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Política

¿Votar a Feijóo porque está ahí?

¿Votar a Feijóo porque está ahí?
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"El líder del PP sólo tiene una valoración digna entre sus propios electores. Y aún así ha caído un 27% desde que llegó a Madrid para relevar a Casado" Leer

La frase más famosa de la historia del alpinismo fue el titular que The New York Times puso a una entrevista con George Mallory en 1923. El escalador británico preparaba un nuevo intento para hollar la cima inédita del Everest y el periodista le preguntó qué motivos le llevaban a querer trepar una montaña envuelta en bloques de hielo, abrigado sólo con jerséis de lana y sujeto en cuerdas de cáñamo para luego bajar. «Porque está ahí», contestó Mallory.

El Partido Popular cree, con las expectativas que le dan las encuestas, que el desgaste de Pedro Sánchez por la corrupción y el odio que genera entre su electorado serán suficientes para desalojarle de La Moncloa. Más allá de ello, tiene un problema para explicar a los votantes las virtudes de su candidato para ser presidente. Ahora mismo, la única respuesta es la de Mallory.

Quedan entre seis meses y un año para las elecciones generales y un elemento diferencial clave es que la izquierda tiene un líder y la derecha no. Pese a arrancar con enorme ventaja a primeros de 2022, desde octubre de ese año el presidente del Partido Popular no ha logrado rebasar a su homólogo socialista en términos de valoración política.

Las distancias se han ensanchado en favor de Sánchez de manera escandalosa en un par de momentos. El segundo, el más holgado, fue con motivo del enfrentamiento sobreactuado con Trump y Netanyahu a raíz de la guerra en Oriente Medio. Y el primero, que es el que más debe preocupar a Génova, sucedió entre la arrolladora victoria del PP en las autonómicas de 2023 y su insuficiente triunfo en las elecciones generales dos meses después. Esa brecha sólo se la pueden atribuir uno y otro a su liderazgo en una situación crítica. Hoy, con los escándalos de corrupción en ebullición, Feijóo tampoco supera a un Sánchez en caída libre. Apenas aparece como alternativa.

El líder socialista no sólo es visto como un líder sólido y muy bien considerado entre quienes le apoyaron en las urnas en 2023, sino que tiene una puntuación muy notable entre los que votaron a Sumar y a ERC. Incluso los de Junts le dan el aprobado tras meses de suspenso. Hay quien observa en esta tendencia un inconveniente, porque ahuyenta la moderación. A él le da lo mismo. Los votantes de sus socios potenciales jamás perdonarían a sus dirigentes que le abandonaran.

Enfrente, Feijóo sólo tiene una valoración digna entre sus propios electores. Y aún así ha caído un 27% desde que llegó a Madrid para relevar a Pablo Casado. Los seguidores de Vox le suspenden y cada vez le quieren menos.

Sánchez ha desvertebrado los equilibrios y consensos que limitan el ejercicio del poder para convertir los recursos del Estado a su alcance en una locomotora electoral que no frena nunca. Es una trituradora del opositores. Además, sobrados ejemplos hay de candidatos que parecen incapaces de tocar moqueta hasta el día anterior a su victoria, cuando se transforman en genios de la estrategia. Pero Mallory se quedó a 688 metros de coronar el Everest. Su cuerpo apareció congelado 75 años después. Lograr una meta sólo porque está ahí a veces no aporta la energía suficiente.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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