La última de verano
Yo, el juradoNo me siento capacitada para ser jurado de casi nada, excepto de Eurovisión
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Regala esta noticia Añádenos en Google Escena de 'Doce hombres sin piedad', protagonizada por Henry Fonda. 21/07/2026 Actualizado a las 00:02h.Hay más películas y series sobre jurados que sobre ejecutivas desencantadas que vuelven a creer en el amor tras prendarse de un veterinario rural de ... buen corazón y mejor ver. Será por eso por lo que conocemos mejor el funcionamiento de la justicia norteamericana que de la española. Y será por lo mismo por lo que me paso el día preguntando por estos asuntos a mi jueza de guardia, que viene siendo mi cuñada.
Sea como fuere, si algún día me toca formar parte de un jurado, intentaré escaquearme. Como si vuelven a poner la mili y llaman hasta a las señoras con artrosis. No lo haría por no querer cumplir con mis deberes cívicos, sino porque no me siento capacitada para ser jurado casi de nada, excepto de Eurovisión, donde he desarrollado una sólida jurisprudencia. Vale, juzgar sí que juzgo. En las columnas cortas y en estos artículos largos. A los famosos de medio pelo, a los tipos que van con los sobacos al aire, a los que ponen 'runner' y 'foodie' en sus perfiles de Twitter, a los que hablan de «sinergias» y de «tender puentes», a los que mandan audios de WhatsApp, a los reguetoneros y a los príncipes de tercera regional que necesitan mostrar sus castillos familiares en el ¡Hola! para pagar la factura del mayordomo. Pero lo mío, más melifluo que ácido, no es tanto una sentencia como un chiste. Y por mucho que yo escriba que los ripios de Mecano deberían ser perseguibles de oficio, la Fiscalía no va a abrir diligencias por «No hay marcha en Nueva York / Y los jamones son de York». Aunque pruebas hay de sobra. Y con agravante.
Lo de tener en tus manos el destino judicial de una persona es otro cantar. Me cuesta confiar en la capacidad de discernimiento de mis conciudadanos porque desconfío de la mía. A ver quién es capaz de abstraerse de las noticias, las tertulias, las redes sociales, los comentarios en las cenas y hasta de los dictámenes de la cola de la carnicería. A ver quién consigue dejar su ideología en casa, sea cual sea, para ocuparse solo de los hechos objetivos, limpios de polvo y paja, y no acabar votando en la sala como si depositara su voto en las urnas. A ver quién conoce los vericuetos de dos figuras delictivas tan complejas como son la malversación de fondos y el tráfico de influencias sin haber cursado media carrera de Derecho. Y a ver qué te pones, que eso no es cosa menor. Dicho de otra manera, es cosa mayor.
También es verdad que es mucho mejor pensar en un modelo para ir de jurado que de imputada. Si llegara el día de verme en el banquillo, además de echarme al cuerpo algo sencillo, sobrio y que no se arrugara mucho, espero encontrarme a Henry Fonda formando parte del jurado. Si no es así, que el cielo me juzgue. Como a Gene Tierney. Mira, dos referencias peliculeras del tirón. Tres, con la del título. ¿Pero cómo no vamos a saber más del sistema judicial americano que del nuestro?, insisto. Voy a tener que repasar 'Turno de oficio' para dejar tranquila a mi cuñada, que bastante tiene ella con sus propios casos como para meterse en los ajenos. Con todo y con eso, con jurado o sin él, quiero pensar que la justicia es justa. A veces, incluso en el fútbol. Al domingo me remito.
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