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Una tumba 'antivampírica' para que no reviva una joven de 17 años

Una tumba 'antivampírica' para que no reviva una joven de 17 años
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Una hoz en la garganta para que no moviera la cabeza y un candado en el pie se relacionan con el temor al regreso del difunto en la Europa del s.XVII, según un estudio arqueológico
Una tumba 'antivampírica' para que no reviva una joven de 17 años

Una hoz en la garganta para que no moviera la cabeza y un candado en el pie se relacionan con el temor al regreso del difunto en la Europa del s.XVII, según un estudio arqueológico

Regala esta noticia Añádenos en Google La tumba 75 estudiada por los arqueólogos. (U. Nicolás Copérnico de Toruń)

Doménico Chiappe

Madrid

01/09/2026 a las 00:07h.

Enterrada a unos 35 centímetros de profundidad, en un cementerio que no aparece en los mapas ni en las escrituras antiguas, una chica adolescente infundía ... el miedo después de su muerte. Los pobladores de Pień, en Polonia, le colocaron un gran candado triangular en el dedo gordo del pie izquierdo y, tiempo después, profanaron la tumba para añadir una «gran hoz elíptica con la hoja apuntando hacia la garganta», refiere un estudio recién publicado por el Instituto de Arqueología de la Universidad Nicolás Copérnico de Toruń, en el que se investiga el misterio de la «tumba 75» y el contexto social en el que sucedió este «enterramiento antivampiro» del siglo XVII.

En este caso concreto, en el que se desconoce aún la causa de la muerte, la joven «probablemente infundía temor en el momento de su entierro debido a un candado en el dedo gordo de su pie izquierdo. Además, su tumba fue sometida a una segunda inhumación, presumiblemente para reforzar su seguridad añadiendo una hoz alrededor del cuello», indican los investigadores, encabezados por el arqueólogo Dariusz Poliński. El objetivo era proteger a los vivos de unos muertos peligrosos, a los que se culpaba de enfermedades, hambrunas y otras desgracias.

Se busca restringir un posible regreso al mundo de los vivos y la interacción entre ambos reinos

En Europa central y sudoriental se creía que suicidas, herejes, extranjeros, vagabundos, personas fallecidas trágicamente, ahogados, mujeres que morían en el parto, huérfanos y niños no bautizados podían convertirse en vampiros o demonios. En el cementerio de Pień, que ahora está parcialmente cubierto de bosque, hay «decenas de entierros atípicos». «Es probable que sea protestante debido a la ausencia total de objetos devocionales (cruces y medallas), característicos de los católicos», dicen sobre este lugar de unos mil metros cuadrados, donde había una centena de sepulturas posmedievales dispersos por una deshonrosa «tierra no consagrada».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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