Ahí aparece el atractivo potencial del tejido adiposo de donante: permite disponer de un material biológico sin necesidad de extraer grasa del propio paciente. Encima de eso, el costo ya no es tan elevado como en el pasado. Un tratamiento con alloClae suele costar entre unos 5,000 y 13,000 dólares (el costo depende de los objetivos y la cantidad de producto necesaria). ¿Pero qué tan seguro y eficaz resulta el procedimiento a largo plazo?
Interrogantes éticas y de seguridad
Si los consumidores de los GLP-1 nunca se han hecho esta pregunta en el pasado sobre estos fármacos, cuyos efectos a largo plazo aún se desconocen, es lógico asumir que tampoco se harán esa pregunta sobre trasplantes de tejido adiposo. Pero al tratarse de una biotecnología relativamente nueva, la comunidad científica debe abordar esas cuestiones sin mayor demora, ya que el mercado de la medicina estética continúa creciendo a un ritmo acelerado.
Entre las cuestiones que deben estudiarse están la duración del efecto, la respuesta inflamatoria, la aparición de nódulos o irregularidades y las posibles complicaciones relacionadas con la localización del implante.
También existen interrogantes éticos. Una persona da su consentimiento a donar sus órganos a beneficio de la ciencia o para salvar la vida de otros, ¿pero para fines estéticos? El uso de tejidos humanos procedentes de personas fallecidas exige sistemas rigurosos de consentimiento, selección de donantes, trazabilidad y procesamiento. Que un tejido pueda utilizarse legalmente en determinadas circunstancias no significa que todas las preguntas éticas sobre su empleo en la medicina estética o el mercado cosmético estén resueltas.
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