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Internacional

Yolanda Díaz, batalla cuerpo a cuerpo con las manos derechas de Sánchez

Yolanda Díaz, batalla cuerpo a cuerpo con las manos derechas de Sánchez
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El último choque por el registro horario augura la continuidad del pulso con el nuevo vicepresidente primero, como los hubo con Calviño y Montero

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Yolanda Díaz, batalla cuerpo a cuerpo con las manos derechas de Sánchez

El último choque por el registro horario augura la continuidad del pulso con el nuevo vicepresidente primero, como los hubo con Calviño y Montero

Lourdes Pérez

Lunes, 30 de marzo 2026, 00:05

... al presidente Sánchez como si tenía enfrente a quien fue su amigo y jefe de filas de Podemos en el Gobierno, el exvicepresidente segundo Pablo Iglesias. De sus tiras y aflojas con el primero queda una relación de la que ella se sigue congratulando y un Ejecutivo de coalición aún en pie, aunque sea en precario; de sus disputas con el segundo, afloradas en el corazón del Consejo de Ministros, solo resta ya el sabor de la ceniza. Desde que pisara por primera vez La Moncloa en enero de 2020, cartera de Trabajo en la mano y aupada por el fulgurante acuerdo Sánchez-Iglesias para cogobernar el país, Díaz ha ido en un 'in crescendo' en sus pulsos dentro del Gobierno, focalizados en la bancada socialista una vez asumió el liderazgo –hoy institucional, no orgánico, de Sumar– y con las vicepresidentas primeras como contrincantes en el afán por que la singularidad del socio menor no se diluya.

Fueron los días en los que Díaz, que ha llegado a definir a su compañero en el Consejo de Ministros como un «neoliberal», vio en él a «casi una mala persona» por los recelos de éste a su proyecto legislativo estrella. El aviso de la titular de Trabajo de que no piensa ceder con el registro horario augura que la guerra proseguirá, aunque con distintos galones. Ya no será solo entre ministros, sino entre el flamante nuevo vicepresidente primero y la vicepresidenta segunda. Una número tres del Gobierno con liderazgo erosionado, por añadidura, por la incertidumbre en que mueven las izquierdas a la izquierda del PSOE sobre su configuración electoral definitiva y por su forzada renuncia a repetir como candidata a la Presidencia del Gobierno.

El destino, empujado por Sánchez cuando la eligió para encabezar el Consejo de Estado, ha hecho que el dictamen que desaconseja el registro laboral de Díaz tal y como está proyectado lleve la firma de Carmen Calvo, la primera vicepresidenta en el Gobierno inaugural del líder socialista en junio de 2018. Calvo y Díaz no mantuvieron posiciones coincidentes sobre las políticas de igualdad, en especial en lo que tiene que ver con la 'ley trans', pero la rival entonces de la mano derecha del presidente fue Irene Montero, quien se acabaría llevando al gato al agua hasta su caída en desgracia por el agujero en la ley de 'solo sí es sí'.

El diálogo con el presidente

Interlocutora directa con Sánchez cuando las discusiones se han torcido más de lo debido en la coalición y al frente del insólito plante en el Consejo con el que hace diez días Sumar arrancó a los socialistas un real decreto ley específico sobre vivienda –condenado, al menos hoy, a no prosperar en el Congreso–, Díaz sí se las ha tenido tiesas con las otras dos predecesoras de Cuerpo en la vicepresidencia primera: Nadia Calviño y María Jesús Montero. Con la ahora presidenta del Banco Europeo de Inversiones, otra liberal a sus ojos, la ministra de Trabajo batalló por la reforma laboral, la cuantía del subsidio de desempleo, los ritmos de subida del Salario Mínimo Interprofesional o la intervención en vivienda. «Debates intensísimos», describió Díaz, que también los ha protagonizado con Montero. El último y más sonoro, saldado con una solución salomónica, giró sobre la exención a los perceptores del SMI de tributar en el IRPF.

Al fondo de las distintas confrontaciones late una constatación: que ni Díaz ni los suyos han tenido, o tienen, intención de irse del Ejecutivo, el bastión al que se aferran ante su incierto porvenir electoral y pese al riesgo de que Sánchez termine devorándolos en las urnas; con, entre otras banderas, el 'No a la guerra'. Dos fuentes de los partidos que integran Sumar y otra en el Gobierno niegan la mayor, que exista una intencionalidad del socio menor de subir los decibelios en el tramo final de la legislatura. Pero sí coinciden en que era preciso «apretar» para volver a situar «en la agenda» la problemática de la vivienda y «normalizar diferencias evidentes ante posiciones que no concuerdan».

«El PSOE siempre va a tener una pulsión liberal contra la que tenemos que pelearnos. Lo equivocado es leerlo de otra manera», resume una de estas voces, quien rebaja el alcance del ascenso de Cuerpo sin ocultar –«Iremos viendo»– que pueden reproducirse las colisiones.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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