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Vanesa, agredida por un asesino confeso: «La mujer arrojada a un pozo (en Málaga) podría haber sido yo»

Vanesa, agredida por un asesino confeso: «La mujer arrojada a un pozo (en Málaga) podría haber sido yo»
Artículo Completo 1,049 palabras
Un autor del crimen de Rincón de la Victoria, en Málaga, le dio una paliza a una conocida a la que intentó también arrebatarle el bolso Leer

«La del pozo podría haber sido yo», dice Vanesa M., una malagueña que ha denunciado por robo, intimidación y agresión a Raúl, al asesino confeso de Cristina, la mujer cuyo cuerpo sin vida apareció hace unos días en el interior de un pozo en una finca de Rincón de la Victoria, en la provincia de Málaga. A Vanesa, todavía con el miedo en el cuerpo, le tiemblan la voz y las manos cuando relata lo sucedido y se dispone a mostrar a EL MUNDO las fotografías de sus lesiones y la copia de la denuncia que interpuso contra el detenido. Aun así, lo tiene claro, merece la pena hablar de su caso si con eso ayuda a evitar que la situación se repita.

Cuando ella lo denunció no sabía, ni siquiera podía imaginar, que el hombre que en dos semanas se sentará en el banquillo acusado de agredirla con saña y contra el que ella misma tendrá que declarar el próximo 22 de julio, estaría en prisión a la espera de juicio por su vinculación con el atroz crimen otra mujer malagueña.

Vanesa interpuso su denuncia contra Raúl el día 11 de abril, sólo unos días después de que Cristina hubiese desaparecido. No sospechó nada. «Lo del robo fue un susto», dice, pero cuando vio que el hombre que ella había denunciado por darle una paliza para robarle había matado a otra mujer, le dio un vuelco el corazón. Y se pregunta «cómo es posible que con tantos antecedentes que tenía estuviese en la calle». «Nadie tiene derecho a matar a nadie -añade- y, si hubiese estado en la cárcel, a mí no me habría dado una paliza y la otra chica estaría viva», lamenta.

Sobre las 3.30 horas de la madrugada, la mujer, que había quedado con unas amigas para tomar algo en un bar de copas de Rincón de la Victoria después de trabajar, se dispuso a marcharse y se dirigió hacia el lugar en el que tenía estacionado su ciclomotor.

En ese momento, según reza la denuncia a la que ha tenido acceso este diario, un varón «al cual conoce de toda la vida» y al que apodan Raúl el 'calvo', se acercó a ella, la saludó, le preguntó qué hacía por allí y se ofreció a acompañarla hasta su vehículo.

Vanesa no vio problema en ello porque, si bien no eran amigos, conocía a la familia y lo conocía a él de vista de tiempo atrás, porque el asesino confeso de Cristina es de El Palo y ella suele frecuentar el barrio, explica. Ambos se fueron caminando juntos hasta el paseo marítimo y, al llegar a la altura de un conocido chiringuito de la zona, el hombre la interpeló y le pidió que le diese el monedero que ella llevaba en la mano.

En un primer momento Vanesa pensó que se trataba de una broma y no hizo ningún caso al requerimiento del hombre, que al no ver atendida su demanda, trató de quitárselo.

El denunciado -según lo referido en la denuncia- comenzó a golpearla «con gran agresividad, lanzándole puñetazos» que le impactaron en el costado. Vanesa empezó a gritar y a pedir auxilio y su agresor trató de taparle la boca con la mano para evitar que alertarse a otras personas y a golpearla con más virulencia si cabe. Finalmente acabó por empujarla con tanta fuerza que la tiró al suelo, a pesar de que «yo soy una mujer grande», apunta.

Lesiones en la cara de Vanesa, tras la paliza que le dio el asesino confeso de Cristina.EL MUNDO

Cuando la mujer ya estaba tirada y prácticamente indefensa, su agresor siguió pateándola en la cabeza y en la cara. También la arrastró por el suelo. Pero ella no estaba dispuesta a dejarse robar, así que se aferró con fuerza a su cartera mientras seguía gritando y pidiendo ayuda. En un momento dado, sintió el impacto de otra fuerte patada en la cabeza, que la dejó semiinconsciente, y el filo de un cuchillo junto al cuello. «Pasé mucho miedo. Cuando me puso el cuchillo en el cuello creí que me iba a matar», comenta.

Afortunadamente no fue así y, cuando Vanesa recobró la consciencia, ya no estaba sola con su agresor. Hasta el lugar donde se encontraba tirada en el suelo se había acercado un grupo de jóvenes. «No sé qué habría pasado si no aparecen los chicos. Me salvaron la vida», sentencia. Cuando reaccionó vio que el hombre había salido corriendo y que varios de los chicos habían salido tras él.

Alertada por testigos, hasta el lugar de la agresión acudió la Policía Local y una ambulancia la trasladó al centro de salud de Rincón de la Victoria. El informe médico incorporado a las diligencias recoge que Vanesa presentaba un politraumatismo causado por la paliza, una herida inciso-contusa, un edema, una contusión y otra herida inciso-contusa en la rodilla derecha. Aquella misma noche, explica, los agentes que la atendieron le enseñaron una fotografía de su presunto agresor y «era él», afirma sin dudar.

En paralelo, el hallazgo del cadáver de una mujer en un pozo en una zona poco transitada del Arroyo de las Cuevas, en Rincón de la Victoria, sobresaltaba a los vecinos de este municipio malagueño y terminaba con la detención de tres personas, el mismo Raúl, ex compañero sentimental de la fallecida y una pareja acusada de encubrimiento.

Los familiares y amigos de Cristina, madre de una niña, le perdieron la pista el 31 de marzo y se la consideraba desaparecida desde abril, cuando la Policía Nacional recibió la denuncia. Su foto con una breve descripción de su aspecto físico, alertando sobre su desaparición, se podía encontrar hasta hace tan sólo unos días en la página web de la asociación SOS Desaparecidos y en la del Centro Nacional de Desaparecidos.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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