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Economía

Vivienda: la tumba política de la izquierda

Vivienda: la tumba política de la izquierda
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Hay quien dice que si alguien está todo el día denunciando un problema y no aporta ninguna solución real es muy probable que ese alguien sea parte del problema. Leer
Sin dogmasVivienda: la tumba política de la izquierda
  • IÑAKI GARAY
Actualizado 3 ABR. 2026 - 01:54Pablo Bustinduy, ministro de Consumo.EFE

Hay quien dice que si alguien está todo el día denunciando un problema y no aporta ninguna solución real es muy probable que ese alguien sea parte del problema.

Pues eso es exactamente lo que ocurre con el problema de la vivienda y la izquierda nacida del 15-M en España. Desde hace ya bastantes años se sabe que en muchas zonas de este país hay más demanda de vivienda que oferta. Los datos no engañan. Grosso modo, entre 2014 y 2023 se habrían creado aproximadamente 1,6 millones de nuevos hogares en este país y, sin embargo, se habrían construido solo del orden de 800.000 viviendas. Es decir, España acumula un importante déficit de vivienda nueva, que se ha incrementado aún más en estos dos últimos años y que provoca que en los lugares en los que hay mayor demanda se disparen los precios tanto de los alquileres como de las compras. Y la única forma de revertir este proceso es construir el mayor número de viviendas en el menor tiempo posible, para intentar equilibrar oferta y demanda allí donde se necesita.

Cualquier medida que no esté orientada a la construcción va a ser contraproducente. Por ejemplo, si obstaculizas con cargas burocráticas la liberalización del suelo se van a construir menos viviendas. Si dices que con la vivienda no se puede ganar dinero, nadie va a construir esas viviendas. Entre otras cosas porque todavía no se conocen ONG que se hayan interesado por el sector. Si intervienes los alquileres tampoco se van a construir esas viviendas. Y ya pueden Sumar y sus primos culpar a los fondos buitre, a los especuladores o a Paquito el Chocolatero, que si no crean las condiciones para que se construya vivienda, todos esos miles de personas, entre ellas muchísimos jóvenes y vulnerables que necesitan un techo para vivir, van a acabar odiándoles. Ya está ocurriendo. Que esa izquierda tienda a obtener cero diputados en las últimas citas con las urnas no es casualidad.

Como se sabe que en este Gobierno quien lleva la voz cantante en vivienda no es la ministra Isabel Rodríguez sino Sumar, que ha hecho de este tema tan importante su única bandera para intentar seguir en el Ejecutivo, el problema de la vivienda en España solo puede ir a peor. Es imposible que aporte una solución quien ni hace ni deja hacer. Desde 2018, el Gobierno en diferentes fases ha prometido la construcción de más de 400.000 viviendas de alquiler asequible, pero la realidad es que hasta 2024 había entregado poco más de 10.000. Ante esta incapacidad manifiesta, al ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, solo se le ha ocurrido lanzar una bomba de humo para buscar chivos expiatorios que diluyan su responsabilidad. Para ello ha señalado con el dedo a 13 "megacaseros", que tienen en conjunto 100.000 viviendas, para crear un artificial estado de opinión. Su intención es trasladar la idea de que esos 13 acaparadores son los culpables de que suban los precios. La realidad es bien distinta. En primer lugar es cierto que entre esos "megacaseros" hay fondos de inversión y entidades como Blackstone, CBRE, CaixaBank o BBVA, pero también ayuntamientos y gobiernos de comunidades autónomas. Que tengan ese número de casas no significa nada, porque solo representan el 2,5% del mercado del alquiler y además están arrendadas a miles de familias, cumpliendo en buena medida ese fin social que se demanda.

Siguiendo con la farsa y después de reconocer que ya no hay tiempo para construir, Sumar ha decidido rizar el rizo. Propone ahora que el Estado destine 2.000 millones de euros a la compra masiva de viviendas a particulares y fondos. ¿Por qué comprar lo que ya existe y no construir? No se sabe muy bien de dónde va a salir ese dinero, pero de nuevo se trata de otra propuesta absurda. La compra masiva (tampoco demasiado, teniendo en cuenta que se podrían comprar unos 8.000 pisos) por el Estado de vivienda que ya existe supone incrementar artificialmente la demanda sin hacer lo mismo con la oferta, lo que se traducirá de nuevo en una nueva subida de precios. Después de ocho años en el Gobierno todavía hay quienes no se han enterado de que lo importante no es la titularidad de la vivienda sino la escasez. Una escasez que ellos mismos siguen provocando con constantes medidas intervencionistas a cada cual más inútil.

Si alguien quiere encontrar a los culpables de que en España, un país que se ha caracterizado durante muchos años por su capacidad para construir, falte vivienda, no hace falta buscar muy lejos. El principal culpable son las administraciones en general y el Gobierno en particular, que han sido incapaces de generar un marco favorable a la creación de esa oferta por la vía de la supresión de burocracia y por el deterioro de la seguridad jurídica. En segundo lugar, quien más ha contribuido a destruir el mercado de la vivienda ha sido toda esa izquierda infantil incrustada o con fuerte ascendiente sobre el Gobierno, empezando por Podemos y siguiendo por Sumar, con la colaboración inestimable de Bildu, que, con el argumento de proteger al inquilino, ha seccionado de cuajo la creación de esa oferta que se necesita legislando contra propietarios e inversores. El fracaso de su política de vivienda va a ser su tumba electoral.

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Fuente original: Leer en Expansión
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