“Diría que nuestra estructura jerárquica máxima actual es de aproximadamente cinco personas entre yo y cualquier otro empleado de la empresa”, expresó Dorsey. “Me gustaría reducirla a dos o tres este año. Y en el caso ideal, no habría ninguna jerarquía, todos en la empresa reportarían a mí, los 6,000 empleados. Y eso parece un poco absurdo si se tiene en cuenta la estructura anterior. Pero si consideramos que la mayor parte de nuestro trabajo pasa por esta capa de inteligencia, resulta mucho más manejable”.
A primera vista, la propuesta de Dorsey parece radicalmente diferente a externalizar las funciones de CEO a un sustituto digital. Sin embargo, la idea produce un resultado similar para los empleados: acceso instantáneo, mediado por IA, a su jefe supremo, y la ilusión de que supervisa directamente a todos los empleados y controla hasta el último detalle de la empresa. Esta tendencia sugiere que, si bien las plataformas se enfrentan a obstáculos para imponer funciones de IA a los usuarios, la alta dirección está decidida a ejercer una mayor influencia dentro de sus negocios mediante una especie de omnipresencia habilitada por IA.
De la jerarquía a la inteligencia". El artículo expone argumentos para eliminar la gerencia intermedia replanteando la forma en que la IA se integra en el flujo de trabajo.“La mayoría de las empresas que utilizan IA hoy en día asignan un copiloto a cada empleado, lo que mejora ligeramente la estructura existente sin necesidad de modificarla", escriben. "Nosotros buscamos algo diferente: una empresa concebida como una inteligencia artificial (o mini-IAG)”. La inteligencia artificial general (IAG) es un tipo de IA de razonamiento aún inexistente que iguala o supera las capacidades humanas.
Tanto el avatar de Zuckerberg como el escenario de Dorsey, con 6,000 colaboradores directos sintetizados por una “capa de inteligencia”, parecen soluciones a un problema común para cualquier director ejecutivo: la imposibilidad de estar en varios lugares a la vez. Sin embargo, no hay pruebas de que esta tecnología pueda eliminar la distancia entre un comandante y sus subordinados, ni de que dicha proximidad beneficie automáticamente tanto a los empleados como a la empresa en general. Por el momento, la clase ejecutiva deposita su fe en atajos teóricos.
Es evidente que Zuckerberg y Dorsey ven una ventaja en convertirse en figuras aún más centrales, singulares e insustituibles de lo que ya son, como si las limitaciones actuales de sus negocios solo pudieran superarse expandiendo su autoridad. Buscan una versión de la IA que amplifique y consolide sus perspectivas individuales. Por fin, un sustituto perfecto, al estilo de los magnates tecnológicos, para la comunicación interpersonal.
Artículo originalmente publicado enWIRED. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.