Este 1 de abril, Miércoles Santo, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, se ha dirigido a la militancia del partido en una carta en la que responde al momento de convulsión que atraviesa la formación: en pleno goteo de salidas y expulsiones de sus filas, con varios ex dirigentes históricos reclamando un congreso para repensar la formación y acusado por el PP de "bloquear" la formación de gobiernos autonómicos. El número dos de Vox, sin embargo, insiste en buscar culpables fuera del partido y pide a sus afiliados que desoigan las informaciones que ahondan en la crisis.
En el primer párrafo de esa misiva, Garriga ya habla de que Vox "está sufriendo" un "ataque brutal, calumnioso y miserable", el cual atribuye a "muchos interesados en que [el partido] no continúe creciendo". Y, sobre el origen de ese supuesto "ataque", el número dos de la formación no duda en apuntar directamente a "la dirección actual del Partido Popular". "En concreto, el señor [Alberto] Núñez Feijóo; su asesora, Mar Sánchez; y el secretario general de su partido, Miguel Tellado", ahonda Garriga, que habla de este grupo de personas como el "clan gallego con prácticas de contrabandistas de ría".
Es la tesis que ya venían deslizando los dirigentes de Vox en las últimas semanas, pero ahora plasmada negro sobre blanco y en un tono especialmente duro hacia Feijóo. Eso sí, consciente de que este argumentario que defienden en la sede de la calle Bambú pierde fuerza cuando son ex dirigentes de la formación quienes encabezan las críticas -como ahora sucede-, Garriga también ha querido trasladar a sus afiliados su explicación a esto: a su juicio, desde Génova "han contactado con arribistas y despechados para poner en marcha la maquinaria mediática contra el tercer partido de España".
La reacción desde las filas populares no se ha hecho esperar. Fuentes del partido de Feijóo acusan a Vox de pretender "que se hable de otros para que no se hable de ellos" y se refieren a la misiva de Garriga como una "carta a los militantes para azuzarlos contra enemigos externos cuando los problemas internos arrecian". "Eso ya lo inventó Pedro Sánchez en su debut en el género epistolar con aquellos cinco días de reflexión", deslizan los populares, y aseguran que no se "confundirán de adversario". "No responderemos a los ataques de Vox", dicen, para zanjar: "Dos no pelean si uno no quiere".
Pese a la dureza con la que Garriga se refiere a Génova en su carta, el número dos de Vox no rompe todos los puentes con el PP, pues circunscribe a la cúpula de Feijóo el supuesto "origen" de la convulsión que afrontan los de Santiago Abascal. "Es justo reconocer que la mayoría de los barones del PP no ha contribuido al ataque mafioso", señala Garriga, que sostiene que "hay un PP con el que es posible llegar a acuerdos". Prepara así el terreno para los pactos entre ambas derechas que, previsiblemente, se materializarán en varias comunidades en las próximas semanas, y que chocan con el tono duro que los de Abascal vienen manifestando hacia Génova. "Es necesario que Vox consiga formar gobiernos autonómicos que se conviertan en murallas contra el sanchismo", señala Garriga al final del documento.
"Despechados y corruptos"
Aunque el secretario general de Vox se centra en la carta en apuntar al PP como el "origen" de sus polémicas internas, Garriga no esquiva deslizar algunos reproches a sus ex compañeros de filas que vienen siendo críticos con la deriva del partido -entre ellos, antiguos pesos pesados como Iván Espinosa de los Monteros o Javier Ortega Smith-. "Despechados y corruptos que hace tiempo no están con nosotros", menciona en una ocasión -sin referirse a nadie en concreto-, y en otra habla de que los díscolos son personas que "saltaron de Vox en los momentos más difíciles [tras el retroceso cosechado en las generales de 2023] y que vuelven hoy [...] con un desvergonzado '¿qué hay de lo mío?'".
Garriga no da explicación alguna sobre los reproches por falta de democracia interna que denuncian quienes ya están fuera, y tampoco esclarece ante su militancia las insinuaciones sobre las cuentas de Vox que vienen denunciando las voces críticas. "Las cuentas son cristalinas", subraya el dirigente, y añade que "las únicas irregularidades que se han cometido en [el] partido han sido descubiertas gracias a [sus] mecanismos de control". Además, Garriga defiende ante sus simpatizantes que los "responsables" de esas irregularidades "han sido expulsados y denunciados" y traslada la idea de que algunos de ellos "son los que ahora muestran tanto odio hacia el proyecto".
Tras afirmar que Vox está poniendo demandas y querellas por las "insidias repetidas", y acusar a "algunos medios" de "aumentarlas", el secretario general del partido ha hecho un llamamiento a sus bases para ignorar las informaciones sobre esta crisis interna: "Nosotros a lo nuestro". Considera el número dos de Vox que el aluvión de críticas que afronta la formación tiene como objetivo forzar "que tenga que defenderse" y "no pueda seguir lanzando su mensaje". "No caigamos en el debate fangoso de corruptos y embusteros", sostiene Garriga, que así llama a su militancia a "salir a la calle y a las redes" a "explicar las propuestas" de Vox.