Lunes, 15 de junio de 2026 Lun 15/06/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Voluntaria a los 22 años: «A esta edad estamos perdidos y aquí sientes que aportas algo bueno»

Voluntaria a los 22 años: «A esta edad estamos perdidos y aquí sientes que aportas algo bueno»
Artículo Completo 980 palabras
La joven malagueña Ana Villalón colabora con Bancosol y lleva más de dos años dedicando su tiempo libre de forma altruista a diferentes asociaciones de la provincia
Voluntaria a los 22 años: «A esta edad estamos perdidos y aquí sientes que aportas algo bueno»

La joven malagueña Ana Villalón colabora con Bancosol y lleva más de dos años dedicando su tiempo libre de forma altruista a diferentes asociaciones de la provincia

Regala esta noticia Añádenos en Google Ana Villalón, en uno de sus voluntariados con Bancosol. (Sur)

Cristina Pinto

14/06/2026 a las 22:44h.

En una época donde la juventud suele asociarse al consumo rápido de contenido digital y las tradiciones de las redes sociales, también existen historias que ... rompen el molde y devuelven la fe en el compromiso social. La malagueña Ana Villalón tiene 22 años y desvela una realidad muy distinta a los estereotipos. Ella prefiere invertir su tiempo libre en cambiar su entorno más cercano: «Darse a los demás es la mejor forma de recibir. A esta edad nos sentimos muy perdidos, no sabemos bien lo que queremos hacer, cuál es nuestra identidad… Y aquí sientes que aportas algo bueno a la sociedad, que perteneces a algo que te ayuda a crecer», confiesa Ana entre sus palabras.

A esta campaña reciente de Bancosol, donde personas como Ana son imprescindibles (fueron unos 4.000 voluntarios repartidos por toda la provincia este fin de semana), se suma 'Ningún hogar sin alimentos', iniciativa de Fundación 'la Caixa' y CaixaBank junto con la Federación Española de Bancos de Alimentos. Esta misma semana ha comenzado cumpliendo su séptima edición: «Y esto no sería posible sin los miles de voluntarios que tienen los Bancos de Alimentos de todo el país. Desde 2020, la campaña ha recaudado más de 13 millones de euros en todo el país», destacan desde Fundación 'la Caixa'.

En estos momentos, el testimonio de Ana Villalón cobra más fuerza. Dejar los planes de fin de semana a un lado, olvidarse del móvil y las modas y decidir dedicar unas horas a ayudar a los demás, es revolucionario entre los jóvenes. «Lo más valioso que tenemos para compartir es el tiempo. Invertir un poco de ese tiempo en personas que lo necesitan es muy reconfortante; te llevas comentarios buenos, sonrisas y un sentimiento que no es comparable con nada. Sientes que estás aportando de manera diferente a personas que no tienen la suerte que nosotros tenemos», profundiza la joven.

Es reconfortante la labor que hacen voluntarios como Ana, pero también son jornadas intensas a pie de calle. La joven malagueña reconoce que las primeras experiencias en la recogida de alimentos pueden llegar «a frustrar a los voluntarios novatos», ya que muchos ciudadanos caminan con prisas o prejuicios y rechazan colaborar antes de escuchar. Sin embargo, su receta infalible para romper el hielo es la empatía. «El sábado se me aceró un hombre en el supermercado que me dijo que no directamente y se fue a pagar, pero luego volvió sobre sus pasos y me dijo: 'Bueno, cuéntame, que es que has sido muy simpática'. El cómo te acerques de primeras determina mucho. Creo que las sonrisas acercan mucho a las personas», relata.

Activa en voluntariados

Este compromiso de Ana Villalón va mucho más allá de las campañas puntuales de Bancosol. En su día a día también encuentra tiempo para la Fundación Cánovas, donde colabora activamente. Allí dedica gran parte de su rutina a impartir clases de debate y oratoria en centros escolares a niños de todas las edades, desde primaria hasta bachillerato, además de organizar torneos nacionales. «La gente se sorprende mucho de la cantidad de cosas que hago de forma voluntaria y de que no me paguen nada. Pero el reconocimiento de esos niños cuando te lo agradecen y crecen en los torneos reconforta muchísimo. Tampoco soy Santa Teresa, pero te llevas muchas cosas que no son dinero», aclara entre risas.

Además, la futura enfermera rompe una lanza a favor de su generación, rechazando la idea de que la juventud actual sea apática por naturaleza. Para ella, la clave reside en los canales y el mensaje que se utiliza para motivarlos. «No creo que los jóvenes no tengamos espíritu de voluntariado, creo que sí lo tenemos, pero importa mucho cómo se venda esa idea. El voluntariado también es convivir con personas de tu misma edad y sentir que, como grupo de jóvenes, estáis colaborando en un bien mayor. Eso llena mucho», defiende con convicción.

Frente a las conexiones efímeras de las pantallas, Ana ha encontrado en estos proyectos un espacio idóneo para forjar vínculos reales y duraderos. «Haces muchos amigos. Yo, por ejemplo, doy clases de debate con una compañera que se ha convertido en amiga. Organizar eventos juntos, ver que la gente lo disfruta, aprende y crece... Todo eso reconforta muchísimo y te hace madurar», añade sobre los beneficios de «regalar su tiempo».

Con la perspectiva que dan estos dos años de entrega altruista, Ana ha reconfigurado su forma de entender el activismo social. Admite que antes aspiraba «mentalmente a cambiar el mundo», pero ahora prefiere centrarse en la revolución de lo pequeño: «Me he dado cuenta de que la mejor forma es aportando un pequeño grano de arena. Aunque parezca insignificante, todo suma y siempre es más que nada», reflexiona. Con un mensaje final cargado de vitalidad, Ana se despide para retomar sus apuntes, dejando una última lección de madurez: «Estamos en esta vida para entregarnos a los demás y hacérnoslo todo más fácil entre todos. Darse es la mejor forma de recibir».

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir