Política andaluza
Vox prescinde de su herencia femenina en el nuevo ParlamentoLas cuatro diputadas de la anterior legislatura quedan fuera del grupo tras los sutiles ajustes en las listas cremallera.
Regala esta noticia Añádenos en Google Las diputadas Purificación Fernández y Ana Ruiz asisten a una intervención del portavoz, Manuel Gavira. (Sur)Sevilla
23/05/2026 a las 23:38h.El nuevo tablero andaluz sitúa al Partido Popular a tan solo dos pasos de la tranquilidad absoluta. Esa estrecha franja confiere a los 15 diputados ... de Vox un relieve estratégico inmediato, una capacidad de condicionar el día a día legislativo que la anterior mayoría absoluta diluía de forma sistemática. La formación afronta esta etapa de influencia reforzada con un equipo cuya fisonomía interna encierra un mensaje profundo sobre sus prioridades orgánicas. El grupo parlamentario que está a punto de constituirse carece por completo de memoria femenina. Las cuatro mujeres que defendieron las posiciones de la marca en el hemiciclo durante el pasado mandato han desaparecido de la actividad parlamentaria, víctimas de una arquitectura electoral diseñada con precisión quirúrgica.
En la conformación de las listas, la continuidad se reservó para los varones que han pilotado la estrategia parlamentaria. Manuel Gavira mantuvo los mandos desde la cabecera de Cádiz, un patrón de permanencia que se repitió fielmente con Javier Cortés en Sevilla, Antonio Sevilla en Málaga, Rodrigo Alonso en Almería, Benito Morillo en Jaén y Rafael Segovia en Huelva. Todos ellos consolidaron su posición de salida. En las únicas provincias donde la marca optó por novedades en el liderato, Granada y Córdoba, se situó a Beatriz Sánchez y Paula Badanelli, sendos rostros nuevos que cumplían con la cuota visible pero que desplazaban el peso de la veteranía.
Las cuatro mujeres que defendieron las posiciones de Vox en el pasado mandato desaparecen de la actividad parlamentaria
El verdadero vaciado se ejecutó en los tramos intermedios de las papeletas, donde el rendimiento de las urnas determina quién cruza el umbral del Parlamento. Las cuatro diputadas de la anterior legislatura sufrieron un desplazamiento inequívoco. Montserrat Cervantes, que representaba a Almería en la anterior legislatura, experimentó la exclusión directa de la candidatura. Purificación Fernández descendió hasta el sexto puesto por Málaga, un lugar testimonial dado que la formación solo obtuvo dos escaños en esa circunscripción. Una suerte similar corrió Cristina Jiménez en Granada, ubicada en el tercer lugar cuando los resultados solo otorgaron dos actas para esa lista. Ana Ruiz, por Sevilla, quedó relegada a la cuarta posición, una distancia insalvable para los dos representantes que la provincia terminó enviando a la cámara.
El contraste resulta nítido al observar los relevos. Allá donde se obtuvieron escaños múltiples, los puestos adyacentes a los barones provinciales los ocuparon figuras de nuevo cuño, desprovistas del bagaje acumulado en el anterior ejercicio. El diseño de las listas sugiere la existencia de una concepción del orden interno donde el liderazgo estable pertenece de manera natural a los cuadros masculinos, relegando la participación de las mujeres a una condición instrumental y rotatoria. El resultado de estas maniobras de ingeniería interna es un bloque parlamentario donde el núcleo duro del poder permanece intacto y blindado, mientras la representación femenina se renueva por completo, despojándola de la veteranía y la autoridad que otorga la experiencia adquirida en el debate diario. El partido que aspira a condicionar el Gobierno andaluz estrena su mayor época de influencia con una profunda brecha de género.
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