Los dos líderes mantienen un encuentro con motivo de la visita del ruso a Pekín, que podría desbloquear «importantes» acuerdos en materia energética
Regala esta noticia Añádenos en Google Vladímir Putin y Xi Jinping se saludan en Pekín. (EP) 20/05/2026 Actualizado a las 13:08h.Los honores desplegados la semana pasada ante Donald Trump en el Gran Palacio del Pueblo han vuelto a lucir este miércoles, en esta ocasión para ... saludar a Vladímir Putin. El líder ruso ha mantenido una cumbre bilateral con Xi Jinping, evento central de su vigesimoquinto viaje a China, evidencia de unas relaciones sólidas, sí, pero cada vez más asimétricas a favor del gigante asiático.
Durante el encuentro, Xi ha descrito un panorama «fluido y turbulento» ante el «resurgimiento» del «unilateralismo y la hegemonía». «Como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU e importantes potencias mundiales, China y Rusia deben adoptar una perspectiva estratégica y a largo plazo, impulsar el desarrollo de nuestros países mediante una coordinación estratégica integral de mayor nivel aún y trabajar para que el sistema de gobernanza global sea más justo y razonable», ha señalado, según la agencia oficial de noticias Xinhua.
Putin, por su parte, ha celebrado que los lazos bilaterales hayan alcanzado «un nivel sin precedentes». «Nuestra cooperación en política exterior es uno de los principales factores de estabilización en la escena internacional. Un complejo proceso de formación de un mundo policéntrico basado en el equilibro de intereses de todos sus participantes está en marcha», ha descrito, de acuerdo al comunicado emitido por el Kremlin.
El viaje de Putin se produce apenas cuatro días después de que Trump hiciera lo propio. La visita del estadounidense, la primera en nueve años, afianzó la tregua entre Estados Unidos y China sin acuerdos comerciales de calado. La sucesión de ambos desplazamientos, sumada a los de muchos otros líderes europeos en meses recientes, reafirma el posicionamiento de Xi en el centro de la geopolítica mundial, ensalzado como líder global, en gran medida por la retirada de EE.UU. del orden mundial que creó y durante décadas ha liderado.
En ese sentido, Xi y Putin han consensuado una declaración conjunta «sobre la emergencia de un nuevo mundo multipolar y un nuevo tipo de relaciones internacionales», otro avance en su tentativa de reconfigurar el orden mundial en oposición a Occidente. Este documento de 47 páginas que, en palabras del asesor presidencial Yuri Ushakov, «traza las principales líneas para el desarrollo de las relaciones bilaterales, una visión compartida sobre las principales cuestiones globales y los formatos fundamentales de cooperación en asuntos internacionales» ha supuesto el primero de una veintena de acuerdos oficializados hoy.
Más Irán que Ucrania
Entre esa veintena de acuerdos destaca, de acuerdo al representante gubernamental, «algo muy importante» en materia energética. La comitiva rusa ya había expresado su intención de avanzar el gaseoducto Fuerza de Siberia 2, una ambiciosa infraestructura que pretende conectar los yacimientos de la península de Yamal, en la costa norte de Siberia, con la red china hasta Shanghái para transportar hasta 50.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año.
Rusia lleva años tratando de impulsar el acuerdo, pero China viene ralentizando los tiempos para negociar desde una posición de fuerza. La visita de Putin en septiembre del año pasado desbloqueó un avance significativo, aunque todavía queda mucho por concretar, desde precios finales y volúmenes mínimos de compras hasta repartos de inversiones o plazos estimados.
En su intervención de hoy, Putin ha asegurado que los intercambios energéticos han «generado beneficios mutuos». Rusia es «uno de los mayores exportadores a China de petróleo, gas natural y carbón» y el gigante asiático un «consumidor responsable». «Estamos, por supuesto, dispuestos a seguir garantizando de forma fiable suministros ininterrumpidos de todos estos combustibles al mercado chino, en rápido crecimiento», ha sentenciado, ofrecimiento cuya oportunidad se ha visto realzada por el conflicto de Irán y la consiguiente interrupción del flujo marítimo de combustibles.
Xi, de hecho, ha aprovechado el intercambio para destacar que «la situación en la región del Golfo y Oriente Medio está en una encrucijada crítica entre la guerra y la paz». «Todas las hostilidades deben cesar de inmediato», ha ordenado.
La lectura del encuentro difundida por los medios chinos habla de «intercambios de puntos de vista sobre grandes cuestiones internacionales y regionales, incluidas las situaciones en Oriente Medio», sin mención explícita a Ucrania. Ushakov, en cambio, ha adelantado que el té que ambos líderes mantendrán a solas esta tarde servirá para comentar también otras cuestiones como «Ucrania, Irán y las relaciones con Estados Unidos».
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