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Panorámica del campo de Vallecas LOF Vallecas se queda sin fútbol y el derbi se muda a ButarqueEl Rayo-Atlético del domingo se disputará en el estadio del conjunto pepinero porque el césped franjirrojo no reúne las condiciones mínimas exigidas
Viernes, 13 de febrero 2026, 12:06 | Actualizado 12:16h.
... al mal estado del césped, una situación que ha desatado la indignación de la afición y ha tensado aún más la relación entre el club y LaLiga.El pasado sábado ya fue suspendido el encuentro ante el Real Oviedo, apenas cuatro horas antes de su inicio, por el mismo motivo. Entonces, LaLiga advirtió de que el césped recién instalado no garantizaba la seguridad de los futbolistas ni el normal desarrollo del juego. La advertencia no surtió efecto. «El terreno de juego no presenta las condiciones óptimas para la práctica profesional y supone un riesgo evidente», señalaron fuentes de la patronal tras el primer aplazamiento. Esta vez, la postura ha sido todavía más firme: no había margen para una nueva espera.
Un césped a contrarreloj
El club decidió cambiar el césped en pleno invierno y con el calendario encima. Instalado a contrarreloj, el nuevo tapete no ha tenido tiempo suficiente para asentarse. Las bajas temperaturas y las lluvias de las últimas semanas en Madrid han agravado el problema. Para acelerar el proceso, el Rayo recurrió incluso al préstamo de lámparas térmicas del Real Valladolid, una medida de urgencia que no ha evitado el desenlace.
El traslado a Butarque evidencia un fallo de planificación que ha terminado por estallar públicamente. Desde el entorno del club se insiste en que se trabajó «con la máxima diligencia posible», pero la realidad es que Vallecas no estará listo para albergar el partido más atractivo de su calendario inmediato.
Afición en pie de guerra
El cambio de sede no solo implica un quebradero logístico para ambos equipos. La capacidad limitada de Butarque (12.454 espectadores) con respecto al Estadio de Vallecas (14.708) obligará a establecer un sistema de canje para los abonados rayistas, y los aficionados han comenzado a movilizarse a través de las redes sociales para no acudir al encuentro como forma de protesta hacia la directiva presidida por Raúl Martín Presa.
El malestar viene de lejos. La afición franjirroja denuncia desde hace tiempo el estado del estadio y de las instalaciones, y el episodio del césped ha actuado como detonante. «Es una falta de respeto al barrio y a los abonados», lamentan peñas rayistas en distintos comunicados.
La plantilla tampoco ha sido ajena al conflicto. En las últimas semanas varios jugadores habían expresado en privado su preocupación por el estado del terreno de juego. La suspensión y el posterior traslado han amplificado esa incomodidad interna.
Desde la patronal que preside Javier Tebas se insiste en que la prioridad es «garantizar la seguridad y la integridad de la competición». Tras dos episodios consecutivos, LaLiga ha optado por intervenir de manera tajante para evitar un nuevo aplazamiento de última hora que afecte al calendario y a la imagen del campeonato.
Vallecas pierde así uno de los partidos más esperados del curso y suma un nuevo motivo de indignación. La pregunta ahora no es solo cuándo volverá a rodar el balón en su estadio, sino si el 28 de febrero, ante el Athletic, el barrio podrá por fin recuperar la normalidad. De momento, la pelota está en el tejado del club.
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