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Una vaca se rasca con un cepillo como si fuera un chimpancé

Una vaca se rasca con un cepillo como si fuera un chimpancé
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Un vídeo de Veronika, que vive en un prado austríaco, llamó la atención de los científicos, que fueron a certificar la primera vez que un rumiante usa herramientas

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La vaca Veronika, con el cepillo. R. C. Una vaca se rasca con un cepillo como si fuera un chimpancé

Un vídeo de Veronika, que vive en un prado austríaco, llamó la atención de los científicos, que fueron a certificar la primera vez que un rumiante usa herramientas

Doménico Chiappe

Madrid

Lunes, 26 de enero 2026, 00:14

... a su cuerpo, y ahí se deleita con la travesía del cepillo de alambres sobre su pelambre marrón. Para la zona más sensible de la panza y las ubres prefiere el otro lado, el del palo romo. «Prefirió el extremo con cerdas, pero cambió al extremo de palo para rascarse las zonas más blandas de la parte inferior del cuerpo», explican los científicos, que vieron un vídeo viral compartido por el dueño del rumiante y fueron a verlo con sus propios ojos. «Este despliegue adaptativo de las características de las herramientas revela un uso multipropósito no reportado previamente en mamíferos no primates».

Las conclusiones sobre la sapiencia de Veronika, individuo de la especie 'Bos taurus', observadas por primera vez en ganado, se plasmaron en el estudio 'Uso flexible de una herramienta multiusos por una vaca', publicado en Current Biology. Los autores, encabezados por Antonio J. Osuna-Mascaró de la Universidad de Medicina de Viena, se mostraron fascinados por «cómo levanta, posiciona y estabiliza la herramienta con la boca». También por sus «acciones anticipatorias, como reposicionar y volver a agarrar la herramienta antes de aplicarla a la zona objetivo».

Documentado en vídeos, se observa cómo la vaca levanta la escoba con su lengua pegajosa, la aferra con las mandíbulas y la dirige con un giro de cuello para masajearse unas cuantas veces, con los ojos entrecerrados. Para luego soltarla, con cierto menosprecio, al otro lado del césped. En otras ocasiones, lo lleva a sus cuartos traseros. Lo hace en puntos muy específicos y distintos, incluso sus zonas más privadas como bajo la cola, con leves variantes en el movimiento de su cabeza y boca. Arriba, abajo, derecha, izquierda. Cambio de lado y de velocidad. De pie o acostada. Con ademanes vistos sólo en primates o córvidos.

Más exactamente, mostraba un tipo de actuación sólo registrado en chimpancés, según los científicos. «Su comportamiento era sistemático: el extremo de la escoba servía para las zonas superiores de piel gruesa y el extremo del palo para las más blandas, mostrando sensibilidad a las características mecánicas de cada tarea», aseguran los autores. «Las cerdas rígidas probablemente proporcionaban fricción, mientras que el extremo liso del palo evitaba la abrasión. Este patrón, sumado a los ajustes anticipatorios del agarre y la diversidad de técnicas, refleja un uso flexible de las herramientas según el contexto». Mientras los científicos empiezan un sesudo debate, Veronika seguirá rascándose y creyéndose chimpancé.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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