El conocido vaquero solitario, capaz de disparar el revolver más rápido que su propia sombra, salta a imagen real en un entretenido western aunque alejado del texto original
Regala esta noticia Una imagen de la serie de Netflix. (RC) 30/04/2026 Actualizado a las 00:45h.Hay lanzamientos de nuevo cuño que aparecen de repente en el menú de las plataformas en streaming sin apenas promoción, o directamente ninguna, como un título más entre el maremágnum de novedades semanales que se van acumulando día a día en la oferta excesiva de contenido bajo demanda. Esta falta de publicidad llama poderosamente la atención cuando se trata de producciones que parten de una idea notoria, como es el caso de 'Lucky Luke', cuya materia prima es de sobra conocida, los tebeos del vaquero más rápido que su propia sombra, una creación genial de Morris y Goscinny.
La adaptación serializada, de nacionalidad francesa como el cómic clásico de partida, lleva semanas disponible en Disney+, sin que apenas se hable de una versión amable y familiar que recuerda más a las películas de Astérix y Obélix en imagen real, y a los western de bofetadas de Terence Hill y Bud Spencer, que a las viñetas originales. Como espectador, hay que hacer un ejercicio de contención mental y olvidarse de las tropelías del «poor lonesome cowboy» en papel para poder disfrutar con un producto de entretenimiento que, claramente, va por otro lado.
'Lucky Luke' consta de ocho entregas en su primera temporada. La elección del actor protagonista ya puede levantar ampollas. Alban Lenoir es el Jason Statham francés, protagonista de la trilogía de acción 'La bala perdida', disponible en Netflix, entre otros ejemplos en la misma línea. La discreta 'Los huérfanos' es la más reciente. Al comienzo cuesta verlo como el archiconocido vaquero dibujado por Morris, que cambió el cigarro en la boca por una brizna de hierba, aunque a medida que avanza el visionado, si nos dejamos llevar por su estética, cumple con el expediente, aunque le falte el flequillazo. No hay intención por parte de los responsables de la adaptación de ser fiel a las historietas.
Los Dalton son cuatro actores diferentes, los cuatrillizos no cuentan con la misma cara, e incumplen con sus diferentes alturas, entre otros detalles del físico de la entrañable banda, hasta el punto de que uno de los miembros del clan de proscritos es calvo. La criatura dibujada por Morris, con guiones del genial Goscinny, el mismo de Astérix y Obélix o 'El pequeño Nicolás', adquiere fisicidad sin mimetizar las ilustraciones que lo popularizaron. Dirige Benjamin Rocher, que debutó con un filme de muertos vivientes muy potente: 'La horda' (todo fan del subgénero de zombis no deber perdérselo en Filmin).
Otras versiones
No es la primera vez que el personaje de Lucky Luke salta a imagen en movimiento. Hay varias películas y series de dibujos animados que adaptan sus hazañas, así como alguna producción tremebunda en imagen real, como 'Los Dalton contra Lucky Luke', que data de 2003 con una puntuación irrisoria en Internet (y otro ejemplo de salto a la gran pantalla con Terence Hill que se antoja una bizarrada de escándalo).
Morris inventó al personaje para las páginas de la mítica revista 'Spirou', un título esencial en la historia del tebeo francobelga, pero no fue hasta una década después cuando el vaquero solitario se hizo famoso gracias a la irrupción en escena de René Goscinny, quien probablemente renegaría de esta versión amparada por Disney que no deja de ser una parodia del Viejo Oeste, pero cuenta con un tono que se mueve más entre la seriedad y la comedia tontorrona, empleando los lugares comunes del género con menos gracia y garbo.
El protagonista, siempre defendiendo el bien, apoyando a los desheredados, debe ayudar a una adolescente descarriada a encontrar a su madre, misteriosamente desaparecida tras el asalto a su casa en la pradera. La búsqueda destapa secretos y nos presenta a diferentes personajes que nos suenan de algo, figuras legendarias de la historia de EE.UU., como Calamity Jane o Billy el Niño.
El espíritu de Lucky Luke, icono del cómic europeo, a lomos del caballo Jolly Jumper, con su perro Rantanplan, está lejos de esta serie de reciente estreno. Siempre será mejor, para los más puristas, recuperar las viñetas que Norma Editorial esta rescatando en varios tomos, en una edición integral, en nuestro mercado.
No obstante, la adaptación se esfuerza en divertir al público a su manera, y lo consigue a ratos, no hay que desdeñarla porque se distancia sobremanera de los magníficos tebeos. De hecho, el resultado ha coleccionado buenas críticas, aunque cabe preguntarse por qué compran los derechos de grandes personajes del cómic, los videojuegos o la literatura, para irse por peteneras en cuanto se encienden las cámaras. Un producto para todos los públicos cuyo rodaje tuvo lugar en Almería, en el cinematográfico desierto de Tabernas.
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