Una patrulla del Regimiento de Infantería 'Soria' número 9, con base en Las Palmas de Gran Canaria, ha permanecido durante aproximadamente dos horas apostada ante la puerta de una vivienda utilizada por la ONG No Name Kitchen para preparar y repartir alimentos entre las personas migrantes que continúan en las calles de Ceuta. Los militares se han retirado después de que los hechos fueran puestos en conocimiento de la Comandancia General de Ceuta y de la Delegación del Gobierno.
El vehículo militar estaba estacionado delante del acceso y dejaba libre un paso de apenas 50 centímetros. Por ese estrecho espacio podía entrar o salir una persona, pero las responsables de la organización no podían sacar las cajas de comida almacenadas en el interior. Los militares permanecieron en el lugar pese a las advertencias de las activistas.
Una de las responsables de la ONG se dirigió a los soldados para explicarles que estaban bloqueando la puerta e impidiendo la salida del material. Los militares le respondieron que las personas podían entrar y salir libremente por el hueco existente entre el vehículo y el acceso. Sin embargo, el espacio disponible no permitía pasar con las cajas de alimentos preparadas para su distribución.
La organización No Name Kitchen ha protagonizado otros incidentes en Ceuta desde que se desató la crisis por la entrada masiva. Dos de sus activistas fueron detenidos por resistencia a la autoridad en una playa. Además, esta organización ha sido señalada como la responsable de proporcionar ciertos materiales a los inmigrantes con los que fabricaron artefactos para atacar a las fuerzas de seguridad.
La patrulla pertenece al Regimiento de Infantería 'Soria' número 9, una unidad desplazada desde Las Palmas de Gran Canaria a Ceuta para colaborar en las labores de seguridad. Durante su permanencia frente a la vivienda, los soldados no comunicaron a las mujeres el motivo por el que habían ocupado ese punto ni cuánto tiempo tenían previsto mantener obstaculizada la salida.
Las activistas utilizan el inmueble como almacén y centro de preparación de la ayuda. Allí reciben los productos, organizan las cajas y preparan los repartos destinados a personas que carecen de recursos y dependen de la asistencia de voluntarios para comer. Su actividad no guarda relación con los dispositivos policiales o militares desplegados en la ciudad.
En el momento en el que la patrulla estacionó ante la puerta no se estaba produciendo ningún incidente de seguridad en el interior de la vivienda. Las mujeres se encontraban preparando el material para continuar con el reparto de comida. La posición del vehículo no impedía completamente el paso individual, pero sí paralizaba la principal actividad de la organización, ya que las cajas no podían atravesar el reducido espacio que había quedado libre.
Los militares mantuvieron, además, una actitud hostil hacia las activistas y hacia los periodistas que se encontraban en el lugar documentando lo sucedido. No mostraron ninguna orden ni explicaron a las responsables de la ONG qué actuación estaban realizando ante la vivienda. La única respuesta ofrecida ante sus protestas fue que todavía existía un hueco por el que podían pasar las personas.
A esta situación se sumó el comportamiento de los ocupantes de otro vehículo militar que pasó por el lugar. No fue posible comprobar a qué unidad pertenecía. Al circular junto a la vivienda, uno de sus ocupantes gritó «perras» en dirección a las activistas. El insulto fue escuchado por las personas que se encontraban en el exterior, entre ellas varios periodistas.
Los hechos fueron puestos en conocimiento de la Comandancia General de Ceuta y de la Delegación del Gobierno. Finalmente la patrulla se ha retirado del lugar, por lo que las responsables de la ONG han recuperado el acceso completo a la vivienda y ya pueden sacar las cajas de alimentos.
La organización ha explicado que su trabajo consiste exclusivamente en atender a personas que tienen hambre. Sus integrantes no participan en protestas, no intervienen en el control de los migrantes ni interfieren en las operaciones desarrolladas por los cuerpos de seguridad.
El incidente se ha producido mientras las entidades sociales y los grupos de voluntarios intentan mantener el reparto de alimentos entre las personas que permanecen fuera de los recursos oficiales de acogida. Durante el tiempo en el que el vehículo militar estuvo ante la vivienda, las activistas podían atravesar la puerta de una en una, pero la ayuda destinada al reparto permaneció bloqueada en el interior.