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¿Va a ser Donald Trump quien libere a los cubanos del comunismo?

¿Va a ser Donald Trump quien libere a los cubanos del comunismo?
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Análisis¿Va a ser Donald Trump quien libere a los cubanos del comunismo?
  • IÑAKI GARAY
18 MAR. 2026 - 00:37Desde hace ya muchos años, los once millones de habitantes de Cuba viven en la miseria con restricciones a diario de todo tipo.Ernesto MastrascusaEFE

Cuba ha anunciado que está dispuesta a abrirse a las inversiones de Estados Unidos y de los cubanos no residentes que quieran poner allí su dinero y ser propietarios. Lo ha confirmado este pasado lunes el régimen de Miguel Díaz-Canel, en boca del ministro de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva,nieto de una de las hermanas de Fidel y Raúl Castro. Con el anuncio se reconoce implícitamente que el país ha colapsado y que el régimen comunista que gobierna allí desde hace 67 años está a punto de pasar a la historia. Que le pidan auxilio al capitalismo y a esos cubanos que huyeron a Estados Unidos y que hasta no hace mucho eran denominados "gusanos" por el castrismo no deja de albergar una terrible ironía. Sobre todo porque esos "gusanos" se han encargado de que la isla mantenga unas mínimas constantes vitales gracias a las remesas que envían a sus familiares. Miles de cubanos y cubanas que trabajan en Florida o en otros lugares de Estados Unidos como camareros, mecánicos o limpiando casas, se las arreglan para mandar regularmente dinero a sus hermanos ingenieros, maestros o médicos en la isla para que puedan comer.

Lo de Cuba no es una sorpresa y por eso no ha extrañado que el presidente norteamericano Donald Trump haya amenazado con "tomar la isla". Puede haberlo hecho para quitar el foco del Estrecho de Ormuz, pero, por lo que sea, esta vez es creíble. Desde hace ya muchos años los once millones de habitantes de la isla viven en la miseria y se enfrentan casi a diario a restricciones de todo tipo, con lo que las amenazas de Trump son para ellos casi un anuncio de esperanza. Para ser exactos, Cuba hace tiempo que cayó. Lo que está a punto de caer ahora es el régimen comunista que domina la isla con puño de hierro desde que en enero de 1959 Fidel Castro entrara en la Habana con su Caravana de la Libertad, flanqueado por el Che y Camilo Cienfuegos.

Crisis

Casi siete décadas después no queda ni el mínimo resquicio de aquella anunciada libertad y en su lugar hay numerosos presos políticos en las cárceles, una caída brutal de la natalidad y mucha gente con ganas de huir. El país se enfrenta a la mayor de todas sus crisis. Mayor incluso que la que sufrió tras la caída en 1989 de la Unión Soviética y la pérdida de todos los subsidios que mantenían artificialmente viva su economía.

Tras aquel proceso Cuba perdió el 85% de su comercio exterior y desde entonces ni el Período Especial, en el que se impusieron los racionamientos y la austeridad, ha sido capaz de devolver el pulso a aquel lugar. En estos últimos tiempos se ha hablado de poner en marcha un nuevo Período Especial 2.0, pero todo hace pensar que la agonía de Cuba esta vez acabará reflejándose en la muerte del régimen. La isla está ahora a oscuras porque el sistema eléctrico no da más de sí, mientras los cubanos empiezan a vencer el miedo y salen a la calle a protestar por la escasez de alimentos, de combustible e incluso medicinas.

Para salvar la cara, el régimen sigue agarrándose al argumento del bloqueo para eludir su responsabilidad en la miseria en la que está sumido el país. Pero ya es demasiado evidente que la crisis que atraviesa Cuba no es fruto de ningún bloqueo sino del fallo sistémico que ha producido un modelo burocrático e inoperante que desincentiva la actividad. Cuba comercia con China, España, México, Venezuela, Rusia... y un gran número de países, pero cada vez tiene menos cosas que ofrecer. De ahí que afronte un déficit estructural crónico en su balanza comercial, que empeora cada minuto que pasa.

Por todo esto es por lo que el Gobierno cubano está dispuesto a entregarse. De momento es poco probable que los inversores acudan a la llamada de auxilio del régimen mientras no haya más garantías. Difícilmente alguien va a invertir en Cuba mientras no haya al frente alguien que certifique una seguridad jurídica. Y los líderes comunistas no tienen ninguna credibilidad en ese sentido. Quién le garantiza a un potencial inversor que, pasado un tiempo, no le van a confiscar sus propiedades como acostumbran. La única posibilidad de que prospere la idea es que Díaz-Canel reconozca que Cuba está ya en un proceso de transición tutelada por Estados Unidos, similar al que vive en estos momentos Venezuela.

De momento, el presidente cubano ha reconocido contactos con la Administración estadounidense, y el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, se habría reunido con algunas figuras del régimen para ir atando todos los detalles. La inminente caída del comunismo en Cuba supone un duro golpe para toda esa izquierda latinoamericana que decía que otro modelo era posible. Es el equivalente en el resto del mundo a la caída del Muro de Berlín. El régimen cubano ha venido siendo un icono mundial de esa izquierda que, al mismo tiempo que encubre el dolor que causa al pueblo cubano la tiranía, la ensalza como símbolo de la lucha contra el capitalismo y contra la hegemonía de Estados Unidos. Ignorar la realidad para no perjudicar al ideal, hasta crear tanto sufrimiento como para que en La Habana y frente al Malecón, debajo de un gran cartel que decía 'Socialismo o Muerte', alguien se atreviera a escribir "valga la redundancia".

El país más pobre de América tras 67 años de idealismo totalitario

Antes de triunfar la revolución en 1959, Cuba era el tercer país más rico de América Latina, solo por detrás de Venezuela y Uruguay. Es cierto que, inmediatamente antes, con Fulgencio Batista en el poder, la isla era un centro de corrupción y profunda desigualdad social. Esto y el hecho de que el crecimiento de aquellos años no llegara a muchos cubanos fue lo que encendió la mecha de la protesta que llevó a Fidel Castro al poder. Ahora, después de 67 años de régimen comunista, Cuba es la economía más pobre de todo el continente, incluso por detrás de la fallida Haití. El año pasado casi el 90% de la población se encontraba en extrema pobreza y la mortalidad infantil afectaba a casi diez de cada mil recién nacidos. El propio régimen que lidera Miguel Díaz-Canel ha reconocido una caída acumulada de su PIB del 11% en los últimos cinco años. La última epidemia combinada de dengue, chikungunya y oropouche habría afectado a más del 30% de la población. En estas condiciones, el régimen dictatorial está a punto de rendirse. Para el pueblo de Cuba, que Trump diga que va a "tomar la isla" suena más a liberación que a amenaza.

Iñaki Garay. Director adjunto de Expansión

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Fuente original: Leer en Expansión
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