Lunes, 13 de abril de 2026 Lun 13/04/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Deportes

Vuelve la oveja descarriada del pádel: "Ir a La isla de las Tentaciones fue una cag***"<br>

Vuelve la oveja descarriada del pádel: "Ir a La isla de las Tentaciones fue una cag***"<br>
Artículo Completo 3,330 palabras
Este barcelonés que prometía en menores, acabó en 'La isla de las Tentaciones' y ahora vive una nueva oportunidad en Túnez para debutar esta semana en Premier Padel
Pádel'Tuti', la oveja descarriada del pádel con un talento "superior" a Galán o Lebrón

Este barcelonés que prometía en menores, acabó en 'La isla de las Tentaciones' y ahora vive una nueva oportunidad en Túnez para debutar esta semana en Premier Padel

'Tuti', la oveja descarriada del pádel con un talento "superior" a Galán o Lebrón
  • ALBERTO BOTE
Actualizado 12/04/2026 - 07:05CESTMostrar comentarios44

Javier Redondo (Barcelona, 1994) es probablemente un nombre desconocido para el seguidor del pádel. ‘Tuti’, quizá, les suene más a aquellos que seguían este deporte antes de su boom post pandemia y cuyo nombre está vinculado al de Ale Galán. Y, seguro, los más mainstream reconocen su foto tras haber pasado por 'La Isla de las Tentaciones'.

La suya no es la típica historia de éxito o fracaso en el deporte. Da muchas vueltas, toca muchos temas y tiene giros de guion que entremezclan talento, telenovela y esa fina línea que deja abierto a interpretación qué fue verdad o cuánto hubo de ilusión. Una figura difícil de descifrar como un poliedro de diferentes caras. Javier, Javito, ‘Tuti’ o 'el de Las Tentaciones’, según a quién se pregunte.

Pero, empezamos por el principio. Javier Redondo es uno de esos pocos nombres que se coló hace años en el imaginario colectivo del pádel como el que pudo ser y no fue. La oveja descarriada. Un talento generacional que se perdió por el camino y cuyo hipotético recorrido quedó casi como una leyenda urbana a la que acudir de vez en cuando para demostrar cuánto sabes o desde cuándo sigues esto.

Ir a 'La isla de Las Tentaciones' fue mi mayor error, una cagada

Javier Redondo 'Tuti'

Lo cierto es que Redondo fue un gran talento en menores de esos que atraen miradas y comentarios. Campeón de mucho, su nombre sonó muy fuerte para formar parte del relevo español al argentino en una generación donde ya brillaban Lebrón, García Campos o Galán y donde quedarían por el camino otros tantos como Concepción, Zaratiegui o Bergareche.

“He tenido mucha suerte. Cuando tienes 16 años que te digan esas cosas gusta. Decían que estaba llamado a llegar arriba, a estar entre los mejores del mundo. Pero a su vez eso me metía una presión de locos”, cuenta el barcelonés a MARCA Pádel.

Tras un notable paso por menores dio el salto al profesionalismo en 2012 y se colocó, en poco tiempo, como debutante en las rondas previas de World Padel Tour, campeón de España sub-23 y número uno de Madrid. “Yo me veo ahora como le está pasando a Manu Castaño, que todo el mundo da por hecho que porque es muy bueno va a llegar y te están poniendo un exceso de presión”, recuerda de aquella época. “Te empiezan a poner etiquetas y presiones estúpidas”, sentencia sobre la exposición que fue adquiriendo alguien que a los 20 años llegó a estar en el top-50.

Tuti, compitiendo en World Padel Tour en 2013.WORLD PADEL TOUR

Salto a la élite al lado de Alejandro Galán

“Javi era un jugador de mucho talento, era muy bueno. Tenía el hándicap de ser de segundo año y competir contra los de un año más. Siempre estaba a las puertas de la selección”, recuerda Jon García Ariño, seleccionador de menores de España que logró 14 mundiales de 2005 a 2019.

Durante sus primeros pasos alternaría el salto a la élite con el circuito federativo en Madrid (lo que se hacía entonces) en una etapa donde, tras haber rozado los cuartos de final de WPT en dos ocasiones en 2014, empezaría a compartir pista con el que sería años después, él sí, número uno del mundo. Un precoz Ale Galán allá por 2015 y 2016.

Si a mí me pones ahora en mis 20 llego al número uno

Javier Redondo 'Tuti'

“Era muy bueno. Tenía todos los tiros, una facilidad única para jugar a pádel. Era parecido a Galán y de hecho en aquella época él era el que marcaba más la diferencia”, recuerda Kike Lagarejos, ex número uno de Madrid que compitió contra él en multitud de ocasiones.

Pero cuando Redondo tenía que demostrar que era algo más que uno de los grandes talentos formados por el CP Damm, primero, y por M3 Padel Academy, después, se estancó. Y aunque lo intentaron, ni su padre deportivo le pudo reconducir. “Yo tenía suerte porque mi entrenador era Jorge Martínez que es muy bueno y te bajaba a la tierra muy rápido. Era como un padre para mi. No me lo podía creer mucho porque lo tenía al lado y cuando veía que pasaba un poco, ¡pum!, te daba una colleja y te volvía a enderezar rápido”.

Aquel proyecto con Galán no cuajaría, pero había muchas esperanzas puestas. Tantas que el propio Javi afirma que él era la gran apuesta para dar el salto con Galán. “Sí, sí, era yo. De hecho el primer cuadro de Ale es conmigo en Valencia. Era 2016 y yo ahí estaba jugando mejor que Ale y Jorge me pone al revés y a él en la derecha”, explica sobre aquella etapa. “Recuerdo una conversación en la que nos dijo que a final de año teníamos que estar entre las ocho primeras parejas del ranking. Y estábamos en previa”, finaliza mientras se le escapa una media sonrisa que navega entre años de nostalgia.

El camino fácil y la cara B del deporte

Pero toda historia tiene su cara A y una B. La primera es con la que nos quedamos; la segunda es la que explica muchas de las cosas ocurridas. Redondo era un gran proyecto que cogió el camino fácil. Inmaduro y altivo, era habitual verle entre semana en discotecas madrileñas como La Posada o Liberatta, que coqueteara con el tabaco entre partidos o, incluso, que se viera envuelto en alguna jugada fea con algún compañero con dinero de por medio.

Pero, qué pasó. Qué cambió para que ese joven espigado de mano muy talentosa y un pádel fino, elegante, técnico y eléctrico no acabara de despuntar. “Es frustrante porque, ahora que ya acepté que no voy a llegar y he madurado, sé que tenía todas las condiciones. ¿Qué me faltó? Constancia y madurez. Yo jugaba porque me gustaba, porque disfrutaba en la pista. Y si no disfrutaba no quería jugar. Era un niño y maduré tarde”, reflexiona haciendo catarsis.

Iba a un ritmo superior a Galán o Lebrón, jugaba con descaro, sin miedo, y tenía todo para llegar, pero se quedó por el camino por malas decisiones

Álvaro Cepero

Porque, sí, ‘Tuti’ maduró tarde. Y algunos de sus pecados, como se dice, fueron de juventud. Quizá, incluso, le comió el personaje de joven estrella durante un tiempo y no supo mantener el foco en aquello que es la llave para de verdad lograr los objetivos que hace no tanto eran sueños. El talento sin sacrificio es una herramienta estéril y desaprovechada. Pero quién esté libre de pecado, ya se sabe.

Una realidad ante la que hoy que ha pasado el tiempo no puede evitar revelarse. “Si a mí me pones ahora en mis 20 soy el número uno. Estoy cien por cien seguro. Me devuelves 10 años de vida, con la madurez y cómo soy hoy, y no tengo ninguna duda que sería número uno del mundo”, afirma tajante mientras se le va escapando el aire y se queda sin fuelle como el que se auto reivindica y a mitad de camino se da cuenta de qué está haciendo.

Imagen de archivo durante un Mundial sub 23.

“En menores destacaba sobre los demás. Conmigo ganó un sub-23 teniendo apenas 17 años. Iba a un ritmo superior a Galán o Lebrón, jugaba con descaro, sin miedo, y tenía todo para llegar, pero se quedó por el camino por malas decisiones”, recuerda Álvaro Cepero, jugador profesional y ranking 44.

Del 20x10 a 'La Isla de las Tentaciones'

Lo cierto es que perdió la ilusión. Y lo dejó. Pasó un par de años más intentándolo, dio varios tumbos y tras una conversación con su mentor deportivo en la que este le dio a elegir entre compromiso o aquello que le permitiera “tener una vida feliz”, se marchó. Colgó la pala. Pero no se arrepiente. “Hubiera tomado mejores decisiones, pero también he vivido cosas muy buenas: he viajado, he conocido mundo, me he enamorado, he ido a la tele…, me lo he pasado muy bien”, reflexiona.

Por aquel entonces parecía que el pádel era cosa del pasado, que ahora tenía que afrontar una vida nueva sin el amparo paterno (su familia está bien posicionada social y económicamente), pero la pala le llevó a viajar a Catar donde empezó a ganarse la vida como profesor y sparring como uno más de los múltiples buscavidas que ha dado el pádel. Pero el amor haría que esta etapa también fuera breve.

Mis padres no sabían nada y tenían que venir a grabar a casa los de la tele. Les compré un vuelo a Mallorca un fin de semana para que no estuvieran y poder hacerlo

Javier Redondo, 'Tuti'

“Vivía en Doha y llegué un día a Madrid, salí de fiesta y conocí a Claudia, mi ex pareja, que era influencer. Me fui enamorando y, al principio, trabajaba de lunes a jueves en Catar y volaba para estar el fin de semana con ella. Al poco tiempo nos fuimos a vivir juntos y nos surgió la oportunidad de la tele porque la llamaron para un programa”, rememora en una historia surrealista que entremezcla juventud, desamor, familia, salud mental y un exceso de exposición que no supo manejar. Un buen combo.

Javier, con Claudia, en la promo de 'La isla de las Tentaciones'

“Si tú me preguntas cuál es el mayor error de mi vida, te digo que ese. Fue una cagada”, se sincera al abrir el melón de cómo acabó como una de las caras visibles del reality de parejas más consumido en España, ‘La isla de las Tentaciones, donde se convirtió en un personaje amado y odiado a partes iguales porque ya se sabe que en un formato así, no hay grises.

Una historia sin desperdicio de principio a fin. “Mis padres no sabían nada y tenían que venir a grabar a casa los de la tele. Les compré un vuelo a Mallorca un fin de semana para que no estuvieran y poder hacerlo. No se creían nada y me preguntaban si tenía fiebre, que qué hacía. Yo les decía que estaba feliz”, recuerda con un tono amargo, pero también relajado, del que sabe la que lió pero ya se ha perdonado. “Se montó una…”, se ríe.

Mis padres me dejaron de hablar, hice el idiota durante un tiempo saliendo de fiesta y acabé con depresión

Javier Redondo, 'Tuti'

Y fue, vaya que si fue. Javi y Claudia serían pareja de la quinta edición de LIDT en 2022 protagonizando un tridente amoroso junto a Álvaro Boix, otro participante. “A mi padre le dije que me iba un mes de retiro espiritual a una cosa de influencers”, prosigue. Como proseguía ese callejón sin salida donde una mentira lleva a otra más grande. “Grabamos en verano, se emitía en octubre o noviembre, y ella se besó con otro chico. Además, cuando mi padre vio anunciado que iba a salir recuerdo que me dijo: !Espero que no hayas tenido la idea de ir a ese sitio porque te mato! Y me colgó el teléfono”, reconoce antes de confesar que llamó a su madre para suavizar las cosas como hace todo hijo.

Redondo, en La isla de las Tentaciones

El gran cambio y la 'resurrección'

Y lo que no había conseguido con el deporte se lo dió la televisión. En pocos días pasó de ser un desconocido a una cara reconocida. Un influencer de esos que invitan a sitios cuyas stories tienen miles de reproducciones y le llueven los amigos. “Instagram se me colapsaba, en poco más de un día pasé de tener 2.000 seguidores a más de 200.000. Y todo el mundo me quería de repente”, cuenta sobre esa etapa que le aupó a la fama, le hizo vivir el amor y el desamor y le acabó dejando muy tocado.

“Mis padres me dejaron de hablar, hice el idiota durante un tiempo saliendo de fiesta y acabé con depresión. Tuve que ir a una clínica y estuve en terapia y con medicación. Fue un año muy difícil”, reconoce mientras la voz se le hace algo más pequeña, más tímida, como al que se le atragantan las palabras cuando recuerda un periodo oscuro que todavía no ha hecho del todo cicatriz.

Pero como él mismo reconocía al principio de este reportaje, es un tipo con suerte. Su padre no le dejó de lado y volvería de Barcelona a Madrid para ayudarle. Entonces, rodeado de la gente adecuada, le llegaría una nueva oportunidad ligada a la pala porque hay amores que no se olvidan. Aunque aparezcan con otra figura.

Javier Redondo, durante un partido.

Primero, como comentarista deportivo en las retransmisiones de World Padel Tour durante una temporada en una jugada de la organización para aprovechar su tirón mediático. Después, cerrada esa etapa que tampoco acabó de cuajar, con una llamada que le cambiaría la vida.

Vine a Túnez a jugar con un buen amigo un torneo y justo se lesionó uno de los entrenadores de su club y me pidió que me quedara, que probara. Desde entonces trabajo aquí y me dedico a entrenar, dar clases y gestionar las academias”, cuenta recuperando esa frescura y despreocupación en un país donde el pádel crece rápido y él, asegura, quiere ayudar a su aperturismo porque “este tipo de países son muy elitistas, o eres rico o muy pobre, no hay una clase media”.

Este tipo de países -como Túnez- son muy elitistas, o eres rico o muy pobre, no hay una clase media

“Aquí me enseñaron a hacer de todo y estoy súper bien. Me levanto cada día, trabajo, entreno y juego torneos los findes…, un poco la rutina que tenía hace años, pero más maduro y que ahora me permite valorar el poder dedicarme a lo que me gusta”, continúa sobre el proyecto que tiene entre manos en el país africano con las academias que llevan su nombre y donde quiere desarrollar el pádel entre los menores tunecinos.

Incluso, ha vuelto a competir. Sí, cierto, en un país menor y un circuito precario que ya tiene asistencias cada fin de semana de “más de mil personas”, pero ha vuelto a su ecosistema. Y lo ha hecho con éxito pues en 2025 sumó 21 títulos para acabar como número uno de Túnez por segundo año consecutivo convirtiéndose en imagen de varias marcas nacionales e, incluso, con la puerta abierta del Mundial si se clasificaran. “Tengo la residencia, pero aún no la nacionalidad. Pero estamos ya trabajando en ello y si hay opción, encantado”, explica jugueteando con la idea de pisar la cita reina de la FIP que se disputará en noviembre

Una nueva oportunidad

Y aprovechando esa suerte innata en él y que hace un tiempo ha empezado a trabajarse, el deporte le ha dado una nueva oportunidad, otra más, que brinda a muy pocos elegidos. Esta semana vuelve al circuito profesional tras haberse retirado de la élite años atrás. ‘Tuti’ jugará el Newgiza P2 de Premier Padel junto al tunecino Mehdi Elloumi tras haber recibido una de las wild cards y debutó este sábado en las qualys tras haber colgado la pala hace ya más de cinco años. Ahora, parece, más maduro y sin esa presión que le hizo abandonar.

Independientemente de qué pase, Javi ha aprendido a “vivir el día a día” con el trabajo de su psicóloga. Sabe que adelantarse a lo que toca, como quizá hizo con menos de 20 años, le genera ansiedad y aunque se hace mucho la pregunta de dónde estará mañana cuando se va a dormir, tiene claro que “el pádel es mi vida”. Una vida en la que todos somos rehenes de nuestras decisiones y el proceso se nutre de aprender, no de no fallar.

Era un mega talento, pero con él se dio la tormenta perfecta

Manu Martín

Ahora, llega su vuelta. El regreso de uno de los hijos pródigos del pádel, del que pudo ser otro juguete roto más del deporte, pero que ha tenido la suerte de caer de pie. No tendrá muchas más oportunidades, probablemente ninguna, y si la aprovecha su historia servirá de ejemplo para toda una generación que quiere ser Galán o Coello y en la cual la mayoría se quedarán por el camino por esa estricta selección que hace la élite.

“El deporte es multifactorial y Javi no llegó a generar hábitos saliendo a la vida adulta antes de tiempo. Claro que era un mega talento, pero con él se dio la tormenta perfecta. Es un buen chico, me alegro que le vaya bien y ojalá su caso sirva para enseñar a muchos otros”, reflexiona Manu Martín, afamado entrenador profesional que le tuvo a sus órdenes.

Y, sí, quizá Javi Redondo no deleitó con su talento en pista en tiempo y forma como se esperaba. Tomó el camino fácil porque no le hacía falta, desaprovechó un don para el deporte y tuvo que reinventarse. ¿Pudo ser número uno? Esa parece ser una pregunta de libre interpretación.

Esta es solo su historia, una más, pero es también una referencia que puede ayudar a interpretar la cara B del deporte, la de los olvidados. ‘Tuti’, no llegará a ser lo que pudo, pero Javi sí puede acabar siendo un ejemplo a seguir. Y a no seguir. Y eso ya es mucho.

Pádel El gran 'What if...' del pádel mundial: ¿Y si Galán y Lebrón nunca se hubieran separado?Pádel Susto en Noruega: un jugador español revienta el cristal de la pista y le cae encima a un aficionadoPádel El viral entrenamiento de un joven brasileño… ¡en el garaje de su casa! Ver enlaces de interés Últimas NoticiasVer más
  1. 07:05'Tuti', la oveja descarriada del pádel con un talento "superior" a Galán o Lebrón
  2. 10:03Susto en Noruega: un jugador español revienta el cristal de la pista y le cae encima a un aficionado
  3. 21:42El viral entrenamiento de un joven brasileño… ¡en el garaje de su casa!
  4. 12:32Arturo Coello lanza un aviso a Ibai: “Mi objetivo es pelear en La Velada”
  5. 11:50Se cierra el primer terremoto del año en el pádel: así quedan todas las parejas
Fuente original: Leer en Marca
Compartir