Sábado, 06 de junio de 2026 Sáb 06/06/2026
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Política

Volar con el Papa

Volar con el Papa
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Amanece en la Terminal 5 del aeropuerto de Fiumicino, Roma. Los vaticanistas que volaremos junto al papa León XIV en su primer viaje apostólico a España, una vez completada la facturación y realizados los controles de seguridad, procedemos a desayunar en el pequeño bufet situado justo al lado de los mostradores de embarque. Más de uno, cerrando la maleta a última hora de la noche anterior y con el despertador a las 4 de la mañana, cuenta las horas de sueño con los dedos de una mano. Fiumicino, T5, madrugar y periodistas significa sólo una cosa. Volar con el Papa.

El clima, entre los corresponsales del Vaticano -especialmente entre los españoles-, es de gran interés. Hacía una década y media, desde Benedicto XIV, que un Pontífice no visitaba España ya que Francisco nunca lo hizo; y los ecos de gran expectación -mediática y social- procedentes de Madrid, se estaban adelantando claramente al propio embarque en Roma. Los vaticanistas en lengua española, mientras tanto, nos hacemos una foto de grupo para el recuerdo. Llegados a la pista, el séquito religioso del Papa accede por la puerta delantera del avión; el mediático por la trasera. Dentro de este último grupo la prioridad la tienen los profesionales de las imágenes. Al fondo del avión, los de las palabras.

"Ha llegado el Papa", asegura un compañero asomado por la ventanilla izquierda cuando estamos casi todos sentados y con los cinturones de seguridad abrochados. Pocos minutos después, en la primera fila, en el lado izquierdo y en asiento de pasillo; se intuye un solideo blanco y el hombro derecho de una sotana blanca: es el papa León XIV. Una sensación particular aquella de estar a tan sólo unas filas del líder espiritual del planeta. Como un pasajero más, siendo el pasajero. A las 08:14 -un minuto, desde luego, leonino-, creyentes y no creyentes, nos elevamos en la atmósfera, cambiando la barca de Pedro por el avión de su sucesor. Despegando junto a un hombre de paz.

El Pontífice, atendiendo a la tradición, saluda a los periodistas en el primer tramo aéreo de sus viajes apostólicos. Así que desde el minuto uno, tras el despegue, la única duda es cuándo aparecerá el Papa. Tras más de una hora de navegación, el personal de vuelo empieza a servir las bandejas de comida. Algo que, en un trayecto de dos horas y media, algunos interpretamos como un aplazamiento del saludo a los corresponsales ya para el vuelo, de más de tres horas, desde Barcelona a Gran Canaria. En pleno almuerzo, sin embargo, el personal de vuelo empieza a retirar las bandejas de forma acelerada.

El Papa León XIV, a las 09:27, se asomó a saludar a todos los corresponsales. Tras un breve discurso inicial, justo después de sobrevolar el espacio aéreo español, confesaba su alegría por visitar España y procedió con un saludo individualizado a cada uno de los vaticanistas, quienes pueden obsequiar al Pontífice con algún detalle simbólico. Como simple mensajero, el autor de esta crónica procedió con la entrega de unas cartas enviadas desde la isla italiana de Lampedusa, testigo de las migraciones en el Mediterráneo Central; tierra que Robert Prevost visitará precisamente a principios de julio, a pocas semanas de su histórica visita a Canarias. Junto al paquete de cartas, había también una cruz realizada con madera de barcos de migrantes llegados a la isla siciliana: azul, como el mar; y blanca, como el Papa.

Incluso muchos minutos antes del aterrizaje, empieza a haber señal en los móviles. Los corresponsales, así pues, empezamos a enviar y recibir mensajes cuando todavía el avión está en vuelo. Tras tocar suelo español, con el cinturón de seguridad todavía abrochado, los vaticanistas realizan los primeros directos por teléfono para la radio. Otros, contando con el apoyo de compañeros, graban sus primeros vídeos para enviar a las redacciones y publicarlos en las redes sociales de sus respectivas cabeceras. Por la ventanilla, se observa una multitud de autoridades españolas que están listas para el recibimiento oficial. Hay que bajar rápidamente del avión para alcanzar la tribuna de medios. El Rey Felipe y la Reina Letizia ya están situados debajo del avión. Está bajando el Papa.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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