de su casa y a cancelar las «autorizaciones» que había otorgado a su hija para que manejase su dinero.
Sin embargo, y tras saberse descubierta, la ahora condenada desplegó una frenética actividad para vaciar las cuentas de la pareja mediante transferencias cuantiosas transferencias a sí misma. Una de ellas, por ejemplo, fue de 55.000 euros, según detalla la resolución judicial del tribunal provincial.
El resultado final de esas manipulaciones fue que «la acusada despatrimonializó todas las cuentas de su madre y de su esposo, haciendo suyos 300.000 euros, dejándolos únicamente con sus pensiones de jubilación.» Ahora debe reintegrar esa cantidad a su progenitora. Un amargo Gordo de Navidad.
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