El intento de acercamiento -con la mediación por primera vez de Génova- entre PP y Vox para intentar abrir una nueva etapa en sus maltrechas relaciones en Extremadura resultó un fracaso. Al menos por el momento. A falta de cinco días para el primer intento María Guardiola de investidura como presidenta de la Junta de Extremadura (su discurso se producirá el martes, pero la votación se producirá al día siguiente), la distancia entre ambas formaciones continúa siendo insalvable.
Esta vez, la excusa para la ruptura fue la publicación de la cita de la propia reunión programada en Mérida después de que Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal dialogaran el pasado domingo y abrieran una nueva etapa para el acuerdo, toda vez que desde la fecha de las elecciones, el 21 de diciembre, las tres únicas reuniones entre PP y Vox en Extremadura -de no más de 20 minutos cada una- hubieran encallado y que ni tan siquiera los acercamientos públicos de Guardiola hacia Vox hubiera servido para reconducir la delicada situación.
Sin embargo, esa «ventana de esperanza» y ese «intento de poner el reloj a cero», como creían en las filas de los populares extremeños con cita de ayer, se esfumó ya casi desde primera de la mañana, cuando se comenzó a vislumbrar que la cita quedaría anulada sine die. La información sobre el encuentro se había publicado en varios medios regionales y en este periódico. En la misma se incluía que Miguel Tellado iba a estar presente en la reunión, aunque Génova matizó que lo haría de forma telemática porque asistía al pleno del Congreso y era imposible que se trasladase a Mérida. Sin embargo, por entonces, en la sede de Bambú ya se estaba cociendo la decisión de no acudir a la misma.
El partido de Abascal ya se sintió agraviado cuando se publicó el lunes el documento que contenía el marco de negociación que establecía Génova para poder negociar en las distintas comunidades autónomas. Ayer ocurrió algo parecido cuando vieron que la prensa desvela el encuentro: «Siguen con las filtraciones, así es imposible avanzar», decía a media mañana de ayer una fuente solvente de Vox a EL MUNDO. ¿Se agarraron a esa excusa -la de la filtración- porque en realidad la verdadera intención es no negociar con Guardiola, al menos hasta que pasen las elecciones en Castilla y León, y provocar así que fracase en su primer intento de investidura la próxima semana? Ésta es una posibilidad que maneja el Partido Popular, que de todas formas sigue abierto a que se produzca una negociación hasta el próximo miércoles.
La baronesa del PP necesita ese día obtener la mayoría absoluta, es decir, necesita contar con el apoyo explícito de Vox. Si eso no ocurre, le podría bastar con la abstención del partido de Abascal 48 horas después, el viernes, pero ese escenario, en estos momentos, reconocen en el PP, es una quimera. «La van a hacer sufrir hasta el final».
El PP no quiso ayer tensar más el clima tras fracasar este primer intento de acercamiento. Desde las filas populares se aseguró que finalmente fue un problema de agendas y que por eso se suspendió la reunión. ¿Lo harán este viernes? Nadie pudo confirmarlo. En el PP insisten que ellos siguen abiertos al diálogo y que tienen "la agenda despejada", pero Vox no les ha confirmado que acudirán a un nuevo encuentro. Todo es posible en este desbarajuste, aunque el espíritu de dicha reunión, si es que se produce, seguro que no comenzaría precisamente «desde cero», como intentaba reconducir Génova.
Las heridas siguen sin cicatrizar. Baste este ejemplo. Este pasado miércoles, horas antes del encuentro que nunca existió, el candidato de Vox en Extremadura, Óscar Fernández Calle, escribió en su perfil de 'X': «El secretario general del PP extremeño, Abel Bautista, tildó a los de Abascal de 'matones de clase' y de 'adolescentes políticos'. Éste es el 'marco de negociación' de quien necesita los votos de Vox en Extremadura...». Recordaba así unas declaraciones de Bautista el 6 de febrero. Es el síntoma de la encrucijada en la que está la política extremeña: «Vox no quiere negociar, nunca lo ha querido, con María Guardiola», repite desde hace semanas una voz autorizada del PP de Extremadura. Sólo el tiempo lo dirá.