El Real Madrid reunió a todas sus estrellas durante más de doce horas para cumplir con sus compromisos publicitarios en una jornada que paralizó la ciudad deportiva y dejó incluso algún roce entre patrocinadores
Cámaras grabando en ValdebebasMARCA- RICARDO FERNÁNDEZ
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Más de doce horas. Decenas de cámaras. Sets repartidos por toda la ciudad deportiva (Alfredo Di Stefano). Jugadores entrando y saliendo de grabaciones y José Mourinho apareciendo por sorpresa para comprobar qué hacían sus futbolistas. Por un día, Valdebebas dejó de parecer una ciudad deportiva para convertirse en un gigantesco plató.
El club blanco aprovechó una de las pocas semanas con oxígeno en el calendario (solo juega el viernes ante el Betis) para ejecutar una operación de enormes dimensiones: reunir en un mismo día a prácticamente todas las marcas vinculadas al equipo y cumplir de una tacada con buena parte de los compromisos publicitarios de la temporada.
BMW, Mahou, Louis Vuitton, Melitta, Adidas, Emirates, HP, Abbott, Hisense, EA Sports, Nivea… La lista de patrocinadores era interminable. Y todos tenían una cita en Valdebebas desde primera hora de la mañana. Algunos equipos de producción comenzaron incluso a montar sus escenarios antes de las nueve, conscientes de que tenían por delante una jornada maratoniana.
El plan, eso sí, no modificó la rutina del primer equipo. Mourinho decidió la tarde anterior retrasar el entrenamiento hasta las cinco, liberando así toda la mañana y buena parte de la tarde para que los futbolistas fueran pasando por los diferentes sets. La logística fue milimétrica. Dependiendo de su planificación individual, cada jugador iba apareciendo ante las cámaras en distintos momentos: después del gimnasio, tras pasar por el fisioterapeuta, durante sus ejercicios de recuperación o antes de incorporarse al trabajo con el grupo. Y nadie se libró.
Todos los futbolistas participaron en una macrograbación que terminó por paralizar la actividad habitual de Valdebebas. Pero el ambiente, lejos de ser solemne, fue completamente distendido. Hubo bromas, risas y jugadores que incluso irrumpían en los sets de otras marcas para vacilar a sus compañeros. Mourinho, eso sí, quiso tener controlada la situación. El técnico portugués se pasó hasta en dos ocasiones por las diferentes zonas de grabación para echar un vistazo a lo que hacían sus jugadores.
Pequeño lío con Bellingham
La jornada también dejó un pequeño episodio relacionado con los acuerdos individuales de patrocinio. Jude Bellingham, uno de los grandes reclamos publicitarios de la plantilla y embajador de Louis Vuitton, protagonizó un pequeño roce por la compatibilidad de compromisos con otras marcas presentes. La situación se resolvió rápidamente y sin mayores consecuencias, con el inglés cumpliendo finalmente con la firma francesa.
La magnitud del operativo se entiende mejor mirando el reloj. Las primeras cámaras comenzaron a funcionar a primera hora de la mañana. Las últimas dejaron de hacerlo cuando ya había caído la noche sobre Valdebebas. El último futbolista terminó sus compromisos pasadas las ocho de la tarde. Más de doce horas después del inicio, la macrograbación llegaba a su fin. Un día en el que el Real Madrid aprovechó el respiro competitivo para hacer algo poco habitual: juntar a sus estrellas, reunir a sus patrocinadores y convertir, durante unas horas, su ciudad deportiva en el mayor plató de Madrid.
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