El equipo encara este domingo en La Rosaleda, ante el Almería, los primeros noventa minutos de una final por el ascenso a Primera impensable hace meses pero crucial para el club y su masa social
Regala esta noticia Añádenos en Google Los jugadores malaguistas, este viernes, en el inicio del entrenamiento en una muestra de la alegría del momento. (ÑITO SALAS)Málaga
14/06/2026 Actualizado a las 00:28h.Dosificada en dos entregas, llega a las pantallas y estadios la 'madre de las batallas'. Si vital es la que se dirimirá este domingo (21. ... 00 horas) en La Rosaleda, qué decir de la vuelta del sábado. El Málaga y el Almería, dos clubes unidos por el mar de Alborán que pelearán por el ascenso a Primera División en una eliminatoria de 180 o 210 minutos. Hablamos, sin lugar a la duda, de los dos partidos más importantes que va a jugar el cuadro de Martiricos en la última década, toda vez que su último descenso a Segunda (2017) fue una muerte anunciada desde meses atrás y que no es comparable a una promoción rumbo a la división de plata (la que se cerró con agonía en Tarragona).
Aquel Funes recién llegado lidió contra la crítica (le tildaron de 'funesto'), tuvo que iniciar su ciclo en zona de descenso (estaba ahí provisionalmente a la hora que saltó su equipo a jugar contra el Mirandés) y superó la eliminación copera (a la postre, beneficiosa) y tres partidos iniciales con resultados, pero sin juego.
Pero lo que vino después convenció a todos. Cada uno de sus futbolistas mejoró su versión, y en casos como los de Larrubia, Joaquín, Ochoa, Rafita, Murillo o Dotor, de una forma increíble. Y, sin embargo, hoy afronta 'la madre de las batallas' ante un rival con más potencial. «Hay que aceptar la realidad, ellos son más fuertes que nosotros, más altos, más resistentes, más rápidos, y no pasa nada», sentenció Funes este viernes.
Porque el Almería, es un gran pegador con mandíbula de cristal. No sólo cabe rendirse ante sus fortalezas, sino estudiar sus debilidades. Sus 81 goles (85 contando ya la fase de ascenso) hablan de un equipo que promedia casi dos tantos por partido (1,9), pero que fue el que más tantos recibió en la fase regular entre los dieciocho de Segunda que no descendieron (con 63, más tres recibidos ante el Castellón, 66, un promedio de 1,5 por duelo).
De ahí que se entienda que Funes aseverara, tajante, que «creo que va a haber más de seis goles en esta eliminatoria». Ya se vieron ocho en el Almería-Castellón y la misma cifra en los dos duelos ligueros entre el Málaga y los rojiblancos en la fase regular: un 2-1 en Martiricos y 3-2 en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. Marcadores que, de repetirse en esta final, mandarían a los dos equipos a la prórroga, con la ventaja del Almería de ascender si siguiera la igualdad, ya que fue el tercer clasificado en la Liga (cuarto su rival).
En el Málaga, para el que era impensable hace meses verse a dos partidos del ascenso, la tensión, que lógicamente ha crecido (y ya se pudo comprobar el miércoles), es menor que la de un rival que partía con muchas más expectativas y que ha contado con los dos Pichichis de las dos últimas ediciones ligueras en Segunda (el uruguayo Luis Suárez y Arribas) y que vendió a dos jugadores este verano (el 'charrúa' y Pubill) por casi 40 millones.
No hay comparación entre las dos entidades (el jeque 'tieso', que diría algún radical malaguista y el propietario también árabe adinerado, Mohamed Al-Khereiji), ni en la masa social, ni en la forma de afrontar esta 'madre de las batallas': el descaro y la alegría en el juego de un grupo joven y plagado de canteranos frente a la experiencia de un equipo rival con muy poco control de los partidos y continuidad, pero con una pegada descomunal, la mayor de Segunda junto a la del Racing.
No se prevén novedades en los onces, y si las hubiere responderían a la necesidad de Funes de dosificar más los esfuerzos. Su equipo afronta este duelo de ida del domingo con un día menos de descanso que el oponente (que jugó el martes) y con tres partidos en un lapso de ocho días, demasiada tralla ante la carga física y emocional de estos 'play-off'. Pero no hay nada más que reservar y es mucho lo que hay en juego.
El viernes trabajaron a menor nivel Puga, Rafita, Murillo, Izan Merino y Chupete, pero este sábado ya se ejercitaban con normalidad y podría verse en el tapete la misma alineación del miércoles. El Almería llega con la única baja de Andre Horta. Las entradas se agotaron este sábado al mediodía en La Rosaleda (el rival sólo recibió 344) y el partido ha sido declarado de alto riesgo. A las 19.00 horas habrá un nuevo recibimiento al autobús del equipo en su entrada por la Avenida de la Palmilla, y ya sólo queda confiar en estos 'bichos': ¡Vamos Málaga; a por todas!
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