Ana Leonor fue asesinada por su expareja en 2024 en Pasaia, en presencia de una de las dos hijas de la mujer y de otra amiga. El juicio arranca este mes
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04/10/2026 Actualizado a las 09:06h.«Ya sabías lo que iba a pasar, ya sabes a qué he venido, voy a matarte, me has jodido la vida, tienes muchos hombres». La sentencia de muerte de Ana Leonor R. M. tardó dos disparos en ejecutarse. El primero, sobre el muslo; el segundo, en la cara, a escasos 50 centímetros de distancia. Diego Fernando T. C., su expareja, no perdonó que unas semanas antes ella hubiera decidido separarse, después de una relación marcada por varios episodios de malos tratos, y se lo hizo pagar con su vida. Ana Leonor tenía 45 años. Hace ahora dos años del crimen machista que conmocionó Gipuzkoa y que volvió a poner el foco en la dificultad de la protección de las víctimas de violencia de género y en las grietas del sistema. Este mes arranca el juicio contra el autor confeso del asesinato, que entonces tenía 53 años y era colombiano como la víctima. La Fiscalía pide 34 años de cárcel.
Sábado 30 de noviembre de 2024. Cuatro de la tarde. En un bloque de viviendas de protección oficial de Pasai Antxo, justo en la muga con Donostia, un hombre se cuela en el portal. Espera en el descansillo para ejecutar su plan hasta que aparece una amiga de la víctima, que iba a visitarla. Le encañona con una pistola y le ordena abrir la puerta del domicilio. El terror se apodera de las dos mujeres, a las que el varón les ordena sentarse en el sofá. Inspecciona la vivienda y vocifera la sentencia de muerte: « Ya sabías lo que iba a pasar, ya sabes a qué he venido, voy a matarte, me has jodido la vida, tienes muchos hombres». En una secuencia de violencia inusitada, el hombre dispara a Ana Leonor el primer tiro en el muslo. En ese momento, entra en casa una de las hijas de Leonor, que presencia el horroroso desenlace. Diego Fernando dispara a Ana Leonor en la cara, a una distancia aproximada de 50 centímetros. Muere en el acto. Una vida arrebatada por la violencia machista.
El asesino sale huyendo y se escapa del lugar a bordo de un coche, para entregarse momentos después en la comisaría de Amasa-Villabona, localidad donde vivía con su hijo.
El hombre confesó el crimen e ingresó en prisión a la espera de juicio. La Ertzaintza centró sus investigaciones en localizar el arma homicida, una pista que les llevó hasta un camping de Oiartzun, donde el caso volvió a dar un giro de guion dramático. Allí localizaron al dueño de la pistola, José Fernando S. un colombiano de 62 años y afincado desde hacía años en Gipuzkoa.
El 1 de diciembre, al día siguiente del crimen, la Policía vasca contactó con él. Diez días después, este hombre acabó suicidándose en el bungalow donde residía.
Una patrulla de la Ertzaintza encontró su cadáver cuando se dirigieron al bungalow a interrogarlo. Al llegar, la entrada estaba cerrada. Según un campista, un vecino del sospechoso aseguró que el hombre al que buscaban tenía que estar dentro, porque él lo había visto entrar la noche anterior y no lo había visto salir por la mañana, normalmente en bicicleta. Por lo tanto, los agentes accedieron al bungalow, y se encontraron con el cuerpo ya sin vida.
El crimen de Ana Leonor puso de manifiesto las dificultades que, a menudo, encuentran algunas maltratadas para alejarse de su agresor. Porque desde que se establecieron en Gipuzkoa Ana Leonor había denunciado a su asesino en dos ocasiones por violencia de género, según pudo confirmar este periódico. La primera fue en 2020. El hombre fue condenado y la mujer fue protegida en un piso de acogida. Sin embargo, ella retiró la denuncia y el expediente se cerró en 2022. Ese mismo año Leonor volvió a denunciarlo pero el caso se archivó porque ella se acogió a la dispensa de no declarar y argumentó que seguía unida a él. Unas semanas antes del crimen, ella había vuelto a separarse de él.
La Audiencia de Gipuzkoa juzgará este mes de octubre al acusado. El juicio se celebrará entre el 16 de octubre y el 2 de noviembre.
La Fiscalía pide 34 años de cárcel para el autor confeso, que se enfrenta a cargos por asesinato, amenazas, coacciones y tenencia ilícita de armas.
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