Guante de oro del Mundial
Unai Simón, mucho más que el mejor portero del mundoCompetitivo y con una gran personalidad, se ha erigido en uno de los grandes embajadores de los valores de La Roja
Regala esta noticia Añádenos en Google Unai Simón.Julen Ensuza, Juanma Mallo y Alain Mateos
21/07/2026 Actualizado a las 00:41h.Cuando el colegiado Slavko Vincic pitó el final del encuentro se desató la locura entre los integrantes de la selección española. Las imágenes de esa ... primera celebración sobre el césped dieron la vuelta al mundo, pero una de las más emotivas, sin duda, fue la del meta Unai Simón -11 de junio de 1997, Murgia- caminando serio y con paso firme hasta donde se encontraban abatidos los jugadores de la selección argentina para darles la mano y consolarles uno a uno. La caballerosidad y deportividad que algunos integrantes de la albiceleste no mostraron tras el encuentro las antepuso por encima de todo el mejor guardameta mundo consciente del duro momento que vivía el rival. Se erigía así en el gran embajador de los valores del equipo de De la Fuente.
«Si mis guantes pudieran hablar, dirían que no han trabajado tanto como los de otros porteros. Dejar la puerta a cero en siete partidos es una marca difícil de superar y el mérito es de mis compañeros. Les estoy agradecido por el nivel defensivo», resaltó con el Guante de Oro que le acredita como tal ya en sus manos. Ese galardón no le es extraño. También lo recibió hace dos años en la Eurocopa de Alemania y le convierte, esta vez sí, en máximo candidato a llevarse el trofeo Yashin que se otorgará al mejor portero del mundo en la gala del Balón de Oro -octubre-. En 2024, tras ganar el título europeo con España, la Copa con el Athletic y el trofeo Zamora en Liga, se quedó a las puertas de conseguirlo. Se lo arrebató, caprichos del destino, su rival en la final mundialista, Emiliano 'el Dibu' Martínez.
Unai Simón comenzó a escribir los primeros renglones de su idilio con el fútbol en el frontón de su Murgia natal. Sus colegas querían marcar goles y él evitarlos a toda costa. «En benjamines, me encantaba tirarme al barro en un campo que teníamos y creo que en aquel momento fue cuando empecé a disfrutar de la portería», recuerda. Lo suyo era volar y rodar por el suelo. «Tengo el recuerdo de ir al colegio con parches y rodilleras en los pantalones porque jugábamos al fútbol o a cualquier otro deporte en el patio y yo era un poco burro y llegaba a casa con los pantalones hechos polvo», recordaba en una entrevista a EL CORREO.
Otro Mundial
Serio, competitivo y con una personalidad fuerte que le permite convivir con el error, presenta como una de sus grandes virtudes que jamás se pone nervioso. Su capacidad de trabajo también es brutal y le ha permitido mejorar el juego con el pie que era uno de sus puntos débiles al comienzo. En los octavos de la Eurocopa de 2020, contra Croacia, cometió un claro error al intentar controlar una cesión de Pedri que acabó en gol, pero lejos de venirse abajo se agigantó para compensar con creces los daños ocasionados. Hay un Simón en el campo -serio y concentrado- y otro fuera, donde se transforma en una persona cercana y divertida cuando se rodea de su círculo de confianza.
El guardián de La Roja es mucho más que eso, aunque es consciente de que el tiempo pasa inexorablemente y de que a sus 29 años y después de haber disputado dos Copas del Mundo como titular no será fácil estar entre los elegidos en un tercer torneo. «No me preocupa mucho. Será una sucesión de acontecimientos», apunta al ser cuestionado al respecto. Prefiere ir paso a paso. «Nos queda una Nations, la Eurocopa, otra Nations… se irá viendo. Cuatro años los veo muy lejanos como para poder pensar en ello», zanjó. De momento la portería de España y del Athletic está en las mejores manos.
comentarios Reportar un error