Tras semanas con Santiago Abascal evitando pronunciarse sobre la crisis interna abierta en su partido, Vox da ahora un paso definitivo. El Comité de Garantías de la formación -órgano "independiente" encargado de resolver estos casos- ha acordado la expulsión de Javier Ortega Smith y la suspensión temporal de militancia de su ex líder en Murcia, José Ángel Antelo, cerrando así, orgánicamente, la polémica abierta por sus salidas de Vox.
Según ha informado el partido en un comunicado, el Comité de Garantías ha resuelto el expediente disciplinario que se abrió a Javier Ortega Smith cuando se negó a aceptar su relevo en la portavocía del Ayuntamiento de Madrid, acordando su expulsión de Vox y la pérdida de la condición de afiliado por "infracción muy grave".
El histórico dirigente, que fue mano derecha de Abascal durante casi ocho años, no tiene ya responsabilidades orgánicas en el partido, pero sí posee dos cargos institucionales en nombre de Vox: diputado en el Congreso y portavoz en el consistorio de la capital. De esto último, el partido está intentando relevar a Ortega Smith, pero el motín abierto en Madrid, con dos concejales apoyando al dirigente expulsado, dificulta que la dirección de Vox pueda llevar a término su intención -compete al grupo municipal designar al portavoz-.
Fuentes de la formación cargan contra el que fuera pionero de Vox, señalando que desde que se le comunicó el cambio de portavoz, Ortega Smith "inició una serie de actuaciones dirigidas todas a desacatar la decisión del órgano superior del partido [Comité ejecutivo Nacional] del que él formó parte y cuyos estatutos aprobó". Trasladan las mismas fuentes que Ortega Smith "se negó a reconocer a la nueva portavoz, llegando a desautorizar y reprender sus actuaciones" y que asistió al Pleno del Ayuntamiento a título de portavoz aun cuando la dirección de Vox le había "retirado tal responsabilidad".
"A lo largo de varias semanas, no ha dejado de hacer manifestaciones públicas en las que se reafirma en su determinación de incumplir la voluntad del partido y de verter descalificaciones contra el partido, sus órganos de dirección y sus integrantes", ahondan las fuentes de la sede nacional de Vox, que se lanzan contra el dirigente ya expulsado: "Ortega, que ha presumido de ser el afiliado número seis, debería saber que un fundador digno de tal nombre se somete a las normas más que nadie".
En paralelo, el Comité de Garantías ha abierto un expediente disciplinario contra Antelo "por los hechos protagonizados y las manifestaciones realizadas" desde que, hace 10 días, la dirección de Vox le planteó su reemplazo en la Presidencia del partido en Murcia. El dirigente rechazó dimitir de este cargo, y desde la formación lo acusan de iniciar "una escalada de declaraciones públicas, mensajes en redes sociales y filtraciones interesadas que buscaban blindar su permanencia en el cargo y dificultar las legítimas decisiones de la dirección del partido".
"Actuaciones que rompen con el principio de unidad y lealtad y faltan, además, al deber de confidencialidad", señalan fuentes de Vox, que consideran que las declaraciones de Antelo en diversos medios de comunicación, "lejos de suponer una simple expresión de su libre opinión, constituyen graves y falsas acusaciones contra el partido".
A ello se suma, exponen, que el pasado miércoles, Antelo acusó al grupo de Vox en Murcia de "falsificar" su firma para hacer efectivo su relevo como portavoz en la Asamblea. Desde Vox defienden que la firma electrónica que se empleó pertenece al grupo parlamentario, aunque el titular sea el portavoz -Antelo, hasta ahora-. Fuentes del partido señalan que los diputados de Murcia celebraron una segunda reunión y ya han vuelto a trasladar a la Asamblea su decisión de relevar a Antelo en la portavocía.
"Por la especial gravedad de los hechos", el Comité de Garantías del partido ha suspendido cautelarmente a Antelo de sus derechos como afiliado y lo ha inhabilitado para el ejercicio de cualquier cargo en Vox o en representación de la formación. Entre ellos, la condición de vocal que Antelo ejercía en el Comité Ejecutivo Nacional del partido, su máximo órgano de dirección.
"Vox no va a tolerar que se falte el respeto a sus afiliados ni al resto de cargos orgánicos e institucionales, legítimamente designados", concluyen fuentes de la formación.