Marc Soler y Aïna Clotet, en 'Viva'
Cine 'Viva': las leyes del deseo según Aina Clotet, una directora audaz y sin complejosUna película bastante libre, capaz de hibridar diversos géneros (de la comedia romántica a la fábula distópica sobre los efectos de la enfermedad) y de salir fortalecida.
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Carlos Reviriego Publicada 19 junio 2026 01:55hDe vez en cuando aterrizan en las salas comerciales películas difíciles de descifrar o cuando menos desafiantes para cualquier espectador. Películas que, en cierto modo, justifican y reavivan la función de la crítica cinematográfica, si es que todavía, al decir de George Steiner, su misión sigue siendo “ampliar y complicar el mapa de la sensibilidad”, o parafraseando a Oscar Wilde, ocupar una suerte de lugar intermedio entre el artista y el público.
La ópera prima deAina Clotet, Viva, que se presentó en la Semana de la Crítica de Cannes y ganó el premio revelación, nos desafía desde sus permutaciones de tono, no del todo controladas (ni orgánicas), si bien esos desequilibrios no dejan de apelar a la experimentación narrativa, lo cual ya es de por sí estimulante.
Tratándose de una historia que en principio reúne todos los requisitos para sumarse al conjunto de debuts de autoras cinematográficas españolas en el siglo XXI (historias en primera persona y/o autobiográficas, en entornos burgueses, la mayor parte en Cataluña, y generalmente con el foco más hacia dentro, sus traumas y dificultades, que hacia afuera), Viva se construye desde la conciencia de hacer una película bastante libre, capaz de hibridar diversos géneros (de la comedia romántica a la fábula distópica sobre los efectos de la enfermedad) y de salir fortalecida gracias a su audacia y falta de complejos. Como su protagonista, es una película sometida a las leyes del deseo.
El relato gira en torno a Nora (interpretada por la propia directora), una científica cerca de los cuarenta que ha superado un cáncer de mama y busca el placer fuera de su pareja de diez años. Convive con el miedo de sufrir una recaída (de hecho, deja a un lado la amenaza de unos resultados clínicos) al tiempo que trata de reconstruir su vida y piensa en que es el momento de tener hijos.
Las decisiones de Nora para reconciliarse con su cuerpo y su identidad se fundamentan en todo caso en su deseo, en el que coloca toda su atención, de modo que se abandona a la atracción sexual que siente por Max, un bailarín de 23 años, sin reparar en las consecuencias emocionales.
'Pioneras: Solo querían jugar': tiquitaca contra el machismo en una simpática 'feel good movie'Es tan inestable el tono del filme (quizá como el de la protagonista), que a partir de cierto momento, terminado el primer acto, la película bien puede tomar un camino que nos conduzca a los sórdidos territorios de, pongamos, determinado cine austríaco (con su frialdad emocional), o desarrollar una amable tragicomedia más cercana al cine francés, como si fuera una película de Valérie Donzelli, de Mia Hansen-Love o de Rebecca Zlotowski. Ni lo uno ni lo otro.
En realidad, la virtud de Clotet pasa por establecer sus propias reglas que, a pesar de algunos desmayos (el personaje del indolente novio apenas está esbozado), logran mantener la tensión y la expectativa de un filme que nunca queda claro hacia dónde ni cómo camina, de ahí que un accidente de coche (muy bien filmado) o una escena de sexo violentada por la náusea acabe encontrando su lugar en el mundo de Nora.
Si el espectador es capaz de conectar con ese universo y sentir algún tipo de emoción, ya habrá disfrutado del filme algo más que este crítico.
Viva
Dirección: Aina Clotet.
Guion: Aina Clotet y Valentina Viso.
Intérpretes: Aina Clotet, Marc Soler, Naby Dakhli, Guillermo Toledo.
Año: 2026.
Estreno: 19 de junio