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Saludo entre Arconada, héroe en la Copa de 1987, y Marrero, que ha seguido sus pasos este 2026. RS Portero de la Real Sociedad y MVP de la final de Copa Unai Marrero: «Estaba en mi salsa y con la afición detrás de la portería me vine arriba»El guardameta guipuzcoano se volvió a poner la capa de héroe en la tanda de penaltis para sellar el cuarto título copero en las vitrinas de la Real Sociedad
Josu Álvarez
San Sebastián
Lunes, 20 de abril 2026, 08:11
es campeona de Copa por cuarta vez en una edición con nombres propios. Desde Mikel Oyarzabal hasta Rino Matarazzo, sin duda ... Unai Marrero destacó entre todos los protagonistas de la gesta del sábado. El portero de Azpeitia (Guipúzcoa), que continúa «asimilando» la hazaña, fue elegido MVP (jugador más valioso) de la final tras detener dos lanzamientos de la tanda de penaltis, como ya hizo en octavos de final frente a Osasuna. El guipuzcoano, que concede una entrevista a El Diario Vasco, sacó dos guantes de oro que valieron un título.– Menudo camino. Tres entrenadores, remontadas, finales de infarto, tandas de penaltis...
– Ha sido una locura de Copa, no solo la final. El camino empezó contra el Negreira. Luego Reus, Eldense y por supuesto Osasuna y Alavés, que fueron increíbles. Los dos derbis contra el Athletic fueron un poco más controlados, pero vaya, una locura también, que ha sido la esencia de la Real en el torneo. Sufrimos mucho contra el Atlético, pero seguimos empujando porque nunca dejamos de creer y nos hemos traído la Copa a casa.
– ¿Cómo afrontó el pequeño revés de la fractura en enero?
– Fue un golpe duro para mí. Me estaba encontrando muy bien durante el camino, estaba trabajando bien y llegó la lesión con la euforia después del partido contra Osasuna, que fue también una noche muy bonita. Sabía que los del Alavés y la ida contra el Athletic se me iban a escapar. He apurado lo máximo posible para estar disponible y para disfrutar de esta edición de la Copa.
– Los realzales no han fallado en ningún momento.
– Como la Real no hay otro equipo y lo demuestran. Son una afición increíble y respetuosa que se porta muy bien con la gente de casa. Les agradezco de corazón todo el apoyo, al igual que el resto de la plantilla.
– ¿Qué sintió con el gol definitivo de Marín?
– No sé ni cómo lo celebré, la verdad, fue algo imposible de describir. Me acuerdo que antes de que tirase el penalti le di un beso en la mejilla y le dije que confiara en él y que estuviera tranquilo. Esto es que lo he soñado desde siempre. Soy de la Real desde pequeño, igual todavía no soy consciente de lo que pasó el sábado y de lo que significa. Al final pues hemos hecho historia, ¿no? No sé. Lo tengo que ir asimilando. Fue el día más feliz de mi vida, sin ninguna duda. Esto no se puede explicar. Toda la gente de la Real que ha sufrido durante muchos años y estos últimos están siendo muy bonitos.
– Se le veía muy confiado sobre el césped durante los penaltis.
– Al acabar la prórroga ya me estaba mentalizando sobre los lanzadores, el orden, a dónde tiraban... Estaba viviendo el presente. Remiro y el entrenador de porteros me dieron algunos consejos. Los tres estábamos tranquilos. Sabía que si llegaba el momento de los penaltis iba a confiar mucho en mí, el equipo también confiaba en mí y la afición no ha dejado de hacerlo en ningún momento. Tenía algo de tensión pero estaba en mi salsa, a gusto, y con la afición detrás de la portería me vine arriba. Fue un momento muy especial y encima logré para parar dos penaltis afortunadamente. Los últimos lanzamientos también los intuí pero no los olí. No paro de repetirlo, pero es que estoy muy, muy feliz.
– ¿Cómo se gestionó el ánimo en la plantilla antes de la prórroga?
Nos miramos a la cara y Mikel (Oyarzabal) habló para todos. Nos transmitió un mensaje muy emotivo. Fue un momento emocionante. Todos los jugadores creímos y nos hemos terminado llevando el premio.
– ¿De quién te acuerdas en estos momentos?
– Mi gente, que siempre está ahí. Mi familia, mi novia, mis primos, la ama que estará ya más tranquila. Quiero agradecérselo a ellos porque están siempre ahí. Es típico decir esto, pero es que es la verdad. También a mi cuadrilla, que sé que lo han disfrutado un montón y se habrán vuelto locos. Han hecho un viaje tremendo de ida y vuelta de doce horas desde Azpeitia en autobús, como muchos guipuzcoanos.
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