Vehículos fuera de balance, transferencias sintéticas de riesgo y chips como colateral. La banca está empaquetando la deuda de la IA con técnicas que nos resultan amargamente familiares
1 comentarioFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-08-27T14:15:05ZJavier Lacort
Editor Senior - TechJavier Lacort
Editor Senior - Tech Linkedintwitter2095 publicaciones de Javier LacortEl Financial Times ha reconstruido cómo se está pagando la construcción de centros de datos y el retrato tiene un aire que nos resulta familiar. Ni siquiera las tecnológicas (con sus decenas de miles de millones en caja) pueden afrontar las descomunales facturas, así que tiran de deuda. Y los bancos que se la han concedido llevan meses buscando la forma de quitársela de encima.
Las estimaciones que maneja el diario financiero apuntan a 7 billones de dólares invertidos en centros de datos hasta 2030. Amazon, Microsoft, Alphabet y Meta han firmado ya contratos de alquiler por más de 1,5 billones.
En detalle. Un banco que ha prestado 5.000 millones para un centro de datos tiene un problema: es demasiado dinero apostado a un solo edificio. La solución no ha sido dejar de prestar, sino inventar formas de que el riesgo lo asuma otro.
JPMorgan, Morgan Stanley y SMBC han tanteado las transferencias sintéticas de riesgo. El banco mantiene el préstamo en sus cuentas y paga a un inversor externo para que cubra las pérdidas si el proyecto sale mal. Sobre el papel el crédito sigue ahí, porque el que perdería el dinero es otro.
La segunda vía son los vehículos de propósito especial: una sociedad aparte, propietaria del centro de datos, que se endeuda por su cuenta. La tecnológica alquila las instalaciones y esos miles de millones no hacen peligrar su balance.
- Broadcom ha cerrado uno con Blackstone y Apollo en el que los semiconductores que desarrolla junto a Google actúan como colateral de cientos de miles de millones en capacidad de financiación.
- Morgan Stanley está preparando la colocación de QTS ha vuelto a emitir al 7,2% hace unos días frente al 5,7% de abril.
Ha pasado de precio de empresa solvente a precio de bono basura en cuatro meses.
Sí, pero. Las hipotecas de 2008 eran préstamos a familias que en un momento dado no podían seguir pagándolos. Aquí hay contratos firmados por las empresas más solventes del mundo y dinero de verdad, no del Monopoly, entrando cada mes a sus cuentas. No es lo mismo.
El parecido está en el mecanismo:
- Nadie sabe cuánto valdrá el activo dentro de diez años.
- La nota de solvencia describe al inquilino y no al inmueble.
- Y el riesgo se trocea hasta que cuesta saber quién lo tiene encima.
Un analista de Crayhill Capital ha hecho un resumen de los que te arquean una ceja: es como financiar un fax justo antes de que alguien invente el correo electrónico. NVIDIA saca una nueva generación nueva todos los años.
La señal de alarma. Hay alguien que sí se está echando atrás: las aseguradoras. Un centro de datos supera con frecuencia los 10.000 millones de coste, y ninguna quiere concentrar tanto dinero en un único punto del mapa.
Y ahora qué. Debajo de toda la estructura hay una apuesta simple: que los LLM más grandes, los que necesitan más infraestructura, sean los que ganen. Hay quien calcula que a partir de 2029 habrá más capacidad de cómputo que demanda para llenarla. Si eso ocurre, es un problema como Júpiter de grande. Y entraríamos en territorio desconocido.
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