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Hombres armados, en las calles de Kidal. Reuters Yijadistas y tuaregs desafían a la junta golpista que gobierna Malí con ataques en varios puntos del paísLos rebeldes han lanzado su ofensiva sobre cuarteles y el aeropuerto en Bamako, la capital, y ciudades como Mopti y Kidal
Sábado, 25 de abril 2026, 16:40
... la capital, Bamako, y otros puntos del país. La revuelta está dirigida contra la junta militar que manda en el país, que cuenta con el respaldo de Rusia.El Ejército maliense confirmó la existencia de combates a mediodía de este sábado en sus redes sociales antes de que, un par de horas más tarde, declarara que la situación estaba bajo control y denunciara como propaganda las declaraciones de portavoces del FLA que anunciaban la conquista de una localidad estratégica como es Kidal.
Varios medios locales informaron de enfrentamientos en Bamako (donde, según la Embajada de EEUU en el país, hay constancia de explosiones cerca del aeropuerto) y en las ciudades de Kati, Gao y Mopti. En Kati, una localidad próxima a la capital, se encuentra la residencia del líder golpista del país, el general Assimi Goita, ahora en el poder.
De momento, tanto Estados Unidos como China han pedido a sus ciudadanos que extremen sus precauciones: la Embajada norteamericana les ha ordenado que busquen refugio inmediatamente tras constatar explosiones en el aeropuerto de la capital. Pekín «recuerda a los ciudadanos chinos que se abstengan temporalmente de viajar a Malí» y, a quienes estén allí, que extremen las precauciones, sean conscientes de la situación de seguridad y que no salgan «a menos que sea estrictamente necesario». China tiene importantes intereses económicos en Malí, un actor clave en el sector del litio.
La junta, aliada del antiguo Grupo Wagner ruso
En marzo de este año, Radio France Internationale habló de contactos entre yihadistas y tuaregs para protagonizar ataques conjuntos contra los militares malienses y sus principales aliados internacionales: mercenarios rusos del antiguo Grupo Wagner, ahora Africa Corps, que han realizado tareas de vigilancia y seguridad al servicio de la junta militar liderada por Goita.
La junta militar llegó al poder mediante dos golpes de Estado en 2020 y 2021 y, desde entonces, ha entablado una alianza regional con otras dos juntas, la de Burkina Faso y la de Níger. Coinciden en su rechazo a la antigua potencia colonial francesa y su proximidad a Rusia. La junta militar maliense se había comprometido a devolver el poder a los civiles antes de marzo de 2024, pero no ha cumplido su promesa. En julio de 2025, el régimen militar otorgó a Goita un mandato presidencial de cinco años, renovable «tantas veces como sea necesario» y sin elecciones.
La inestabilidad persiste a pesar del apoyo de fuerzas vinculadas a Rusia, que reemplazaron a las tropas francesas, en una región donde potencias como Estados Unidos, China y Rusia compiten por quedarse con el control y las materias primas.
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