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'Al este del Edén': Florence Pugh reinventa a la gran villana de una historia sobre los pecados familiares

'Al este del Edén': Florence Pugh reinventa a la gran villana de una historia sobre los pecados familiares
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La actriz estadounidense dem ostra que es una intérprete de carisma extraorfinario en la nueva adapatación de la novela de John Steinbeck producida por Netflix
'Al este del Edén': Florence Pugh reinventa a la gran villana de una historia sobre los pecados familiares

La actriz estadounidense dem ostra que es una intérprete de carisma extraorfinario en la nueva adapatación de la novela de John Steinbeck producida por Netflix

Regala esta noticia Añádenos en Google Florence Pugh en la miniserie 'Al este del Edén'. (Netflix)

Rosa Palo

11/10/2026 Actualizado a las 00:10h.

Hay intérpretes cuyo magnetismo traspasa la pantalla. Es el caso de James Dean, el actor que dinamitó el arquetipo del galán clásico para alumbrar una ... nueva forma de masculinidad vulnerable, inconformista y atormentada. Lo hizo en 'Al este del Edén', su primera película como protagonista y la única que llegó a ver estrenada en vida. Muchas décadas después, es Florence Pugh quien forma parte de esa estirpe de intérpretes de carisma extraordinario, y vuelve a demostrarlo en la nueva adaptación de la novela de

La lucha entre Caín y Abel, entre el bien y el mal, comienza con Adam y Charles. Los dos hermanos (uno apocado, otro explosivo) están bajo el yugo de un padre que los maltrata y los somete a una ley férrea. Ese es el germen de una relación tan estrecha como turbulenta, en la que el amor fraternal convive con el odio y la rivalidad. Años después, como si se tratara de un espejo, el conflicto fraternal volverá a reproducirse entre Aron y Cal, los hijos de Adam y Cathy, a quienes ella abandona nada más nacer.

La serie arranca con la llegada de una mujer malherida que se arrastra hasta la puerta de la granja donde viven Adam y Charles. Ese es el gran acierto de la escritura de Zoe Kazan: colocar a Cathy en el centro desde el primer momento y mostrarla como un personaje mucho más complejo que en la novela, donde es la mismísima encarnación del mal: una mujer infiel capaz de dejar a sus hijos, prostituirse y regentar un burdel. La serie, en cambio, y sin renunciar a la condición de villana de Cathy (sigue siendo egoísta, manipuladora, ambiciosa y cruel hasta la psicopatía), también la presenta como una mujer herida. Y lo que se pregunta es qué hay detrás de su maldad, qué la ha llevado a convertirse en la persona que es.

Para construir un personaje de semejante peso dramático, la producción cuenta con una actriz como Florence Pugh. A su lado, Christopher Abbott (conocido por su papel de Charlie, el novio de Marnie, en 'Girls') encarna a Adam Trask, y Mike Faist, uno de los protagonistas del trío de 'Challengers', se pone en la piel de su hermano Charles. Pero si hay un personaje que, junto a Cathy, termina brillando pese a su condición aparentemente secundaria es el del mayordomo Lee (Hoon Lee), que acaba convirtiéndose en preceptor y figura fundamental para Aron (Joe Anders) y Cal (Joseph Zada), los hijos de Adam y Cathy.

Con una producción cuidada y una narración visual más sobria que la versión de Elia Kazan, 'Al este del Edén' comienza con hechuras luminosas para ir convirtiéndose en una serie sombría, casi gótica, a medida que se precipita el desmoronamiento de Cathy. En ese tramo final aparecen ecos del 'Drácula' de Coppola: el rostro pálido, los vestidos negros, las pequeñas gafas oscuras y redondas con las que la protagonista se protege del sol y de las miradas ajenas.

Pero si hay una idea que termina por sobrevolar todo el relato es la de 'timshel', una palabra hebrea que puede traducirse como la posibilidad de elegir: frente a la creencia de que estamos condenados a repetir aquello que nos viene dado por nuestra familia, nuestra historia o nuestra propia naturaleza, 'Al este del Edén' plantea que siempre tenemos capacidad para decidir qué hacer con lo que nos ha tocado vivir, para elegir quiénes queremos ser al margen de la herencia recibida. Y eso entronca con la historia de la propia Zoe Kazan, que ha tenido que enfrentarse al pecado cometido por su abuelo: declarar contra algunos de sus antiguos compañeros del Partido Comunista ante el Comité de Actividades Norteamericanas durante la época del macartismo. «Mi país le falló a mi abuelo, y mi abuelo le falló a muchas otras personas», ha declarado. A veces, la única manera de romper con el pasado no es negarlo, sino mirarlo y escoger qué hacer con él. 'Timshel'.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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