- Sánchez insta a "los oligarcas de la desigualdad" a pagar más impuestos.
- Opinión. El salario mínimo: intervenir el precio del trabajo
- El nuevo salario mínimo supera ya el 60% del sueldo medio en 46 provincias
- Editorial. El falso progresismo de generalizar el salario mínimo
- Análisis. El salario mínimo se ha convertido en el mayor lastre para el campo
Presentar la subida del SMI como un ejercicio de revanchismo frente a quienes más ganan o estigmatizar a los trabajadores con mayores ingresos y a los empresarios calificándolos de "oligarcas de la desigualdad" es un juego dialéctico peligroso que alimenta a los extremismos.
La deriva populista de Pedro Sánchez en materia de salarios es inquietante. El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE ha hecho propia la retórica demagógica de sus socios de Sumar en contra de las grandes empresas, de quienes ganan salarios mayores a la media y de los patrimonios elevados.
Presentar la subida del SMI como un ejercicio de revanchismo frente a quienes más ganan o estigmatizar a los trabajadores con mayores ingresos y a los empresarios calificándolos de "oligarcas de la desigualdad" es un juego dialéctico peligroso que alimenta a los extremismos. Sorprende además que alguien con la formación académica de Sánchez, doctor en Economía (si bien su tesis doctoral fue objeto de una polémica sobre su autoría), sostenga sin ruborizarse afirmaciones como que los quienes llama grandes magnates son "trituradoras de salarios" o que "la gente quiere un proyecto vital y algunos se lo están negando mientras otros se pegan la vida padre", cuando son sobre todo las pymes las que mantienen salarios en el entorno del SMI.
El presidente del Gobierno ironizó con que gracias al "régimen comunista-chavista que vivimos en España" los salarios están subiendo más que en otras grandes economías. Pero, como apuntaron en su último informe los expertos designados por el Ministerio de Trabajo para analizar la subida del SMI, el intervencionismo salarial de PSOE y Sumar adolece del necesario equilibrio salarial con los trabajadores con sueldos ligeramente superiores al salario mínimo que ahora vuelve a elevarse, y que han visto congelada su retribución durante los últimos años.
El falso progresismo de generalizar el salario mínimoEl Gobierno, al choque con el salario mínimoUn Gobierno que no sabe dialogar Comentar ÚLTIMA HORA-
11:28
La parcialidad y los trabajos peor pagados mantienen abierta una brecha salarial del 16%
-
11:20
Enmienda judicial a los aranceles de Trump
-
10:59
Alarma el populismo de Sánchez con los salarios
-
10:48
El oro se estabiliza en los 5.000 dólares, tras una caída del 10% en tres semanas
-
10:40
El salario mínimo: intervenir el precio del trabajo