Martes, 19 de mayo de 2026 Mar 19/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Tecnología

Windows 11 necesitaba un pequeño empujoncito de rendimiento. Microsoft lo ha encontrado en... macOS

Windows 11 necesitaba un pequeño empujoncito de rendimiento. Microsoft lo ha encontrado en... macOS
Artículo Completo 805 palabras
La velocidad de un sistema operativo no siempre se nota cuando exportamos un vídeo o abrimos un juego exigente. Muchas veces la percibimos en gestos mucho más pequeños: un menú que aparece al instante o una ventana que responde sin demora. Es una sensación difícil de vender en una ficha técnica, pero fácil de notar cuando falla. Microsoft lleva meses intentando transmitir que quiere mejorar Windows 11, y uno de sus próximos ajustes va justo a ese terreno donde la fluidez se gana o se pierde en décimas de segundo. Low latency profile. Microsoft está probando lo que se conoce como perfil de baja latencia. La idea consiste en pedir al procesador un impulso adicional de velocidad en momentos concretos, como al abrir el menú Inicio, una aplicación o determinados menús contextuales. No estamos ante una función anunciada como gran novedad para todos los usuarios, sino ante un ajuste presente en compilaciones de prueba. Windows Central segura que ya ha probado este perfil y que ha observado una mejora apreciable en velocidad y respuesta frente a la versión pública actual de Windows 11 25H2. No es magia, es latencia. La referencia a macOS no apunta a una función concreta de Apple, sino a un principio que, según Scott Hanselman, vicepresidente de Microsoft y GitHub, comparten los sistemas operativos modernos. “Todos los sistemas operativos modernos hacen esto, incluidos macOS y Linux”, escribió en X. Su argumento es que no se trata de “hacer trampas”, sino de una forma habitual de conseguir que las aplicaciones parezcan más rápidas: elevar temporalmente la velocidad de la CPU y dar prioridad a las tareas interactivas para reducir la latencia. Dicho de otra manera, Windows 11 estaría intentando reaccionar mejor en esos segundos en los que más notamos si el sistema acompaña o se queda atrás. Potencia puntual. A primera vista puede parecer contradictorio que pedirle más al procesador ayude también a cuidar el consumo. Pero la realidad va por otro camino: muchos chips modernos están diseñados para hacer un esfuerzo intenso durante un periodo muy corto y volver después a un estado de bajo consumo. Aplicado a Windows 11, el objetivo no sería mantener la CPU acelerada, sino aprovechar un empujón puntual cuando el sistema necesita responder al usuario. La clave está en que ese impulso no se alargue más de lo necesario. La prueba no ha convencido a todo el mundo. Algunos usuarios criticaron en redes sociales que Microsoft recurriera a este tipo de impulso de CPU, al entender que podía aumentar el consumo y reducir la autonomía, o que la compañía estaba apoyándose demasiado en el hardware en lugar de optimizar mejor el software. Ahora bien, Microsoft no presenta este ajuste como la única respuesta a los problemas de fluidez de Windows 11, sino como una pieza más dentro de un trabajo más amplio. En Xataka La nueva Siri llegará pronto en fase beta. Da igual cuándo leas esto Windows 11 también necesita convencer. Lo interesante es que Microsoft no está hablando solo de que una animación vaya un poco más rápido. La compañía ha empezado a ordenar públicamente sus avances alrededor de una idea muy concreta, su “compromiso con la calidad de Windows”, con publicaciones que siguen el estado de varios cambios en pruebas. Entre ellos están una vista de Widgets menos cargada, con menor uso de RAM, ajustes en el programa Windows Insider y más margen para decidir cuándo se instalan las actualizaciones. El momento tampoco es casual. Todo esto se produce mientras Microsoft intenta empujar a usuarios y empresas hacia Windows 11, con Windows 10 todavía instalado en algo más de una cuarta parte de los PC con Windows del mundo, según StatCounter. Cuando termine ese año gratuito de actualizaciones de seguridad extendidas, quien quiera seguir protegido tendrá que actualizar el sistema, cambiar de equipo si su hardware no cumple los requisitos de Windows 11 o pagar por más soporte. Para las empresas hay algo más de margen, pero no infinito: podrán comprar uno o dos años adicionales de actualizaciones, con un coste que aumentará cada año. Imágenes | Nicholas Worrell En Xataka | La gran apuesta para el futuro de Android no es solo Android 17: es Gemini Intelligence y que tu móvil haga cosas solo - La noticia Windows 11 necesitaba un pequeño empujoncito de rendimiento. Microsoft lo ha encontrado en... macOS fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .
Windows 11 necesitaba un pequeño empujoncito de rendimiento. Microsoft lo ha encontrado en... macOS
  • Microsoft prueba un perfil de baja latencia para Windows 11

  • La idea consiste en dar pequeños impulsos de CPU en momentos concretos

4 comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-05-19T12:00:32Z

Javier Marquez

Editor - Tech

Javier Marquez

Editor - Tech Linkedintwitter3360 publicaciones de Javier Marquez

La velocidad de un sistema operativo no siempre se nota cuando exportamos un vídeo o abrimos un juego exigente. Muchas veces la percibimos en gestos mucho más pequeños: un menú que aparece al instante o una ventana que responde sin demora. Es una sensación difícil de vender en una ficha técnica, pero fácil de notar cuando falla. Microsoft lleva meses intentando transmitir que quiere mejorar Windows 11, y uno de sus próximos ajustes va justo a ese terreno donde la fluidez se gana o se pierde en décimas de segundo.

Low latency profile. Microsoft está probando lo que se conoce como perfil de baja latencia. La idea consiste en pedir al procesador un impulso adicional de velocidad en momentos concretos, como al abrir el menú Inicio, una aplicación o determinados menús contextuales. No estamos ante una función anunciada como gran novedad para todos los usuarios, sino ante un ajuste presente en compilaciones de prueba. Windows Central segura que ya ha probado este perfil y que ha observado una mejora apreciable en velocidad y respuesta frente a la versión pública actual de Windows 11 25H2.

No es magia, es latencia. La referencia a macOS no apunta a una función concreta de Apple, sino a un principio que, según Scott Hanselman, vicepresidente de Microsoft y GitHub, comparten los sistemas operativos modernos. “Todos los sistemas operativos modernos hacen esto, incluidos macOS y Linux”, escribió en X. Su argumento es que no se trata de “hacer trampas”, sino de una forma habitual de conseguir que las aplicaciones parezcan más rápidas: elevar temporalmente la velocidad de la CPU y dar prioridad a las tareas interactivas para reducir la latencia. Dicho de otra manera, Windows 11 estaría intentando reaccionar mejor en esos segundos en los que más notamos si el sistema acompaña o se queda atrás.

Potencia puntual. A primera vista puede parecer contradictorio que pedirle más al procesador ayude también a cuidar el consumo. Pero la realidad va por otro camino: muchos chips modernos están diseñados para hacer un esfuerzo intenso durante un periodo muy corto y volver después a un estado de bajo consumo. Aplicado a Windows 11, el objetivo no sería mantener la CPU acelerada, sino aprovechar un empujón puntual cuando el sistema necesita responder al usuario. La clave está en que ese impulso no se alargue más de lo necesario.

La prueba no ha convencido a todo el mundo. Algunos usuarios criticaron en redes sociales que Microsoft recurriera a este tipo de impulso de CPU, al entender que podía aumentar el consumo y reducir la autonomía, o que la compañía estaba apoyándose demasiado en el hardware en lugar de optimizar mejor el software. Ahora bien, Microsoft no presenta este ajuste como la única respuesta a los problemas de fluidez de Windows 11, sino como una pieza más dentro de un trabajo más amplio.

En XatakaLa nueva Siri llegará pronto en fase beta. Da igual cuándo leas esto

Windows 11 también necesita convencer. Lo interesante es que Microsoft no está hablando solo de que una animación vaya un poco más rápido. La compañía ha empezado a ordenar públicamente sus avances alrededor de una idea muy concreta, su “compromiso con la calidad de Windows”, con publicaciones que siguen el estado de varios cambios en pruebas. Entre ellos están una vista de Widgets menos cargada, con menor uso de RAM, ajustes en el programa Windows Insider y más margen para decidir cuándo se instalan las actualizaciones.

El momento tampoco es casual. Todo esto se produce mientras Microsoft intenta empujar a usuarios y empresas hacia Windows 11, con Windows 10 todavía instalado en algo más de una cuarta parte de los PC con Windows del mundo, según StatCounter. Cuando termine ese año gratuito de actualizaciones de seguridad extendidas, quien quiera seguir protegido tendrá que actualizar el sistema, cambiar de equipo si su hardware no cumple los requisitos de Windows 11 o pagar por más soporte. Para las empresas hay algo más de margen, pero no infinito: podrán comprar uno o dos años adicionales de actualizaciones, con un coste que aumentará cada año.

Imágenes | Nicholas Worrell

En Xataka | La gran apuesta para el futuro de Android no es solo Android 17: es Gemini Intelligence y que tu móvil haga cosas solo

Fuente original: Leer en Xataka
Compartir