En El Bosco se da una paradoja que ha traído de cabeza a generaciones de espectadores, artistas e historiadores del arte: el suyo es un arte profundamente narrativo y, al mismo tiempo, dotado de un alto grado de ininteligibilidad.
Pero la paradoja de su ... poética no se agota en la dificultad de descifrar sus imágenes. En su pintura conviven, en fuerte tensión, la ortodoxia moral y la imaginación desbordada, la afirmación de la razón y una estética del disparate. De ahí que su obra siga ejerciendo hoy una enorme fascinación.
La exposición 'A la manera del Bosco' se adentra en el legado del pintor en la creación actual y toma como punto de partida dos exquisitas tablas del siglo XVI, 'La muerte del justo y 'La muerte del réprobo', versiones de un tríptico desaparecido sobre el Juicio Final. Aunque durante un tiempo se atribuyeron al propio Bosco, hoy se consideran obra de un seguidor cercano.
'Commodatum': El poder popular del arte en Collegium
Estas pequeñas pinturas se plantean, dentro del montaje expositivo, como sendos pórticos formales y conceptuales hacia dos destinos opuestos, codificados cromáticamente –rojo para el infierno, verde para el cielo– y articulados mediante distintas obras contemporáneas procedentes de SOLO Contemporary, aunque no terminan de quedar claras las razones por las que algunos artistas quedan situados en uno u otro polo.
Entre ambos caminos, un texto de sala sostiene que las visiones del Bosco han encontrado un amplio eco en la creación actual. Propone además una lectura simbólica del pintor flamenco bastante reduccionista –el pez como símbolo fálico, las aves como alusión a lo sexual, el sapo como emblema del mal–, que anticipa algunas de las principales limitaciones de la muestra: la descontextualización de las alegorías bosquianas y la escasa ambición teórica del planteamiento curatorial.
Este enfoque se traduce en una reducción del Bosco a una fábrica de rarezas visuales, cuando su imaginación está inseparablemente ligada a una cosmología cristiana, a una cultura moral del pecado y a la estructura doctrinal del Juicio Final. Allí donde su pintura sigue resultando perturbadora, tanto por la apariencia herética de muchas de sus imágenes como por su repertorio de símbolos ambiguos y de fantasmagorías, la muestra tiende a neutralizar esa complejidad traduciéndola a códigos contemporáneos reconocibles: monstruosidad, distorsión, hibridez, exceso o surrealismo.
La exposición de la Fundación Juan March, sobre todo, permite trazar una panorámica del interés estético que articula la Colección SOLO: una figuración narrativa por lo general inquietante o fantástica, atravesada por la cultura popular, los imaginarios mediáticos y un compromiso con propuestas vinculadas al arte digital y la inteligencia artificial. Las obras aquí reunidas son, en general, muy interesantes –provocadoras, divertidas, llenas de enigmas–, y en ellas la seducción visual suele ir acompañada de una imaginería densa, a medio camino entre la fábula contemporánea, la distopía y la sátira.
No es, en cualquier caso, la primera vez que SOLO recurre al pintor flamenco como marco de legitimación. Ya lo hizo en 2021, cuando presentó en Matadero-Madrid 'El jardín de las delicias: un recorrido a través de las obras de la Colección SOLO'. La cita de la March vuelve a apoyarse en un mecanismo semejante: activar al Bosco, no tanto como problema, sino como coartada, capaz de reagrupar obras contemporáneas y dotarlas de una genealogía prestigiosa.
De hecho, se repiten algunos autores que ya estuvieron presentes en Matadero –como la visión satírica del más allá del colectivo neerlandés SMACK, la relectura mediante inteligencia artificial de 'El Jardín de las Delicias' del alemán Mario Klingemann o las composiciones de recortes encapsulados del norteamericano Dustin Yellin–, a los que se suman otros cuyo vínculo con el legado del Bosco es desigual.
El imaginario medieval de los animales fantásticos pervive en la obra del colectivo moscovita AES+F, mientras que una narratividad minuciosa y abigarrada aparece en el tríptico a grafito de la francesa Amandine Urruty. La pertinencia de los fotograbados de David Lynch parece operar sobre todo por la celebridad del cineasta, más que por la singularidad de su aportación en este contexto, apoyados en una imaginería de la distorsión corporal que no basta, por sí sola, para sostener su inscripción en una constelación bosquiana.
Comisarios: Rebekah Rhodes y Manuel Fontán del Junco
Algo parecido ocurre con la ambigüedad moral del Pinocho del madrileño Ampparito, o con el estilizado ciprés de la japonesa Masako Miki: en ambos casos afloran afinidades algo forzadas, que no se sustentan en una verdadera problematización de qué significa trasladar al presente el universo del Bosco, cuyo poder de irradiación en el arte actual discurre en paralelo a la dificultad de leerlo sin simplificarlo.
La revolución digital llega a los bares… aunque no todos avanzan al mismo ritmo
Las agresiones a médicos se duplican en Cádiz
La comilona de Iker Casillas en un restaurante de Granada: «Su sonrisa lo decía todo»
Despedido por hacer sonar el 'Cara al sol' por la megafonía del restaurante en el que trabajaba y un juez lo declara improcedente
Una odisea de 36 horas para huir de Qatar y regresar a Valladolid: «Nos ha costado 1.400 euros»
Confirmado: La Seguridad Social aclara qué ocurre si el Tribunal Médico no te da cita
Marc Vidal, sobre el precio del petróleo: «La pregunta clave no es cuánto hay almacenado»
Auditorio Nacional de Música | Madrid
Entradas Un paso por la ópera. Soprano: Marta Heras
Auditorio Nacional de Música | Madrid
Las 15 mejores ofertas de hoy (12 de marzo) en Amazon: hasta un 63% en Xiaomi, Sony y más
Jorge Rey pone en alerta a España por fuertes lluvias, nevadas y frío en las próximas horas
José Manuel Trigo, padre de 10 hijos: «Toda la ropa de nuestra familia se va aprovechando»
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
'A la manera de El Bosco'. El pintor como coartada en la Fundación Juan March
'A la manera de El Bosco'. El pintor como coartada en la Fundación Juan March