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Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', a su salida de la cárcel de Martutene, este martes por la mañana. EFE Una víctima de 'Txeroki': «Nadie garantiza que no se vaya a acercar a lugares donde vivimos»La exdelegada de Antena 3 en Euskadi, que sufrió un atentado fallido en 2002, se pregunta «si van a controlar» que el exjefe de ETA cumpla la sentencia de alejamiento a 50 kilómetros
San Sebastián
Miércoles, 11 de febrero 2026, 07:48
... de Vigilancia Penitenciaria su «oposición» a que Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', uno de los tres etarras condenados por intentar asesinarle el 17 de enero de hace 24 años y que mantiene desde el pasado viernes un régimen de semilibertad, pueda caminar libremente por Euskadi. Se pregunta, «de modo irónico», si van a «controlar con una patrulla» que el exjefe de ETA «cumpla la sentencia» que le obliga, en su caso, a mantenerse alejado a 50 kilómetros.No es la primera vez que Guerrero hace ese requerimiento a instancias oficiales ante la concesión por parte del Gobierno Vasco del 100.2 penitenciario –permite a los reclusos salir de lunes a viernes de prisión para trabajar y regresar a dormir–. Cada vez que le han informado de «un movimiento» relativo a los tres condenados por su atentado, que además de 'Txeroki' son Asier Arzalluz e Idoia Mendizabal, «inmediatamente mando un burofax a las direcciones de las prisiones respectivas para manifestar mi oposición a esos beneficios penitenciarios sin que hayan cumplido los requisitos que establece la ley de víctimas». Paralelamente, cuando se lo comunican a través de la Oficina de Víctimas, hace saber su «oposición» y, a través de su abogado, se persona ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional. Mantiene que «es un brindis al sol» porque las víctimas, según expone, «no tenemos ninguna posibilidad de recurrir legalmente nada hasta el momento de la libertad condicional. Son simplemente manifestaciones que hacemos intentando que los jueces y la Fiscalía conozcan cuál es nuestro sentimiento, indefensión y desamparo ante medidas como estas».
Un paquete bomba
El 17 de enero de 2002, el comando Bizkaia de ETA, liderado por Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', intentó asesinar a Marisa Guerrero con un paquete bomba. Hizo llegar a casa de sus padres una caja envuelta con papel marrón. El paquete, cargado con 300 gramos de dinamita, fue entregado por una empresa de mensajería, con un cartel de Confebask. «'Txeroki' intentó asesinarme, pero no solo a mí, que además no estaba, sino también a los que estaban en casa, mi madre y mi hermana con sus dos bebés», rememora.
La exdelegada de Antena 3 en Euskadi, que hizo la misma reclamación con los otros dos miembros del comando relata, como anécdota, que en el caso de Asier Arzalluz que estaba interno en Basauri, «fui yo, con el burofax a la directora de la prisión, quien les puse en alerta de que este señor, que iba a salir con el 100.2, no podía de ninguna manera salir en libertad desde Basauri, aunque pernoctara en la prisión, porque estaba a menos de 50 kilómetros de mi lugar de residencia. Inmediatamente, ¿qué hicieron? Lo trasladaron a Martutene. Y ahí sí, lo pudieron dar la semilibertad». Guerrero que lamenta que los tres estén ya disfrutando del 100.2, afirma que en el caso de 'Txeroki' «es especialmente hiriente porque el perdón a las víctimas y el arrepentimiento es inexistente en una persona que ha sido jefe militar de ETA, que ha argumentado que había que poner cuantos más muertos sobre la mesa, mejor, que se le presenta como un héroe de un conflicto que nunca existió y que se ha jactado y se ha burlado de las víctimas en todos los juicios».
'Txeroki' fue máximo líder del 'aparato militar' hasta finales de 2008, cuando fue detenido en Francia. Allí cumplió condena hasta su entrega a España en agosto de 2024. Está condenado a 377 años de cárcel por una veintena de asesinatos en grado de tentativa en el atentado de 2002 contra la entonces teniente de alcalde de Portugalete, la socialista Esther Cabezudo, y su escolta. También le impuso otros 18 años por intentar asesinar a Marisa Guerrero, y a nueve más por un atentado frustrado en Castellón en 2007. Estas condenas se le impusieron tras someterse a juicio en España mediante entregas temporales por parte de las autoridades francesas.
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