Miércoles, 26 de agosto de 2026 Mié 26/08/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Yo fui a EGB

Yo fui a EGB
Artículo Completo 324 palabras
Hay quien abomina de la nostalgia, porque es reaccionaria y no conduce a ningún lado
Yo fui a EGB

Hay quien abomina de la nostalgia, porque es reaccionaria y no conduce a ningún lado

Regala esta noticia Añádenos en Google Fotograma de 'Verano azul'. (R.C.)

Oskar Belategui

26/08/2026 a las 00:01h.

Hay quien abomina de la nostalgia, porque es reaccionaria y no conduce a ningún lado. La cara de felicidad de los visitantes de la exposición ... de Yo fui a EGB en los cuarteles de Conde Duque en Madrid lo desdice. La televisión, la de los dos únicos canales, proporciona algunos de los mejores pellizcos de emoción en este viaje a una época más inocente, pobre y feliz. Hay que ver a cincuentones y sesentones sentándose en el stand del 'Un, dos, tres' como si fueran concursantes, con el marcador delante, soñando con el coche y el apartamento en Torrevieja. O fotografiándose con las bicis de 'Verano azul', camino del barco varado de Chanquete en Nerja.

Dos iconos, dos tótems de Televisión Española, reciben al visitante: la bruja Avería de 'La bola de cristal' y Espinete, el erizo rosa de 'Barrio Sésamo'. El recuerdo de una programación educativa, que tenía en cuenta a chavales que, ya como padres, descubrirían que la formación de sus hijos está en manos de influencers y youtubers. De los cientos de objetos de expuestos, de todos los recuerdos reivindicados por los bilbaínos Jorge Díaz y Javier Ikaz, que comenzaron su aventura el 28 de septiembre de 2010 colgando un post en Facebook con una foto de las ceras Manley junto al comentario «cómo manchaban las cabronas», me quedo con ese televisor cubierto con un tapete de ganchillo y las figuritas de un toro y una folclórica. La ventana que congregaba a toda la familia antes de que nos pegáramos a un móvil y dejáramos de hablarnos.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir