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¿Vas a viajar con tu perro? Sigue los consejos de este educador canino

¿Vas a viajar con tu perro? Sigue los consejos de este educador canino
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Las búsquedas de alojamientos aptos para mascotas, al alza en las plataformas de reservas

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¿Vas a viajar con tu perro? Sigue los consejos de este educador canino

Las búsquedas de alojamientos aptos para mascotas, al alza en las plataformas de reservas

José Carlos Castillo

Martes, 13 de enero 2026, 00:34 | Actualizado 01:05h.

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Como miembros de la familia, las mascotas están convirtiéndose cada vez más en compañeros irrenunciables de viaje. Así lo atestigua la última encuesta llevada a ... cabo por Booking, según la cual uno de cada tres españoles viajaría más a menudo (y lo haría a destinos más lejanos) si resultase más fácil llevar a su perro consigo. Es más, un 20% de los preguntados reconoce sentir ansiedad al separarse de su compañero canino y, entre estos, un 42% manifiesta preocupación de que el animal se sienta abandonado, sufra estrés (30%) o cambie sus hábitos alimentarios (28%).

No obstante, junto a la complejidad de encontrar un sitio de vacaciones que admita perros, muchos tutores se enfrentan a problemas conductuales inherentes a sacar al animal de su zona de confort. Algo que podemos amortiguar gracias a los consejos del divulgador canino Hugo Fernández.

El primer punto antes de viajar con nuestro perro, explica el fundador del centro de educación 'En clave can', es evaluar si está preparado para afrontar un viaje: «Comprender el perfil emocional del perro es fundamental. Esto incluye identificar si es un perro con tendencia a la protección, a la desconfianza, a la reactividad o si por el contrario disfruta de ambientes sociales. Por ejemplo, un perro que tiende a la protección no debería ser expuesto a lugares con muchos perros o personas, ya que eso supera su tolerancia natural». 

Una vez comprobado que el cambio de aires no supondrá ningún trauma para el animal (las manifestaciones más habituales son «jadeos excesivos, hipervigilancia, una postura corporal tensa o dificultad para descansar») el experto recomienda habituarlo progresivamente a la sobrecarga sensorial propia del trayecto: «Enséñale el transportín como un espacio seguro, realiza micro desplazamientos y expón al perro a estímulos similares a los que encontrará (ruido urbano, tránsito de personas, superficies nuevas...). Una correcta habituación disminuye la respuesta de estrés y mejora la percepción de control». Por supuesto, también podemos remar a favor eligiendo destinos que resulten lo menos lesivos posible: «Los espacios naturales y las zonas tranquilas favorecen que el perro pueda explorar, relajarse y sentirse seguro».

Junto a lo anterior, el día del viaje procuraremos mostrarnos lo más calmados posible, prosigue Fernández: «La regulación emocional del tutor es esencial, ya que actúa como principal referencia de seguridad para el perro. Su sensación de control aumenta a poco que anticipemos sus necesidades y preparemos un entorno portátil seguro; esto es, un traspontín de base mullida, acorde a sus dimensiones y provisto de su manta favorita. Tampoco está de más llevar su cama habitual -siempre que sea posible- para generar un espacio reconocible una vez en destino». 

Rutinas de sueño y alimentación, cruciales

Uno de los errores más frecuentes que suelen cometer quienes viajan con sus mascotas es forzarlas a un cambio significativo en sus rutinas diarias, lo que puede pasarles facturas. En este sentido, el educador recuerda que «el descanso es una necesidad biológica central. Durante el sueño profundo y la fase REM, el perro procesa estímulos y regula su estado emocional. Por ello, es imprescindible garantizar espacios tranquilos para descansar tanto antes como durante el viaje, permitiendo que el perro elija su lugar de reposo. Igualmente, la alimentación debe gestionarse con cuidado, evitando grandes ingestas justo antes de emprender la marcha.

Lo ideal es alimentar al perro horas antes y, en trayectos largos, ofrecer pequeñas porciones en los horarios habituales. El agua debe estar siempre disponible y se deben evitar cambios bruscos de dieta para prevenir alteraciones digestivas».

Sobre si existen unos medios de transporte más convenientes para el animal que otros, Fernández considera que las diferencias dependen más bien de las condiciones de dicho transporte: «En tren y avión, el transportín correctamente habituado es la opción más segura física y emocionalmente, ya que reduce estímulos y evita interacciones no deseadas. En coche, se recomienda el uso de arneses homologados o sistemas de sujeción específicos que protejan al perro ante frenadas o maniobras bruscas».

Como consejos finales, los veterinarios muestran su acuerdo en favorecer la exploración, el olfateo y las interacciones sociales voluntarias del perro al sacarlo a pasear en el lugar de destino; y en atender a señales de estrés residual una vez hayamos vuelto a casa: «Tras el viaje pueden aparecer conductas indicativas de desregulación como tirones de correa, ladridos, lamidos excesivos o inquietud en casa. Para facilitar la readaptación, se recomienda recuperar la rutina habitual y proporcionar actividades de masticación que ayuden a la descarga emocional».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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