El club se instala en una crisis permanente en la peor época de su historia: el Valencia ya no es el Valencia, es otra cosa
La crisis de nunca acabar en el Valencia.MARCA- DIEGO PICÓ Y FERNANDO ÁLVAREZ
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Otro año más. El Valencia vive instalado en una pesadilla cíclica. No termina nunca. El club grande ha desaparecido, no existe, es sólo un recuerdo. La llegada de Lim cambió el paso y desde la final de Copa de 2019 el murciélago agoniza. No hay temporada sin merodear los puestos de descenso y ya nadie se extraña al ver a la entidad de Mestalla en la parte baja de la tabla y luchando por seguir en Primera División contra equipos recién ascendidos. "Es lo que hay", es una frase recurrente en un entorno cuya beligerancia se ha difuminado. Lo de la exigencia ya ni se plantea. El objetivo en verano ha pasado de pelear por Europa a partir con la idea de no bajar a Segunda división.
El abandono es total por parte de la propiedad cuyos índices de popularidad en la ciudad ni cotizan. La guerra abierta contra los Lim es un hecho, partido a partido, pero poco se avanza. La venta, un tema recurrente, nunca llega (Lim ha dicho mil veces que no vende) y mientras tanto el club se ha hecho tan pequeño que asusta hasta al más crédulo.
La plantilla se ha desmembrado y todas las temporadas desaparecen los mejores jugadores. Ventas contantes y compras de 'mentiras'. Este año se fueron Mamardashvili y Mosquera entre otros, dos de los pilares de la pasada campaña y sus remplazos han sido, como casi siempre, un fiasco. La plantilla ha perdido valor a la carrera y solo la irrupción de una buena generación de canteranos ha paliado el golpe, que parecía mortal.
La falta de estructura deportiva es otra de las puñaladas que hacen que el club se desangre. Mil pruebas, mil proyectos y todos perdidos en la nada. Sin inversión da igual tener a Ron Gourlay (el último parche en llegar) que al mejor Monchi. Es imposible. Todos los años llegan jugadores sin nivel y se marchan por la puerta de atrás. El equipo no es reconocible y la falta de nivel alarmante para un club con la historia del Valencia. El número de modelos que se han vendido como los ideales se ha disparado. Cada año un invento... y todos han salido mal.
Gayá se retira tras ser sustituido en el partido ante el Villarreal en Mestalla.EFECon la plantilla en mínimos históricos de calidad, una estructura deportiva fantasma, una propiedad desaparecida y un club que vive instalado en el miedo a hacer algo que moleste al 'jefe supremo y adorado', el Valencia ya no es el Valencia. Poco importa el entrenador al mando, el delantero que se vaya a fichar (los dos que han sonado para salvar la categoría son suplentes en la segunda división inglesa) o el nuevo canterano que suba al primer equipo. No hay esperanza. Al menos de volver a ver al Valencia que muchos han visto desde su creación. Ahora ya no hay nada a lo que aferrarse.
Los 60" de tensión en la llegada del Valencia a ManisesIndefinición en la estructura deportiva
El Valencia ha ido construyendo su estructura deportiva sobre los cimientos de la indefinición. César Sánchez tardó cinco meses en darse cuenta de que el Valencia se gestionaba deportivamente como una comunidad de vecinos. Tras su dimisión, se quedó Miguel Corona como máximo responsable de los fichajes, sin ninguna capacidad económica para poder decidirlos.
El actual secretario técnico de Panathinaikos nunca tuvo un presupuesto para fichar y todas las operaciones tenían que pasar por el visto bueno de Singapur. Fue un escudo perfecto para los principales ejecutivos porque nunca expresó en público los lamentos que confesaba en privado a representantes e intermediarios. Su papel era tan secundario que su ascenso a director deportivo lo tuvo que comunicar él mismo en una entrevista. Yendo al mercado sin dinero y en las últimas horas antes del cierre lo lógico era equivocarse mucho más que acertar.
Tras Corona apareció en escena Ron Gourlay, con el cargo de CEO de Fútbol. Se trata de un ejecutivo con mucha experiencia y de la absoluta confianza del actual técnico, Carlos Corberán. Apareció en escena en mayo de 2025 por sorpresa y como primera decisión del nuevo presidente Kiat Lim. Pero no está claro quién reporta a quién: ¿Corberán a Ron o Ron a Corberán?
La presión social, en stand-by
DesplegableSe preparan nuevas movilizacionesLas manifestaciones e iniciativas de vaciar el estadio, que tan buen resultado dieron en los primeros momentos, han perdido fuerza. La rotación de abonados en el estadio de Mestalla en los últimos años ha reducido la combatividad en la grada. El cántico ‘Peter, vete ya’ del minuto 19 ha perdido vigor, aunque el grupo Libertad VCF continúa fiscalizando las actuaciones del club como sucedió en la última junta general de accionistas. La actual crisis deportiva ha rescatado las propuestas de vaciar el estadio o de organizar protestas antes de los partidos.
En el banquillo: ni leyendas ni apuestas
El Valencia es una trituradora de entrenadores. No es un tópico, aunque lo parezca. Y hay datos de sobra que lo confirman. Y es una de las consecuencias de la debilidad de la estructura deportiva. Anil Murthy, uno de los presidentes puestos por Peter Lim, dijo que el entrenador del Valencia “es un funcionario”, que ejecuta las órdenes que le vienen impuestas desde arriba. Y en esa definición entraron Celades –despedido- y Javi Gracia –que quiso dimitir, pero le reclamaban una indemnización millonaria-.
Después llegó Bordalás -el más beligerante públicamente con la capacidad del club en el mercado-. Le sucedió Gattuso, que renunció a continuar después de ver cómo el club no atendía sus peticiones de refuerzos.
Rubén Baraja, leyenda del club como jugador, salvó al equipo en 2023 en una situación dramática, y parecía el técnico perfecto para la apuesta por futbolistas jóvenes de la cantera. Baraja supo manejarse con un discurso que no era combativo ni condescendiente con el club. Pero no pudo exprimir la plantilla en su tercera campaña y fue despedido por los malos resultados.
La apuesta por Carlos Corberán fue un triple mortal que salió clavado porque logró unos resultados magníficos para salvar al equipo. Tras un mercado con una inversión que no se veía desde 2021, el técnico valenciano solo ha logrado tres victorias. Y su incidencia en el mercado –con Ron Gourlay- lo convierte en corresponsable.
El Nou Mestalla como escudo
Desde que se reactivaron obras del Nou Mestalla, casi toda la comunicación institucional del club está relacionada con el futuro estadio. Hasta el CEO de Fútbol, Ron Gourlay, hizo referencia en una rueda de prensa a que su proyecto cuenta con cuatro mercados, que son los que faltan hasta el traslado, previsto para verano de 2027.
El plan inicial –por el que el Valencia tiene concedido un préstamo de 322 millones- sería que el equipo se haya clasificado para disputar competición europea esa temporada. Pero lo cierto es que en este momento el verdadero objetivo del equipo para este curso es salir de los puestos de descenso y acabar el curso sin sobresaltos.
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