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Wade: «Los artistas tenemos que adecuar nuestro caché para que se mantenga viva la cultura de club»

Wade: «Los artistas tenemos que adecuar nuestro caché para que se mantenga viva la cultura de club»
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«Yo no prohibiría los móviles en las fiestas, si alguien quiere grabar todo el rato es su decisión», mantiene este DJ

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Juan Carlos Cruz, más conocido por Wade, su nombre artístico. SUR

Entrevista

Wade: «Los artistas tenemos que adecuar nuestro caché para que se mantenga viva la cultura de club»

«Yo no prohibiría los móviles en las fiestas, si alguien quiere grabar todo el rato es su decisión», mantiene este DJ

Matías Stuber

Jueves, 26 de febrero 2026, 00:15

... se ofrece a una conversación con SUR sobre las fiestas, el baile, el anhelo por los excesos de la noche y sobre la cultura.

Hoy, a pesar de toda la parafernalia que rodea a la vida del DJ famoso, se muestra cercano y humilde. Habla sin tapujos y no renuncia a ofrecer su opinión sobre temas delicados, como cuando admite que los altos cachés de los artistas están poniendo en un aprieto a los clubs de toda la vida o cuando renuncia a sumarse a la moda de tratar a los que graban con el móvil como proscritos.

–Más de diez años dura ya este viaje como DJ. No es poco en un mundo que siempre ansia algo nuevo.

–Pues sí… Mira, nunca había pensando que pudiera llegar a dedicarme a la música. Menos, a la música electrónica y siendo andaluz. No es lo mismo haber nacido en Dos Hermanas que en Nueva York o Ámsterdam. Pero, no sé, pienso que hay gente que nace con talento o con algo que contar. Yo he tenido la suerte de descubrirlo y también de que la gente me haya escuchado.

–¿Qué se reproducía en su discman?

–He escuchado de todo. SFDK, claro. Mucho flamenco. Escuchaba también a Alejandro Sanz. Lo dicho, un poco de todo. Me comí la primera época de Operación Triunfo, David Bisbal y toda esta gente.

–Al público solo trasciende el dinero, los viajes en avión privado y el resto de parafernalia ligada a la fama. ¿Qué hay detrás de esa realidad?

–Hay muchas horas de trabajo y pocas horas de sueño para conseguir llegar donde estamos. Cuando he cogido un jet privado ha sido por necesidad, por ir de un punto a otro lo más rápido posible. En las redes sociales se ve mucho de toda esta parafernalia, pero no es algo que me llena. A mí me llena la música y transmitir algo a la gente, que pueda desconectar.

–¿Se acuerda del Wade antes de ser DJ o le parece un personaje difuso?

–A ver, yo era una persona muy tímida y ahora me he vuelto un poco más extrovertido. Pero sigo siendo la misma persona, no soy el primero que se va a tirar a la piscina dentro de un grupo, ¿entiendes? Pero sí me transformo en la cabina. Quiero salir y transmitir una energía positiva al público, aunque haya pasado algo, por ejemplo, que afecta a tu vida personal. A veces, siento que tengo que ser mi propio psicólogo.

–¿Qué recuerdos tiene del instituto?

–Los tazos, las estampitas del fútbol. Recuerdo los bollicaos con aceite de palma. Te das cuenta que eres de otra época. Diría que fue una época divertida para mí. Creo que ha sido una suerte conocer aún el mundo pre-móvil, un mundo más analógico. Luego llegaron los HTC, las Blackberry's…

–¿Cuál fue su primer trabajo?

–Estudié ingeniería en la Politécnica de Sevilla. Pero nunca he trabajado en otra cosa que no fuera ser DJ.

–¿Cómo llegas a la música?

–Desde pequeño… con 16, 17 años pinchaba en discotecas 'light' o en pubs. Me ganaba mis 40 o 50 euros por noche. Yo vivía con mis padres y pinchar era mi ilusión.

–¿La paciencia es una virtud necesaria?

–Es la más necesaria. Hay que tener mucha paciencia. Primero, para viajar. Sobre todo, cuando tu destino está lejos. Dos, para crear un tema, una canción. Hay que escucharla más de 10.000 veces. Y hay que tener mucha paciencia con la noche, con todo lo que rodea la noche, con las personas, con momentos determinados.

–Sven Väth dijo una vez que la electrónica no tiene grandes mensajes. ¿Usted cree que sí los hay?

–Hostia, ¿eso dijo? Yo pienso que sí tiene un mensaje, que es desconectar un poco de tu vida y conectar con la música. La electrónica tiene una conexión muy fuerte con el cerebro. Yo puedo no hablar un idioma, pero puedo conectar a través de la música.

–¿Qué es lo que le hubiera gustado saber sobre la vida como DJ, antes de entrar de lleno en ella?

–Me hubiera gustado saber cómo funciona este mundillo, que es muy complicado. Hay mucha rivalidad, yo eso no lo sabía. Hay barreras que no se ven, pero que están ahí. Barreras que se ponen entre artistas o entre agencias. Me gustaría que hubiera un poco más de sensación de equipo.

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Wade, en una anterior edición de Criterio. SUR

–En los últimos años, se ha generado un circuito internacional de grandes festivales. ¿Está muriendo la cultura de club?

–Es verdad que hay cierta decadencia. Hace años, los clubs se llenaban mucho más que ahora. Quizá, hay demasiada oferta y la situación económica del país es la que es. La gente no puede ir a tantas fiestas. Hay un abanico de estilos musicales muy amplio. El Hardtechno, por ejemplo, ha pegado muy fuerte. Pero no creo que haya público para tantos estilos. También hay que recalcar que el caché de los artistas es muy elevado. Eso hace que se encarezcan las entradas para poder amortizar lo que se paga al artista. Es como un círculo vicioso. Los artistas tenemos que adecuar nuestro caché para que se mantenga viva la cultura de club.

–¿Usted decide donde pincha o confía en su agente?

–Siempre lo contrasto con mi mánager, que es Óscar de Cumac Bookings. Los dos somos socios en mi marca, que es Criterio. Él me pasa todas las ofertas que entran y acordamos si vamos o no. Tengo mucha confianza en él, es como un hermano mayor. Claro que a veces hay discrepancias, pero lo llevamos bien.

–Tiene que tener un mosaico de anécdotas. ¿Alguna fiesta extraña o rara, algo que no esperaba?

–Pues seguro, son tantas fiestas… Una vez acabé pinchando en un club en Moscú y resulta que era un club de alterne. Ya te puedes imaginar. Yo no sabía nada y cuando veo ahí a todo el mundo metiéndose mano. Pensé que me había metido en un buen marrón porque, supuestamente, en Rusia estaba prohibido eso.

–¿Cómo se navega por la noche sin desarrollar un problema con las adicciones?

–No entrando en contacto con drogas. Yo no tomo drogas. Algunas vez me he fumado un porro, obviamente. Pero ya está. Pienso que hay artistas que dependen de sustancias porque, una vez que lo pruebas y te sientas a gusto, pues ya es como un vicio. Como el que necesita un café para levantarse. Siempre he esquivado las drogas y, con la edad que tengo, no creo que hay nada a lo que vaya a engancharme porque ya lo he visto todo.

–¿Tiene miedo a envejecer?

–Yo me cuido mucho. Hago deporte todos los días y estoy mejor que nunca, diría. Tengo 34 años, pero la gente me echa mucho menos. No tengo miedo a envejecer, la verdad.

–¿No cree que los móviles sobran en una buena fiesta? ¿Cómo te puedes desinhibir si tienes a miles de personas grabando vídeos?

–Pienso que hay demasiado 'hate' con la gente que graba. ¿Por qué no vas a grabar una buena intro, por ejemplo? Igual que la gente graba en un campo de fútbol, pues hay algunos que quiere grabar al DJ. No pasa nada. Estamos en 2026. Que cada uno haga un poco lo que quiera, pero yo no prohibiría los móviles en las fiestas. Si alguien quiere grabar toda la noche en vez de bailar, pues es su decisión.

«Una vez acabé pinchando en un club en Moscú y resulta que era un club de alterne, ya te puedes imaginar»

–¿Alguna vez que ha sentido que se encuentra en la rueda del hámster y que tiene que salir?

–Hay muchas veces que te gustaría estar en casa y no puedes, claro que sí. Estar con tu pareja o ves que te pierdes momentos importantes. Me ha pasado de sentir que estoy tan metido en algo y ya no puedo salir. Piensas, que si paras, la gente se va a olvidar de ti. Es verdad que te puede llegar a dar ansiedad. Pero bueno, en general, yo lo llevo bien.

–¿Cree que cualquier DJ debería saber pinchar con vinilos, aunque no los utilice cuando actúa en una fiesta?

–Yo creo que ese debate está superado. El vinilo es pasado. Obviamente, está guapo y el que pincha con vinilo, pues muy bien. Pero con la tecnología que hay, no creo que sea importante. Lo importante es el resultado, que la energía esté bien y que llegues al público. Da igual el coche en el que vayas, lo que importa es que conduzcas bien.

–¿Qué es la verdadera felicidad en una pista de baile?

–Que me lo esté pasando bien y el público, también. La música electrónica es como un partido de tenis. Yo mando energía y ellos me la devuelven. La felicidad en una pista de baile es ver a la gente feliz. Con móvil, sin móvil… me da igual.

–Si piensa sobre la banda sonora de su vida, ¿cuáles han sido las tres canciones más importantes?

–'Smack My Bitch Up' de Prodigy. Ese tema me marcó de pequeño. 'Thriller' de Michael Jackson, buff... La escuchaba todo el rato. Y 'No es lo mismo' de Alejandro Sanz.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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