El artista de Puerto Rico canta en Marbella sus grandes éxitos acompañado de una orquesta sinfónica
Regala esta noticia Añádenos en GoogleCarlos Zamarriego
Marbella
19/07/2026 a las 11:47h.Cuando los treinta y tantos músicos de una orquesta de cámara son los únicos que permanecen sentados durante un concierto sinfónico, es que algo pasa. ... Ese algo es Yandel (Cayey, 1977), uno de los pioneros del reguetón puertoriqueño o del reguetón en general. El artista latino lleva más de un año girando con una orquesta a su medida, en España la Camerata Antonio Soler, para demostrar que todos sus grandes éxitos entran en los movimientos de una batuta. Tras pasar recientemente por Sevilla, A Coruña y Barcelona, ayer sábado llegaron a Marbella para revolucionar el Starlite Occident.
Por supuesto, cada educación musical salió al escenario como era previsible. Los músicos instrumentistas en oscuro y con uniforme oscuro, con método y jerarquía. En primera fila, las cuerdas, después los vientos y finalmente la percusión. Al menos conté cinco chelos y más de quince violines, incluido el de la concertino, que supervisó como mandan los cánones la afinación. Mendoza alzó los brazos y ellos abrieron la lata con una intro que era una alfombra roja para la llegada de Yandel. La estrella salió como una exhalación tras una explosión de fuego y luces. Lo hizo de blanco impoluto, con un traje medio futurista y un anillo de diamantes del tamaño de un albaricoque en el dedo. Apareció de la nada, rapeando ya las letras de 'Puño de tito', «Yo soy flaquito, pero tengo los bolsillos obeso' / No soy ratón, pero siempre estoy detrás del queso», comenzando así casi dos horas de concierto y el repaso sinfónico a más de treinta temas de su discografía.
«Vamos a disfrutar de mucho perreito», amenazó Yandel, que en el escenario es un huracán. No paró quieto, no dejó que el público se tomase un respiro. Su boca fue una metralleta de rimas, algunas a propósito del amor, otras sobre el sexo desde un punto de vista del placer muy masculino. No importa, la mayoría del público son mujeres y se las saben todas. «Si quieren ganar esta noche, esta canción es perfecta», recomendó Yandel antes de arrancarse con 'Noche de sexo'. Hubo tiempo para todo. Para los éxitos de Wisin y Yandel como 'Abusadora', 'Teléfono' o 'Mayor que yo'. Para los de su carrera en solitario, como 'Explícate', 'Encantadora' y 'Sácala'. Se llegó a un momento de éxtasis con 'Ay mi Dios', el tema que Yandel escribió y lanzó con IamChino, Pitbull y El Chacal. También, cuando invitó a cantar a su hermano Gadiel, apodado 'El general', los temas 'La pared' y 'Plakito'.
¿Y la orquesta? Pues divirtiéndose de lo lindo. Sólo había que ver las caras de la mayoría, que incluso cantaban mientras mantenían la velocidad de crucero de Yandel. Fue toda una experiencia escuchar el vibrante sonido de los violines al unísono mientras Yandel cantaba: «Le digo que le meta y que la someta / Que rompa la loseta y se comprometa / Bien duro, duro, al sexo seguro». El propio Yandel reconoció su esfuerzo: «Esto es talento español, gracias por llevar mi música a otro nivel». Tuvieron hasta un 'intermezzo' con una melodía muy andaluza, donde se aprovechó para sacar la bandera de España en pantalla. Y claro, el público no pudo evitar corear eso de «Campeones, campeones».
Yandel terminó su visita al Starlite Occident deseando buena suerte para la final del Mundial y dejando al público con ganas de más noche y más perreo. A lo mejor, también de más música sinfónica, quién sabe.
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