La revitalización de los caminos de Santiago fue una brillante idea que nació en un bar
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Regala esta noticia Añádenos en Google Peregrinos por el camino de Santiago. (R.C.) 23/08/2026 Actualizado a las 00:08h.Un dato increíble: en 1978, solo hubo 13 peregrinos a Santiago. En 1982, Año Santo y visita del papa, la cifra subió un poco: 1. ... 868, pero al año siguiente, volvió a bajar a 146. Después, un ascenso continuado, pero sin estridencias. En 1992, un año antes de la gran explosión peregrina, únicamente 9.764 caminantes obtuvieron la Compostelana, ese documento sellado por las oficinas del peregrino que certifica la autenticidad xacobea.
¿Qué sucedió en 1992 para que al año siguiente la cifra de peregrinos se disparara hasta los 99.436 y en 2025 se batiera el récord de más de medio millón de peregrinos certificados (530.987) y millón y medio de pernoctaciones? Pues que en el 92, Manuel Vázquez Portomeñe, a la sazón consejero de la Xunta de Galicia, y unos colegas se animaron en un bar tomando unas tazas de ribeiro y les dio por inventar algo que compitiera con la Expo de Sevilla y los Juegos de Barcelona.
Ocurrencia que ideaban, ocurrencia que apuntaban en servilletas y así hasta concluir que la única imagen de marca exclusiva de Galicia era la tumba del Apóstol. Un contertulio cayó en la cuenta de que 1993 era Año Santo y aquellas tazas se sustanciaron en una idea brillante escrita en una servilleta de papel: Xacobeo 93. Portomeñe aún conserva esa servilleta cuyo contenido no convenció a Manuel Fraga, aunque el entonces presidente de la Xunta dejó hacer y se desató la locura.
A Compostela peregrinan mis cuñadas, la mitad de mi comunidad de vecinos, mi charcutero, mi pescadera… En 1992, solo era conocido el Camino Francés. Hoy hay 16 caminos de Santiago oficiales. Luego están los oficiosos como el pintoresco Camino Gallego de Buenos Aires, que se completa recorriendo los 13 centros gallegos de emigrantes, donde sellan una delirante Credencial del Peregrino. Y mi entrenadora personal hará en septiembre el camino de la ría de Arousa. ¿Pero cuál? Es que hay nueve: Náutico, Espiritual, Padre Sarmiento, Traslatio, A Orixe…
Cuando Simone de Beauvoir visitó Santiago en los años 50, huyó de la ciudad porque le olía a agua bendita. Hoy, Compostela no expulsa, atrae porque se ha convertido en una meta y metáfora que da mucho juego periodístico. El pasado día de Santiago, nuestra Rosa Palo recordó en esta página su Camino de 2023, que narró en divertidos capítulos. Y durante los 20 años que escribí en la prensa compostelana, disfruté entrevistando a caminantes peculiares como Michel Cerdan, exdirector de comunicación de Libération y Le Monde y peregrino cangrejo que hacía el Camino al revés. O Nicolás Rauglaudre, físico, filósofo, pianista y cojo, muy respetado en el universo jacobeo y autor de «Relato de un peregrino con una sola pierna por el Camino de Santiago».
Santiago ha superado los cien mil habitantes, se ha llenado de hoteles y hotelitos, de restaurantes de menú del día y de menú Michelin, pero me quedo con una anécdota tan chusca como significativa: en 1992, había dos aparatos iguales, uno en el aeropuerto de Lavacolla y otro en la estación de autobuses compostelana. En el primero, introducías un dedo, echabas 25 pesetas y te medía las pulsaciones. En el segundo, hacías la misma operación, pero te pedía que tuvieras un pensamiento erótico y te medía la potencia sexual. Con el Xacobeo, la estación de buses perdió su gracia cutre, se dignificó y el medidor de libidos se transformó en santo tensiómetro. Aquel Xacobeo tabernario de 1992 se ha convertido en una de las ocurrencias más brillantes de la historia del turismo moderno.
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